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«Soy Marysol, en qué puedo ayudarte»

Un robot contesta desde su ‘nacimiento’, el pasado mes de abril, a las preguntas de más de 200 visitantes, muchos de ellos niños, en el Instituto de Energías Renovables (ITER)

Un grupo de niños contempla a Marysol en plena faena durante su visita al ITER . El Día

Marysol es un robot asistente diseñado, fabricado y programado íntegramente en el ITER de Tenerife, entidad del Cabildo, que desde hace unos meses ha comenzado a dar soporte en las visitas guiadas que se realizan a las instalaciones de Granadilla. Se mueve sobre dos ruedas de forma autónoma para centrar el interés y la curiosidad, sobre todo de los más pequeños. Marysol es ya una auténtica estrella mediática. 

Un robot asistente contesta desde su nacimiento el pasado mes de abril a las preguntas de más de 200 visitantes a las instalaciones del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) ubicadas en el Polígono Industria de Granadilla de Abona. Con capacidad para desplazarse sobre dos ruedas y moverse de manera autónoma por el recinto, Marysol se encarga de dar soporte a las rutas guiadas y responde a las cuestiones que puedan surgir, además de reproducir contenido audiovisual. También muestra datos en tiempo real tanto de la generación de energía renovable en el centro como de interés general de la Isla de Tenerife, caso de la demanda de generación eléctrica.

Diseñada y construida por la Unidad de Robótica del Instituto, es capaz de evitar obstáculos mientras se desplaza; así aprende de manera continua a reconocer el entorno. Al mismo tiempo, y gracias a la inteligencia artificial, interactúa con las personas a través de comandos de voz y una interfaz de pantalla táctil. Marysol es el primer robot asistente de desarrollo propio, fabricado y programado íntegramente en Tenerife que dan servicio en la actualidad.

Este proyecto se enmarca en el convenio de colaboración que el ITER firmó en 2018 con el Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife y la empresa pública Grantecan SA para diseñar y construir un robot que asistiera a las visitas en cada uno de estos centros, bajo los nombres respectivos de Marysol, Gara y Cosme. El objetivo era contribuir a divulgar la ciencia y a reforzar los canales de comunicación con la ciudadanía.

El robot ha tenido una muy buena acogida entre los visitantes al ITER, sobre todo entre los más pequeños, y se ha convertido en una herramienta fundamental para acercar los desarrollos tecnológicos que realiza la Unidad de Robótica de una manera amena, atractiva y visual.

Durante toda la ejecución del proyecto Marysol se ha optado por una metodología de desarrollo modular. Para ello se emplearon herramientas y librerías de desarrollo de código abierto. De esta manera, no solo cubre las necesidades de ITER en materia de difusión, sino que sirve como plataforma para futuros desarrollos por parte de otros usuarios o entidades externas, ya que todos los recursos y resultados generados se encuentran disponibles de manera pública. Puede consultarse más información en la página web marysol.iter.es. Ahí está para recibir al visitante con la educación que le han enseñado: «Soy Marysol, en qué puedo ayudarte».

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