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‘Tenerife rural, Tenerife digital’

Emprendedores tinerfeños llevan las nuevas tecnologías al último rincón de la Isla | El proyecto comienza en Anaga y seguirá en el Puerto de la Cruz y Santiago del Teide

Un grupo de usuarios de la zona de Anaga correspondiente al municipio de Santa Cruz de Tenerife recibe una clase formativa del proyecto. El Día

‘Mujer Rural, Mujer Digital’ fue el nombre del proyecto original de un grupo de emprendedores tinerfeños que decidió aportar «una solución» a la urgente necesidad de formar a los mayores en torno a las herramientas tecnológicas. La primera experiencia real en Anaga, en el municipio de Santa Cruz, les hace más ambiciosos. Por un lado, unen a los hombres y, por otro, amplian el lema a ‘Tenerife rural, Tenerife digital’.     

«Queremos evitar que quienes construyeron nuestro presente se vean relegados a un tercer plano y se vuelvan dependientes de su entorno cercano». La frase resume la filosofía de trabajo de un equipo de jóvenes emprendedores tinerfeños que decide luchar contra la brecha digital para facilitar la vida de los mayores de la Isla. Es el sentido de su proyecto Mujer rural, mujer digital. Tras la primera experiencia real en Anaga, municipio de Santa Cruz, la idea es crecer a Tenerife rural, Tenerife digital para llevar las nuevas tecnologías hasta el último rincón de la Isla.

Roberto Fuentes, joven economista, es el CEO de Biejvel, empresa creadora de esta iniciativa, y portavoz de la misma. Explica que «la idea nace ante campañas tan mediáticas como Soy mayor, pero no idiota que perseguía mantener o incrementar la accesibilidad de personas mayores a la banca tradicional». También influyen «situaciones donde la comunicación online era especialmente vital, como durante el confinamiento». Ahí, detalla, «se hizo patente que aquellos que no dispusieran del conocimiento para manipular el hardware –conjunto de elementos físicos o materiales que constituyen una computadora o un sistema informático– más usado día a día por la mayoría de la población se verían claramente desplazados».

«Este proyecto nace con la iniciativa de facilitar la vida, romper barreras y fomentar conocimientos que a día de hoy deben ser básicos para pequeños y adultos». El resumen es de Fuentes y lo corrobora Rafael Herrero, doctorando de ingeniería informática y profesor del curso.

La formación en materia digital se dirige a personas mayores de 55 años, que no han tenido la facilidad de obtener un aprendizaje necesario para usar tecnología. La intención, apunta Fuentes, es «buscar la equidad, el Zero Waste –no usar productos que degraden el medio– y la formación efectiva».

Los talleres se imparten de manera presencial durante tres meses. Ahí se ofrece el hardware y la materia teórico-práctica a diferentes grupos de personas adultas. Fuentes valora: «Seguimos la filosofía de ser didácticos y útiles, por ello reducimos los grupos a un máximo de 15 a 20 por clase».

No solo se enseña a utilizar ordenadores sino también teléfonos móviles porque «son la misma herramienta». Desde lo más básico, donde se muestra cada parte de los componentes electrónicos –ratón, entradas usb, botones de encendido, teclado...–, o se enseña a descargar, configurar y usar programas o Apps tales como Whatsapp, Gmail etcétera. En otras fases se abordan los diversos usos de internet, la seguridad o utilidades como la tan necesaria firma digital.

Bajo la denominación de Anaga Rur@l, Anaga Digital los talleres se aplican en la zona de Anaga del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Se pretende formar a los habitantes de Roque Negro, San Andrés y Taganana, entre otros núcleos, y «está dando muy buenos resultados según valoran los propios responsables políticos y vecinales», señala Fuentes. Otros municipios de Tenerife como el Puerto de la Cruz o Santiago del Teide contarán en breve con esta herramienta para sus mayores en núcleos de difícil acceso, e islas como Lanzarote se sumarán a la iniciativa antes de fin de año.

Biejvel –«amar la sabiduría y a creatividad»– incluye perfiles que vienen del mundo tecnológico. La idea surge tras el fallecimiento de la abuela de uno de los promotores en los inicios de la pandemia. Ella no sabía cómo comunicarse con el teléfono durante su estancia en el hospital donde acabaría sus días. Subrayan: «nos vimos obligados a crear una iniciativa para que eso jamás se repitan».

Profesionales que han trabajado en ASOS, Philip Morris o la Universidad de la Laguna, analistas de datos, ingenieros, expertos en marquetin, profesores, fotógrafos y diseñadores... Todos comprometidos. Y, concluye Fuentes, «con ganas de contribuir a un futuro mejor para todas las personas, sobre todo los mayores».

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