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José Ramón Enjamio López | Rector de la Basílica de la Virgen de Candelaria

«La Virgen de Candelaria es un referente para la juventud»

José Ramón Enjamio, rector de la Basílica de Candelaria, con el coro del templo mariano al fondo. | | ANDRÉS GUTIÉRREZ

Gallego de Pontevedra nacido en 1956, José Ramón Enjamio profesó por primera vez como dominico en 1980 y siete años después fue ordenado presbítero. En casi 45 años de labor pastoral, ha tenido tres destinos: al frente de un colegio mayor universitario de Valladolid, administrador y subdirector de la editorial San Esteban y desde julio de 2015, en la Basílica de Candelaria, de la que es rector en la actualidad.

¿Hasta que llega a Candelaria en 2015, conocía este destino?

Pasar por nuestras Islas era un tránsito. Comencé a predicar en Canarias en 1989, en particular en La Gomera, donde estuve en Valle Gran Rey en la Semana Santa, y luego fue a sustituir un mes u medio a los párrocos Rufino y Carlos con motivo de sus bodas de plata. Mi isla conocida era La Gomera, pero para llegar allí tenía que pasar por Tenerife y hacía tránsito por este convento; conocí a esta comunidad desde 1989.

¿Está enfrentada la religiosidad popular con la fe?

No. Todo lo contrario. En estos momentos la religiosidad popular es muy importante en la fe de muchas personas. Nosotros intentamos que esa religiosidad popular vaya teniendo contenido porque en algunos lugares se queda en lo folclórico y no va a la raíz.

Dijo una vez su antecesor, el padre Daniel, que a las Fiestas de Agosto había quien venía contento y otros con tinto.

Ciertamente (Se ríe). Comparto esa opinión.

¿Se puede decir: creo en la Virgen de Candelaria, pero no en los curas?

Sí, se puede decir y de hecho se dice.

Me refiero a si es coherente.

No es coherente. Hay quien dice: creo en la Virgen de Candelaria. La Virgen es una mediación, en quien tenemos que creer es en Cristo. Es el papel de María. Por eso hay que ser buenos marianos, como nos animan todos los papas, pero no quedarnos solamente en María, sino caminar hacia Cristo. La Virgen está en el lugar de canalización hacia Cristo.

¿Está de moda la religión?

La religión no es que esté de moda. La religión es un sentido, una creencia que da sentido a la vida. No es lo mismo vivir una vida con Dios que sin Él. Aquellos que realmente quieren ser cristianos, eso primero les exige un conocimiento. La fe no solo hay que nutrirla, celebrarla, compartir y contagiarla, sino también defenderla y para que eso sea posible, primero hay que tener un conocimiento. Nadie puede ofrecer aquello que no sabe y eso pasa por conocer, meditar y rumiar la Biblia.

¿Y eso está de moda?

Cada vez hay más personas que están volvieron a la religión.

¿Podemos entender religión como Iglesia?

No. La Iglesia es un ámbito se la religión se puede celebrar y compartir. No hay Iglesia sin comunidad cristiana, por eso la Iglesia es importante. Hacer Iglesia es reconocer todas las luchas de los cristianos por anunciar el Reino.

¿Se puede decir: creo en Dios pero no en la Iglesia?

Es una contradicción. Yo creo en Dios y creo en la Iglesia porque ella es un instrumento elegido para hacer realidad esa creencia.

Tras dos años de pandemia, ¿se nota en la devoción?

Se ve la necesidad volver de nuevo a encontrar sentido en la vida. En la búsqueda del sentido de la vida y de la felicidad, ahí está también Dios. Y eso se ha incrementado. Hay muchas personas que están volviendo de nuevo. La fe que recibieron de niños no ha desaparecido, sino que está aletargada. Basta que encuentre el rayo suficiente en una persona para que le haya surgir la llama. De ahí el papel de muchas madres y abuelas en la educación en la fe. Cuando a un niño pequeño no se le habla de Dios. ¿Quién le va a hablar? Lo importante es que en primer lugar le hable la familia, en aquellos ámbitos donde el niño va a desarrollarse como ser humano. Luego es importante que ese niño desarrolla la fe en comunidades cristianas, en la catequización.

¿Hay un resurgir de vocaciones?

Hay un resurgir muy lento. Las vocaciones ahora están yendo por los países donde más natalidad existe. El otro día hubo ocho ordenaciones dominicanas en México, un país que tuvo una situación muy mala y que desde España se tuvo que echar una mano. Ahora ellos tienen la fuerza suficiente para evangelizar solos. No digamos Polonia, que cada año suelen ingresar en la orden unos quince en la Orden de Predicadores, y no digamos Filipinas o Vietnam. En África también tenemos una gran demanda de la formación dominicana, o en Alemania o Inglaterra.

Lo comentaba por la reciente ordenación de Dailo Melo, joven dominico de Candelaria.

Este año van a comenzar el noviciado cuatro en Sevilla, uno de ellos de Tenerife. A su vez van a empezar el prenoviciado seis en Madrid, dos de ellos de Tenerife.

¿El mensaje del evangelio cala en la juventud?

El que cale el mensaje en la juventud está siendo un reto para la Iglesia, pero es un reto universal. Hoy los jóvenes no es que no tengan valores; véase el caso de Santiago de Compostela, donde se acaban de reunir más de 12.000. ¿En los medios de comunicación se ha visto un interés por dar a conocer lo que suponen 12.000 jóvenes en Santiago de Compostela? La juventud necesita acompañamiento. El jueves me encontré con un muchacho en la calle de cuarto de la ESO que me pregunto por qué me hice sacerdote, y me llamó la atención.

¿Y cómo surgió su vocación?

Después de vivir una experiencia de juventud, a los 19 años sentí una llamada especial que me cambió radicalmente la vida y que todavía hoy no tengo motivos para decir que no. Soy feliz y encontré el carisma que me ayudó y me ayuda a seguir realizándome como persona y religioso.

También a la Iglesia le ha faltado músculo para anunciarlo.

Si, nos está faltando músculo. Tenemos demasiado miedo a hablar y sobretodo a decir la verdad. Por eso vemos muchas circunstancias y nos da miedo a intervenir. La Iglesia será criticada siempre, haga el bien o haga el mal. En estos momentos la situación es que siempre se ve la mota. Pocos conocen el alcance de lo que está haciendo la Iglesia y un garbanzo negro es suficiente para poner el sambenito a la Iglesia.

¿Qué le pide la Virgen?

El peregrinar a Candelaria como punto de encuentro es un motivo de alegría y de recoger los sentimientos de gratitud y el sufrimiento que muchas personas durante estos años de pandemia, pero tienen que salir mejor de cómo han llegado a Candelaria porque le ha impactado tanto el mensaje de nuestra Chaxiraxi, que le infunda ánimos y ganas de seguir luchando en todos los sentidos. Que encuentren eso que están necesitando para salir de esos baches de oscuridad y sin sentidos.

¿Se identifican los jóvenes con la Iglesia?

Los jóvenes necesitan referentes y la Virgen de Candelaria hoy es un referente para la juventud. Hay que luchar, no podemos tirar la toalla ante dificultades de la vida, y me encuentro con muchas personas desanimadas, y quiero que tengan esperanza y sientan el apoyo para que esta situación sea más llevadera con la Virgen, que no se sientan solas. Aquí hay un remanso de paz.

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