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Beni Rodríguez Presidenta del Consejo de Gestores de la Red Española de Reservas de la Biosfera

«Un problema fundamental en Anaga es la despoblación»

«Ecoturismo y programa de la Biosfera van de la mano y ahí está el futuro del sector», indica la presidenta del Consejo de Gestores de la Red Española de Reservas de la Biosfera

Beni Rodríguez Fernández preside desde 2018 el Consejo de Gestores de las 52 Reservas de la Biosfera Españolas. E. D.

La bióloga Beni Rodríguez Fernández preside desde hace tres años el Consejo de Gestores de la Red Española de Reservas de la Biosfera, formada por 52 espacios naturales catalogados así por la UNESCO, unos títulos que cumplen 50 años. Ha participado esta semana en la clausura del Festival Biofest de Anaga. 

¿Por qué es importante para Tenerife contar con este espacio natural protegido, Anaga, con la categoría de Reserva de la Biosfera? ¿Cómo influye este título que cumple 50 años en la gestión de nuevo paradigma de turismo sostenible al cual parece conveniente dirigirse?

El Macizo de Anaga es un lugar extraordinario que la UNESCO reconoce como un espacio con características únicas en el mundo porque permite identificar un territorio al que sus fortalezas culturales y naturales convierten en especial. Si se revisa la definición de ecoturismo y la del programa de la biosfera ambos parecen que van de la mano, que se han creado de forma paralela. El ecoturismo, como nuevo modelo de desarrollo del sector, busca la apostar por el patrimonio cultural y natural y, además, potenciar la riqueza económica de las personas que lo habitan desde la premisa de la sostenibilidad. Por su parte, el programa de la biosfera va en esta misma línea y por ello es muy importante cómo convergen ambas ideas.

¿Qué hace diferente a Anaga que ha cumplido este verano seis años desde la declaración como Reserva?

Las Islas y su región biogeográfica, la Macaronesia, conforman un entorno único en el planeta; el caso de Anaga aporta un gran valor al programa de la UNESCO, en particular, y al mundo, en general. Solo hay que darse un paseo por el Macizo para ver su gran biodiversidad. Sin lugar a dudas, la Macaronesia es un valor ambiental con grandes endemismos y las Islas Canarias son una joya para la biología en este sentido.

¿Cómo se puede afrontar la progresiva despoblación de estas zonas? Se considera este uno de los grandes problemas en áreas como Anaga con un marcado carácter rural.

La despoblación es uno de los grandes problemas y afecta de manera negativa por la pérdida de los valores etnográficos de la zona pero también a los naturales, como es el caso de la agricultura tradicional. No se trata de la cantidad de población que resida en el espacio, pero sí de la necesidad de que haya gente que mantenga la actividad en las zonas habitadas por el hombre para evitar con el éxodo la pérdida de patrimonio natural y cultural. No se puede obviar que los territorios habitados aportaban riqueza cultural, económica y social, mientras la despoblación provoca la pérdida de un patrimonio inmaterial muy importante. Este fenómeno es preocupante y se da mucho en el sur de Europa.

Anaga cuenta con este reconocimiento desde 2015 y está a cuatro años de una revisión. ¿Cumplimos? ¿Hay algo que mejorar?

El programa Mab de la UNESCO en España se organiza en torno a un comité que cuanta con dos órganos consultores. Uno de ellos es científico y el otro gestor. El primero es el que perita el cumplimiento del programa. A nosotros como consejo de gestores nos queda trabajar en cooperación con todas las reservas y transferir conocimientos y fracasos para que los compañeros valoren nuestros informes. En 2025 toca revisar la declaratoria de Anaga y será el representante canario el que valore esta evolución.

¿Son necesarios festivales como el Biofest Tegueste para valorar estos espacios? ¿Por qué? ¿Qué destacaría de este evento celebrado por primera vez?

Toda actividad cultural y social que trabaje en un momento puntual o a lo largo del tiempo para que pensemos dónde estamos y a dónde queremos ir, me resulta muy interesante. La fórmula de festival y su relación con la cultura puede llevarnos a esa reflexión colectiva. Este es el primer año pero estoy segura de que será inspirador para próxima sediciones. La parte cultural es muy importante y por eso resulta clave impulsar este tipo de acciones.

Ha intervenido por vídeo conferencia en la clausura con la conferencia Celebra la vida, celebra el valor de ser Reserva de la Biosfera.

He intentado explicar el papel que juega esta declaratoria en el seguimiento de la protección del territorio y su relación con las personas que se desenvuelven en esos espacios naturales. Asimismo, he planteado la necesidad de mantener una línea de trabajo sostenible, consensuada y participada entre técnicos, políticos y empresarios de cara a conseguir una mayor trascendencia para el territorio y con vistas a su desarrollo socioeconómico.

Canarias cuenta con siete áreas protegidas de manera diferente. ¿Cree que seremos capaces de aprovechar este reconocimiento internacional para ubicarnos como oferta turística diferenciada dentro de los parámetros de la sostenibilidad?

Yo, como presidenta del Consejo de Gestores de Reservas de la Biosfera Españolas, no puedo hacer una afirmación en este sentido y estoy segura de que desde áreas como turismo se controlan mucho mejor este tipo de datos. Pero desde la perspectiva de la sostenibilidad lo que está claro es que Canarias aporta a la red nacional y mundial un espacio único; dar este valor al turismo incorporando cultura, sostenibilidad y feedback económico al sector primario supone una parte más de la simbiosis entre ecoturismo y reserva que ya mencioné anteriormente. Canarias, por su valor cultural y natural, está en primera línea de salida de la gran apuesta por el ecoturismo. Lo tiene todo, ya que puede combinar el modelo tradicional del sector y una nueva salida hacia el ecoturismo como modelo de desarrollo más sostenible.

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