Las ONG, indignadas al ver que Tenerife tira más de 150 toneladas de verduras al mes

El Banco de Alimentos y las entidades solidarias abogan por dos vías para aprovechar los excedentes del campo: donación directa o mediación de las administraciones públicas

Tristeza, pena, vergüenza, rabia e indignación. Son las sensaciones dominantes entre las ONG dedicadas al reparto de alimentos en la Isla al ver que se tira a la basura el excedente de la producción agrícola: más de 150 toneladas de verduras, frutas y hostalizas al mes en el año de pandemia. En definitiva, comida. Además, cuando más falta hace a consecuencia del coronavirus. Desde el Banco de Alimentos, que centraliza las ayudas al resto de entidades solidarias –grandes, pequeñas, del Norte, del Área Metropolitana o del Sur–, sus representantes coinciden en dos vías para evitar las imágenes del vertido de toneladas de frutas, verduras y hortalizas. Por un lado, la donación directa porque “quien quiere, puede y debe”. Por otra parte, la articulación a través de las administraciones públicas –Gobierno canario o Cabildo– entre productores y personas que precisen de ayuda con la solidaridad como eslabón de la cadena.

Hernán Cerón preside el Banco de Alimentos y ofrece sus instalaciones “para que nos traigan lo que quieran”. “Hace unos días recibimos 10.000 kilos de papas de campesinos de la Isla. Tenemos tres naves en Mercatenerife siempre preparadas para recibir donaciones. Incluida la garantía de la cadena del frío. Está en nuestro ADN”. Cerón tiene claro que ”no se puede aceptar que se tire comida a la basura”. “Me indignan estas imágenes porque van contra nuestros principios”. Subraya que “sólo compramos cuando recibimos donativos en metálico”. “De resto nos mantenemos de las donaciones”, aclara. Son 30 voluntarios para distribuir los 375.00 kilos de alimentos no perecederos del Fondo de Garantía Agraria (FEGA) europeo. Irán, y lo garantiza Cerón, a 32.000 personas de la Isla, un 44% más que en 2019, cuando eran 21.921.

Rechazo de Cáritas.

Cáritas Diocesana expresa su “más absoluto rechazo a las imágenes de alimentos tirados a la basura”. Explican desde la organización humanitaria de la iglesia católica que los 17 arciprestazgos han optado por la línea de los acuerdos con entidades para las tarjetas de compra de los usuarios. “Así evitamos estigmatizaciones y contribuimos a reforzar la dignidad de las personas”. Pero, concluyen, “no aceptamos esos vertidos”.

Sonrisas Canarias.

Luis Febles es el responsable de la ONG Sonrisas Canarias. Los voluntarios han habilitado sus propios vehículos para ir a buscar al Sur productos desechados por las explotaciones hortofrutículas. Una gota de agua en el océano. “El cuerpo se nos estremece al ver las imágenes de calabacines regados por las fincas y tomates amontonados”, valora. Considera que “es una lástima pero más ahora. No nos importaría desplazarnos para repartir esta comida entre las familias más necesitadas”. Febles, cuyo colectivo trabaja en 18 de los 31 municipios de la Isla, subraya que desde el inicio de la crisis entregan vales para comprar alimentos frescos y carne congelada en los supermercados de barrio. “En 2020 atendimos a 11.750 personas, unas 3.500 familias”, apostilla. Y añade: “Hablamos de 400 nuevos al mes, pero la demanda aumenta y en lo que va de año ya se han incorporado 70 familias”. Durante el primer trimestre del 2021 han mantenido el sistema de citas previas para mitigar las aglomeraciones. Establece Febles que en 2020 atendieron a un 44% de personas más que en 2019. Este 2021 ha aumentado la cifra en 66 nuevas familias derivadas de los servicios sociales. Considera que “la situación es alarmante debido al incremento de usuarios”. Y resume: “En el primer trimestre de 2021 se han atendido a 852 familias, el equivalente a 3.152 personas”. Concluye: “Hemos conseguido en estas últimas semanas negociar con empresas y agricultores para recibir donaciones de frutas , verduras y excedentes antes de tirarlos a la basura. Entendemos la situación que atraviesan con el cierre de hoteles y la ausencia de turistas pero debemos mantener la solidaridad”.

Asociación Kairós.

Benjamín Barba siente “mucha tristeza” al ver las imágenes porque, además “son alimentos sanos, que contribuyen a mejorar la dieta de los que nos llegan desde Europa, no perecederos”. Trabaja con el Ayuntamiento de Santa Cruz y ayuda a 1.800 personas. Cree que es cuestión de “voluntad política y de vehicular esta cadena a través de las administraciones”. Considera que “la mejor logística es la del Banco de Alimentos”.

Sonrisas del Suroeste.

Vergonzoso y más con la que está cayendo”. Lo asegura Nelson Concepción desde Sonrisas del Suroeste, una ONG que trabaja en el Área metropolitana. Exactamente atienden a “2.587 personas” y en ascenso porque, valora, “cada vez hay más gente que nunca había acudido los servicios sociales y ahora necesita ayuda para comer”.

Fundación José Luis Montesinos.

Lalo Martín preside la Asociación que trabaja con el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz. La condición de ciudad turística en plena crisis del sector equivale a cifras demoledoras. Las desglosa: “Atendemos a 1.300 familias, entre 3.500 y 4.000 personas, el 12% de la población empadronada. Cuando empezamos hace cinco años eran 330 unidades familiares”. Ver las imágenes del vertido de comida le produce “una honda tristeza”. Reflexiona: “Ves gente que era un pequeño empresario como tú y ahora solicita ayudas básicas”. Agradece a Mercadona que “desde septiembre nos ayuda cada día con remesas de sus tres supermercados en la ciudad”. Pide al productor “que se dirija a nosotros y done su excedente o lo canalice por el Banco de Alimentos”.

Virgen de la Esperanza.

Fue fundada por varias mujeres de San Isidro (Granadilla) tras la crisis anterior, la de 2008. Su presidenta, Ana Fernández, valora la situación actual: “Estamos muy cerca de las fincas donde se tira la comida. Si les sobra excedente deberían donarlos a ONG como nosotros o buscar el amparo de los ayuntamientos. Lo que he visto me da rabia”. Concreta que “el panorama es cada vez más complicado”. Y lo razona: “Es una cadena. Los hoteles están cerrados y lo que gira alrededor del turismo, casi todo, parado”. Da datos: “Desde el inicio de la pandemia hasta ahora hemos atendido a 1.500 personas. Solo de la comarca de Granadilla y cada vez vienen más. Agradecemos a empresas como Hiperdino y Mercadona, o al Rotary Club, su ayuda porque sin ellos no sería posible nuestra labor”.

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El Partido Popular en el Cabildo pide la dimisión del consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca, Javier Parrilla, tras decir públicamente que “desconocía que el campo isleño debe tirar a la basura más de 150 toneladas diarias de fruta y verdura” El popular Valentín González ha mostrado “la indignación” del grupo al conocer estas declaraciones del consejero al que califica de “irresponsable” y al que acusa de “vivir de espaldas a la realidad”. Añade: “Como si fuera un secreto que llevamos más de un año en un cero turístico, y que las cancelaciones en este sector afectan necesariamente a nuestro campo y al sector primario”. González se pregunta: “¿Pero en qué mundo vive este señor? Esto que ha dicho es inadmisible y por eso exigimos que dimita de su cargo”.