Historia | Se cumplen 76 años de la liberación Mauthausen

Del norte de Tenerife al horror nazi

Un exalcalde del municipio de Santa Úrsula fue el único que pudo regresar

Presos en la cantera del campo de concentración de Mauthausen, en Austria, durante la II Guerra Mundial. | | E.D.

Presos en la cantera del campo de concentración de Mauthausen, en Austria, durante la II Guerra Mundial. | | E.D. / Raúl Sánchez R.S.

Seis vecinos de San Juan de la Rambla, Los Silos, Icod, La Orotava y Santa Úrsula pasaron por campos de concentración alemanes en la II Guerra Mundial. Sólo dos lograron salir con vida.

Hace apenas 80 años seis vecinos de Santa Úrsula, La Orotava, San Juan de la Rambla, Icod de los Vinos y Los Silos sufrieron en campos de concentración creados por el III Reich de Adolf Hitler en Mauthausen, Gusen, Buchenwald y Dora-Mittelbau, en Austria y Alemania. Seis tinerfeños que salieron del norte de la isla y terminaron inmersos en el epicentro del horror nazi durante unos años terribles, entre la Guerra Civil Española, que comenzó en julio de 1936, y la derrota del nazismo, en mayo de 1945. Aunque las investigaciones siguen abiertas y aún podrían depurarse errores e incorporarse nombres perdidos, se estima que entre 43 y 45 canarios pasaron por los campos nazis y apenas una quincena logró sobrevivir. Entre estas víctimas isleñas del nazismo aparecen José Dorta Díaz, de San Juan de la Rambla; Manuel González Abreu, de Los Silos; Nicolás Hernández González y Ángel Mejías Zamorano, de La Orotava; Ventura Morales Yanes, de Icod de los Vinos, y Román García Martín, de Santa Úrsula. Cinco de ellos vivieron su particular calvario en Mauthausen-Gusen y sólo Ventura Morales pasó por Buchenwald y Dora-Mittelbau.

Las historias de estos tinerfeños, y de otros muchos canarios, se han rescatado del olvido gracias también a la labor de investigadores no profesionales como el médico Fabián Hernández Romero, que comparte el fruto de más de una década de trabajo en su blog Deportados Canarios y es la principal fuente de este reportaje. Su labor ha sido imprescindible para poder recomponer la historia de seis norteños que fueron víctimas primero del franquismo y, posteriormente, del nazismo.

Los campos

A unos 20 kilómetros de la ciudad austriaca de Linz, cerca del río Danubio, el III Reich alemán fundó el campo de concentración de Mauthausen. Los primeros presos llegaron de Dachau en agosto de 1938 y el horror no cesó hasta mayo de 1945. Una pesadilla que duró casi 7 años. El Memorial de Mauthausen narra en su webla trágica historia de este centro de retención creado por las tropas de Hitler en la recién anexionada Austria. Los presos fueron empleados en los primeros momentos en la construcción del campo y trabajaron para una empresa propiedad de las temidas SS, “destinada a la producción de materiales para las obras monumentales y de prestigio de la Alemania nazi”. La citada web detalla que Mauthausen, que en 1940 se complementó con el campo anexo de Gusen, «fue clasificado en su momento como el único de la Categoría III, lo que conllevaba las condiciones de detención más severas y una de las tasas de mortalidad más altas”. A finales de 1942, Mauthausen, Gusen y un pequeño número de subcampos contaban con 14.000 presos. En marzo de 1945 había más de 84.000.

Entre los deportados a Mauthausen había presos de 40 nacionalidades, la mayoría polacos, soviéticos y húngaros. Además, también grandes grupos de alemanes, austriacos, franceses, italianos, yugoslavos y españoles. Entre ellos, casi medio centenar de canarios. “Desde la apertura del campo en agosto de 1938 y la liberación por el ejército de Estados Unidos en mayo de 1945, unas 190.000 personas fueron deportadas a Mauthausen”, recuerdan en el Memorial. Allí murieron más de 90.000 personas a golpes, a tiros, asesinados mediante inyecciones, congelados, gaseados (unos 10.200), enfermos, desnutridos o agotados a causa de “su explotación como mano de obra, llevada a cabo sin ningún escrúpulo y acompañada de malos tratos, así como de unas raciones alimentarias insuficientes, una vestimenta inadecuada y una total carencia de atención médica”. Se calcula que casi 45.000 perecieron en los cuatro meses previos a la liberación, que se produjo el 5 de mayo de 1945. Este miércoles 5 de mayo de 2021 se cumplen 76 años de aquel día.

Los españoles antifascistas saludan con una pancarta la llegada de los militares norteamericanos que liberaron Mauthausen en mayo de 1945

Los españoles antifascistas saludan con una pancarta la llegada de los militares norteamericanos que liberaron Mauthausen en mayo de 1945 / El Día

Desde Fyffes

Cinco de los seis presos norteños de los campos nazis pasaron primero por la prisión franquista de Fyffes, en Santa Cruz de Tenerife, por razones ideológicas. Eran sindicalistas, políticos o simples simpatizantes, señalados por su vinculación con el Frente Popular, el Partido Comunista de España o el Partido Socialista. Por su edad, considerada avanzada para hacer carrera militar, fueron incluidos por los nacionales en un canje de prisioneros con el bando republicano. Fabián Hernández recuerda que «el 20 de agosto de 1938, en torno a un centenar de presos de Fyffes son trasladados desde Tenerife a la prisión donostiarra de Ondarreta, con la finalidad de ser canjeados por presos que estaban en poder del bando republicano. En septiembre de 1938 se materializa el canje de un grupo de 97 prisioneros entre el bando franquista y la España republicana. Este centenar de presos pasa a territorio francés por la frontera con Irún, para posteriormente entrar en Cataluña por Cerbère con destino a la ciudad de Barcelona». José Dorta, Román García, Manuel González, Nicolás Hernández y Ángel Mejías llegaron así a la España aún republicana, que perdería la guerra apenas siete después.

Desde Villa Cisneros

Ventura Morales Yanes es el único que no pasó por Fyffes. Era un soldado destinado a Villa Cisneros, en el Sáhara Español, que participó en la evasión en el correíllo Viera y Clavijo en marzo de 1937. La fuga en barco de 152 personas que narra el historiador José Manuel Hernández en su obra Villa Cisneros, 1937. La gran evasión de los antifascistas canarios (LeCanarien Ediciones, 2018).

Exilio en Francia

Tras la derrota en la Guerra Civil Española, todos se retiran a Francia, donde los confinan en campos de concentración para refugiados españoles. En 1940, las tropas alemanas invaden el país galo y, por diferentes circunstancias, todos estos tinerfeños terminan en manos de los nazis, que los deportan a campos de concentración en Austria y Alemania. Tras la fuga de Villa Cisneros y su paso por Dakar (Senegal), Ventura Morales Yanes regresa a la España republicana y, al finalizar la guerra, también se exilia en Francia, donde colabora con la resistencia francesa hasta que cae en manos de los nazis. Es el único que pasa por los campos de Buchenwald y Dora-Mittelbau.

José Dorta Díaz

Nació el 30 de julio de 1900 en Las Rosas, en San Juan de la Rambla. Emigró con su familia a Cuba y en 1921 fue declarado prófugo por no presentarse a realizar el servicio militar. En los años 30 regresó a su municipio natal y se instaló en San José. Fue el principal promotor de la fundación la Agrupación Socialista (AS) en San Juan de la Rambla. Aparece como uno de los firmantes de los estatutos fundacionales de la AS el 13 de enero de 1936. Tras la dimisión en bloque de la corporación, el 11 de marzo de 1936, el Gobierno Civil designa a los once nuevos concejales de la corporación, en la que José Dorta se convierte en edil socialista responsable de las áreas de Sanidad, Cementerio y Policía Urbana y Rural. Desde mayo de 1936 ejerce como el presidente de la Agrupación Socialista. Tras el golpe de estado, es detenido y trasladado a la prisión de Fyffes. Gracias al canje de presos de 1938, llega a Barcelona con 38 años de edad. Al finalizar la guerra, se exilia en Francia y se alista en una Compañía de Trabajadores Extranjeros (CTE). Los nazis lo detienen en Francia en 1940 y, tras pasar por dos campos de prisioneros en Belfort y Fallingbostel, llega a Mauthausen el 27 de enero de 1941, con 40 años. Fue el prisionero número 5.893. Falleció en Gusen el 19 de septiembre de 1941, a los 41 años de edad.

Manuel González Abreu

Nace en Los Silos el 11 de agosto de 1905, pero desarrolló la mayor parte de su vida en el colindante municipio de Garachico, donde se casó con María de los Dolores León Adán, con quien tuvo tres hijas. La familia se domicilia en el barrio de El Volcán. Trabajó como jornalero, carpintero y marcador de plátanos, que era el encargado de señalizar las piñas que debían recogerse en las fincas. Pertenecía a la Federación Obrera de la localidad y era secretario de la Agrupación Socialista local. Fue detenido al comienzo de la Guerra Civil e incluido en el canje de 1938. Manuel González Abreu es uno de los miles de españoles que se hacinaban en los campos de refugiados franceses y que decidió alistarse en una de las CTE para poder salir de aquella precaria situación. En octubre de 1940 ya figura como detenido por los nazis en la cárcel de Belfort. Tenía 35 años. Pasa por el centro de detención conocido como Stalag XIB de Fallingbostel y llega a Mauthausen el 27 de enero de 1941, junto a José Dorta y el fotógrafo barcelonés Francisco Boix Campo, conocido posteriormente como el fotógrafo de Mauthausen. González fue el prisionero 5.940 y como muchos de sus compañeros fue categorizado como Rotspanier o «voluntario rojo de la guerra española». El día de 17 de febrero de 1941 es trasladado a Gusen donde le asignan el número 10.148. Falleció allí a las 8:00 horas del día 7 de noviembre de 1941, a los 36 años de edad.

Nicolás Hernández González

Nació en Las Candias, en La Orotava, el 9 de diciembre de 1906. Se casó con Cenobia Cruz Lorenzo y estableció su domicilio en La Perdoma. Era militante, o al menos simpatizante, del Partido Comunista de España y, tras el golpe del 18 de julio de 1936, fue detenido y enviado a Fyffes. Tras el canje de presos en el verano de 1938 y su llegada a Barcelona, es movilizado por parte del ejército republicano. Tenía 31 años. Tras exiliarse en Francia, en noviembre de 1939 fue reclutado en Barcarés y alistado como voluntario en el Tercer Regimiento de Marcha de Voluntarios Extranjeros para combatir en la II Guerra Mundial. Tras pelear contra los tanques nazis de la Séptima División Panzer de Rommel, al norte de Francia, es detenido y enviado al campo de prisioneros alemán de Kaisersteinbruch. Desde allí fue deportado el 5 de abril de 1941 a Mauthausen, donde le asignaron el número 4.704. El 20 de octubre de 1941 lo trasladan a Gusen para trabajar en la cantera, allí se le asigna el número 13.981 y muere pocos días después, el 9 de noviembre de 1941, un mes antes de cumplir 35 años.

Ángel Mejías Zamorano

Nació el día 29 de marzo de 1892 en la calle Viera, en La Orotava. Su familia se trasladó a vivir a Santa Cruz, en la calle San Juan Bautista, y él emigró muy joven a Argentina. Radicado en Buenos Aires, militó en la Federación Obrera Bonaerense. Durante la dictadura militar de Uriburu fue detenido y deportado a Europa. Regresó a Tenerife alrededor de 1930, con unos 38 años de edad, y trabajó en la industria del tabaco, donde se convirtió en dirigente obrero de su gremio, en el Sindicato de Obreros Tabaqueros de Ambos Sexos (SOTAS) de Santa Cruz de Tenerife. Fue detenido tras una huelga en septiembre de 1935.

Ángel Mejías Zamorano, superviviente del campo nazi de Mauthausen-Gusen

Ángel Mejías Zamorano, superviviente del campo nazi de Mauthausen-Gusen / Deportados Canarios

Después del golpe de 1936 fue encarcelado de nuevo y, debido a su edad, se incluyó en el canje de 1938. Entonces tenía 46 años. Exiliado en Francia tras la Guerra Civil, acabó en manos de los nazis. En 1941 ya se encuentra encarcelado en el campo de prisioneros de guerra alemán Stalag IX-A de Ziegenhain. Fabián Hernández recuerda que en ese mismo campo estuvo preso François Mitterrand, quien fuera posteriormente presidente de la república francesa. Mejías fue deportado a Mauthausen el 27 de abril de 1941, a los 49 años de edad. Se le asigna el número 5.037. Trabajó en la construcción de una presa hidroeléctrica en el río Enns, en el llamado destacamento Ternberg de prisioneros, antes de volver a Mauthausen y Gusen. El 5 de mayo de 1945, con 53 años de edad, recupera la libertad. Se asentó en Francia y nunca regresó a España. Falleció en Toulouse el 20 de enero de 1965 a los 72 años de edad.

Román García Martín

La Fundación Pablo Iglesias lo incluye en el Diccionario Biográfico del Socialismo Español. Nació en Santa Úrsula en 1905 y durante la mayor parte de su vida fue campesino. Elegido concejal del Ayuntamiento de Santa Úrsula el 5 de junio de 1931, ejerció como alcalde de forma accidental en varios periodos de 1932, 1933 y 1935. Se convirtió en alcalde de Santa Úrsula por el Frente Popular el 21 de febrero de 1936, tras la renuncia del titular, y se mantuvo en el cargo hasta el 22 de julio de ese año. Fue detenido primero en La Orotava y, posteriormente, trasladado a la prisión de Fyffes. También fue canjeado en 1938 y, ya en la península, se afilió al PSOE y llegó a combatir en la Batalla del Ebro. Tras la caída de Cataluña se exilió en Francia donde fue internado en un campo de refugiados y, posteriormente, se sumó a una CTE que se encargaba de construir barracones y trincheras a las afueras de París. Al comenzar la II Guerra Mundial se sumó a la resistencia francesa ante la invasión alemana, pero fue capturado por los nazis en 1940. Pasó meses en un centro de detención en Estrasburgo antes de ser trasladado al campo de concentración de Mauthausen. En una entrevista publicada en 1979 recordaba la impactante llegada al campo tras un angustioso viaje «en vagones de tren donde era imposible respirar»: «Abrieron las puertas del vagón y nos golpearon con las culatas de las pistolas. A los que se caían los remataban en el suelo o los levantaban a patadas. Nos insultaban y nos decían de todo. Estábamos desorientados». Explicaba que «al día siguiente nos formaron en fila y nos comenzaron a separar por grupos. Cada uno de los grupos para un trabajo particular. A nosotros nos mandaron a la cantera de Nergraben». Trabajó en esa cantera durante meses, hasta que logró un puesto cargando camiones con piedra. «Para mí era un alivio, ya que podía reservar mis fuerzas y el trabajo no era del todo agotador». Más tarde lo trasladaron a una fábrica de automóviles cercana al campo, donde se construían blindados. Una de las claves de su supervivencia fue la llegada de algunos españoles a puestos clave en la organización de los presos: «En un principio los polacos copaban todos los puestos claves de intendencia en el campo. Rusos, italianos, franceses, españoles y, mucho menos los judíos, podían acceder a esos puestos (...) Pero pronto los españoles comenzaron a infiltrarse ahí y pudimos estar mucho mejor. Traíamos más alimentos». Fue liberado por las tropas norteamericanas el 5 de mayo de 1945, casi cinco años después. Un momento que nunca olvidó: «Una mañana varios jeep y un blindado americano llegaron al campo. Los vigilantes se marcharon corriendo, sin dejar rastro alguno. Abrimos las puertas del campo y entraron los vehículos, que fueron recibidos con clamor y llantos».

Román García Martín, exalcalde de Santa Úrsula y superviviente del campo nazi de Mauthausen-Gusen

Román García Martín, exalcalde de Santa Úrsula y superviviente del campo nazi de Mauthausen-Gusen / El Día

En 1946 se trasladó a Venezuela donde permaneció hasta 1956. Ese año regresó a Canarias y se instaló en La Victoria de Acentejo, «con la obligación de presentarse mensualmente en el cuartel de la Guardia Civil», según recuerda la Fundación Pablo Iglesias. Se casó con Consuelo Gutiérrez y tuvo un hijo y una hija. Se dedicó a la agricultura y, tras el restablecimiento de la democracia en España en 1977, participó en la creación de la Agrupación Socialista de La Victoria, de la que era presidente de honor al fallecer el 7 de septiembre de 1988, a los 83 años de edad. El exalcalde victoriero Manuel Correa compartió largas conversaciones con Román García, quien le confesó cómo logró sobrevivir casi cinco años en circunstancias extremas: «Me contó que dosificaba la escasa comida que tenía, procuraba comer poquito, pero de forma regular; dosificaba los esfuerzos, pero se mantenía activo y con la mente ocupada; procuró siempre pasar desapercibido, fue muy discreto y evitó cualquier amago de protesta o desacato. A los guardias nazis ni siquiera los miraba a la cara. Y, sobre todo, tuvo la suerte de no enfermar». Correa afirma que «era un hombre muy tranquilo, que de mayor prefirió mantenerse alejado de la política, y que siempre me repetía que desconfiara de los fachas».

Ventura Morales Yanes

Nació el 25 de marzo de 1915 en el barrio de San Felipe, en Icod de los Vinos. En 1936 se incorpora al servicio militar y se produce el golpe de Estado. Ejerce como soldado en Villa Cisneros y forma parte del contingente que pertenecía al Regimiento de Infantería de Tenerife Número 38. Participó en la épica evasión del barco Viera y Clavijo y, al acabar la guerra en España, pasó por el campo de concentración francés de Barcarés. Fabián Hernández explica que «al producirse la ocupación nazi de parte del territorio francés en el transcurso de la II Guerra Mundial, Ventura Morales siguió luchando contra el fascismo en la resistencia francesa. Formó parte como voluntario de las Fuerzas Francesas del Interior. Es hecho prisionero por los alemanes en territorio francés. La fecha exacta de su detención no se conoce, pero en enero de 1944 se encuentra detenido por los nazis en Francia». Es el único norteño de esta lista que no pasó por Mauthausen. Sufrió el horror nazi en los campos de Buchenwald, junto a Weimar (Alemania), donde fue deportado el 19 de enero de 1944, y posteriormente, el 13 de marzo de 1944, fue deportado a Dora-Mittelbau, cerca del borde sur de las montañas Harz, al norte del pueblo de Nordhausen (Alemania). Dora-Mittelbau fue construido para «albergar a los trabajadores que producían armamento militar y motores de avión. Los túneles de dicho campo fueron la mayor fábrica de armamento subterránea de la II Guerra Mundial y fue la mayor instalación subterránea del mundo», detalla Hernández. Su rastro se pierde en noviembre de 1944, cuando tenía 29 años.

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La mayoría de las historias de los canarios que pasaron por los campos de concentración nazis habrían caído en el olvido de no ser por la impagable y desinteresada labor de personas como Fabián Hernández Romero, un médico de atención primaria de la isla de Tenerife que lleva más de una década dedicando buena parte de su tiempo libre a rescatar la memoria de las víctimas del franquismo y del nazismo. Como Pedro Medina Sanabria, otro garante de la memoria histórica, Fabián Hernández no es historiador, pero su tesón, implicación y trabajo serio y riguroso han permitido que hoy sea posible conocer qué fue de personas como Nicolás Hernández González o Ángel Mejías Zamorano. Ha logrado recomponer sus vidas tras años de investigación en prensa histórica y archivos de España, Alemania o Francia. Gran parte de su trabajo está disponible en <strong>el blog Deportados Canarios</strong>.