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Parque Nacional | La llamada de la nieve

El regreso de los ‘nieveleros’

La afluencia de visitantes en busca de la escasa nieve que queda en la cumbre de Tenerife vuelve a colapsar las vías y los aparcamientos del Teide

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Nieve en el Parque Nacional del Teide Andrés Gutiérrez

Cuando las bajas temperaturas y las precipitaciones en forma de nieve permiten que Las Cañadas se tiñan de blanco, miles de personas aprovechan los fines de semana o días festivos para hacer una ya tradicional excursión que, desde hace años, pone en evidencia la escasa capacidad de carga de un espacio natural declarado Patrimonio de la Humanidad desde 2007.


No falla. Cuando la nieve tiñe de blanco el Parque Nacional del Teide, ejerce de poderoso imán y atrae a miles de personas hacia las cumbres de Tenerife, dispuestas a disfrutar de sus paisajes nevados. Si subir a ver la nieve es una novelería tan tinerfeña como el propio Teide, los atascos y el colapso de un Parque Nacional cíclicamente desbordado también van camino de convertirse en tradición insular. Las vías y aparcamientos disponibles son claramente insuficientes para absorber la avalancha de nieveleros que pone en evidencia la escasa capacidad de carga de este paraje natural declarado Patrimonio de la Humanidad desde 2007.

y trineos improvisados en Izaña o Las Minas de San José, en una jornada de nuevo marcada por los atascos y los problemas de aparcamiento en el parque nacional. | andrés gutiérrez

El sábado fue día de atascos en la cima de España y este domingo volvieron a repetirse desde por la mañana hasta bien entrada la tarde. Hubo momentos del día en los que recorrer la distancia que separa el restaurante Bamby del Teleférico del Teide requirió más de una hora de paciencia. El flujo de tráfico que llegó a Las Cañadas desde La Esperanza, La Orotava y el Sur mantuvo con atascos intermitentes la vía que atraviesa el parque. La escasez de nieve tampoco ayudó. La desesperada búsqueda de una zona para deslizarse provocó mucha movilidad de vehículos entre los diferentes sectores del parque.

El regreso de los ‘nieveleros’

Algunos optaron por irse

Los atascos y la falta de aparcamientos llevaron a muchos a marcharse sin ni siquiera pisar la nieve. Fue el caso de una familia de inmigrantes venezolanos llegados desde Santa Cruz de Tenerife, que tuvieron que renunciar al plan tras pasar dos horas en el coche y no encontrar ningún lugar donde aparcar. Frustrados, estacionaron en el aparcamiento de la cerrada cafetería de El Portillo para, al menos, tocar un poco de hielo con las manos. ¿Su balance? «Horrible». La altura encima hizo pasar un mal rato a una de las niñas. Un día cuadrado.

El regreso de los ‘nieveleros’

Otro matrimonio llegado de Arafo, que subió por La Orotava, lamentaba tener que marcharse «con la misma» después de cruzarse media isla. Una vez en la cumbre, dedicaron casi dos horas a recorrer, ida y vuelta, la distancia entre El Portillo y el teleférico. También se dieron por vencidos sin bajar del coche: «Está todo absolutamente colapsado. Dimos la vuelta porque las colas eran tremendas y ya no había nada de nieve. Nos cogió atasco al ir y al volver. No hay donde arrimarse. Está todo minado y no te puedes parar en cualquier lado porque entonces pasa la Guardia Civil de Tráfico y te funde».

El regreso de los ‘nieveleros’

Los agentes de la benemérita tuvieron un día duro, de continuo trasiego, de atasco en atasco, y probablemente con un buen puñado de denuncias. Pese a las advertencias, muchas personas siguen aparcando en lugares prohibidos, ocupando parte de la calzada, pisoteando las rocas y la vegetación de los márgenes de la carretera, o experimentando con la técnica del aparcamiento sobre hielo sin cadenas.

La imagen del Teide completamente blanco del pasado jueves, engañó a muchos. Lo que desde la distancia parecía una nevada considerable quedó limitada, sobre el terreno, a una extensión más bien modesta de manto blanco. Prácticamente nada en la zona del parador y de las Siete Cañadas; poco en El Portillo, y algo más en Izaña y Las Minas de San José. En general, poca nieve para tanto nievelero.

Siempre hay quien, como David, llegado desde Santa Cruz, hace buen balance de un día distinto: «Esperaba muchos más coches, colas menos fluidas, así que al final hemos pasado un día agradable en familia, aunque esperábamos un poco más de nieve». Tampoco se quejaron Beli y Dani, que trajeron desde el Sur a su hijo a disfrutar de la nieve y con un poquito que encontraron detrás de los restaurantes, «el chiquillo se lo pasó genial».

Se vieron, como siempre, muchas familias con niños y niñas, y como novedad de los últimos años, cada vez más personas acompañadas de sus perros sueltos, aunque no está autorizado, y cada vez más furgonetas camperizadas que sacan sus sillas y mesas para montar el picnic, aunque tampoco se pueda. Dos actividades prohibidas en el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG). Sin embargo, para velar por su cumplimiento y por la protección del Parque Nacional en un día de afluencia masiva, costó tropezarse con personal del parque.

Norma que hay que cumplir

El PRUG, una normativa de obligado cumplimiento que muy pocos conocen en profundidad, deja muy clara la prohibición de beber alcohol «fuera de los lugares autorizados para la venta y consumo»; el uso de cometas, globos, o cualquier otro tipo de artefacto que sobrevuele el territorio del parque nacional, como los drones. También prohíbe el movimiento de rocas para realizar figuras o montículos de piedras; la emisión de destellos luminosos, salvo el uso puntual de punteros láser para observación astronómica, o la instalación de parasoles, hamacas, sillas y mesas de picnic o cualquier otro artefacto que sirva para la estancia al aire libre, y de «cualquier elemento que produzca contaminación visual o afecte a la armonía del paisaje». También prohíbe introducir animales, salvo que sean perros guía, de caza autorizada o de rescate. Nada dice, de momento, de usar boogies o paipos para surfear sobre la nieve, ni de beber chocolate caliente traído de casa.

Al margen de la presencia constante de la Guardia Civil, centrada en las cuestiones de tráfico, la escasa vigilancia da lugar a situaciones indeseables o, directamente, esperpénticas. Todoterrenos haciendo equilibrios sobre piedras volcánicas en los márgenes de la vía; partidos de fútbol nieve, o gente que montó sus sillas y mesas para ponerse a fumar en sishas de gran formato en medio del Parque Nacional del Teide.

El personal del Servicio de Urgencias Canario (SUC) pasó una jornada tranquila, sin incidentes dignos de mención. En los dos restaurantes que siguen abiertos en El Portillo Alto, frustración por el escaso negocio que generan las miles de personas que acuden a la llamada de la nieve. Rosi, propietaria de los restaurantes El Portillo, cerrado desde el 14 de marzo de 2020, y Bamby, que se mantiene abierto «a duras penas», vivió este domingo otra de esas jornadas frustrantes para un negocio que trata de sobrevivir en un contexto muy duro. La carretera y sus márgenes atestados de vehículos y su terraza, semivacía. Se vio obligada a balizar algunos aparcamientos para que los clientes con reservas para comer al menos pudieran acudir a la cita. Cristian, trabajador de La Bamby, fue el encargado de organizar el estacionamiento y también lamentaba el poco negocio que deja la nieve: «La gente se trae su comida en los coches y eso es lo que tenemos».

La calima continuará hoy

La Agencia Estatal de Meteorología mantiene hoy el aviso amarillo por calima en Tenerife y en la provincia de Las Palmas. Se espera la presencia de polvo en suspensión permita una visibilidad de hasta 3.000 metros. El aviso estará activo hasta medianoche. La previsión del tiempo para esta jornada de lunes en Tenerife es de calima, cielos poco nubosos o despejados, con intervalos de nubosidad alta por la tarde. Temperaturas mínimas con pocos cambios y máximas en ligero ascenso, más acusado en zonas de interior. Viento flojo del nordeste, algo más intenso en el sudeste y el noroeste. En cumbres centrales, viento sur, y brisas en las costas norte y oeste.

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