El sendero del barranco de Masca ha reabierto sus puertas al público después de tres años de cierre. Recorrerlo suele tener una doble traducción para el senderista. Por un lado, impresionan sus desniveles y murallas de roca. Por otro, el pateo transmite tranquilidad y paz. Volvieron las sensaciones como el caso de Leo. O nacieron para Jonay. Maja, extranjera residente, da otra visión. La ruta es igual de “exigente y bonita”, resumen, “pero con más seguridad”. Desde el Cabildo el balance es “muy positivo”, incluso mejor de lo esperado, tanto en número de visitantes, más de un centenar, como en que fuera un fin de semana “sin ninguna incidencia ni suceso a destacar”.

La consejera insular del Medio Natural y Seguridad, Isabel García, recuerda: “Se trata de un pilotaje para aprender de las equivocaciones y recoger las experiencias de los que hacen el camino”. Incide en dos aspectos: “Quienes se desplacen hasta el caserío deben hacerlo en transporte público dada la escasez de aparcamientos” y “llevar el calzado adecuado para bajar el barranco”.

Explica que “llovió el sábado por la noche y el cauce estaba resbaladizo, Ante el posible peligro optamos por ser estrictos en no dejar bajar a quien no tuviera calzado adecuado”. La razón es un camino, añade, “cuya dificultad está catalogada como media por la presencia de piedras y tierra, y su destacada inclinación”. Apostilla: “Dimos opciones alternativas en otros entornos preciosos y cercanos de Teno”.

En cuanto al transporte público, señala: “Ha sido un éxito con 76 personas llegadas desde Buenavista (línea 365) y 104 que tomaron la 355 con Santiago del Teide como punto de partida”. El Ayuntamiento de Buenavista del Norte ya ha comprometido un espacio para habilitar un aparcamiento. En la reapertura no hubo lleno absoluto y fue más gente el sábado que el domingo. “Reservamos u 50% de la oferta para personas a título individual y otro 50% para empresas. En este último segmento hubo una menor demanda”, apunta la consejera. A García le sorprende “la cantidad de gente que llegó a la playa, 75 el sábado y 31 el domingo”. Insiste en que “el objetivo no es llegar porque no se trata de una competición. Por eso valoramos a quien da la vuelta con tranquilidad y disfruta del sendero”. Recuerda que “ es una ruta dura. Bajar y subir requiere una gran fuerza física. Mucha gente fue solo a informarse de los valores de Masca en el centro de visitantes. García revela: “Hemos llevado a cabo pequeñas obras que no ponen en riesgo los valores naturales y refuerzan la seguridad. La intervención no ha incluido elementos ajenos al barranco ni ningún añadido que distorsione ese espacio porque no ha sido la intención modificar el camino, sino todo lo contrario: recuperar el trazado original y habilitarlo para que el tránsito por él no sea desordenado y peligroso”. Masca recibía antes de pandemia más de un millón de turistas al año, de los cuales más de cien mil bajaban el barranco, “motivo más que suficiente para regular la capacidad de carga ante el progresivo deterioro”, matiza García.

El objetivo era eliminar los puntos negros donde había riesgo de accidentes o caídas y para ello, indica García, “seguimos con el trabajo de testar el barranco a diario”. Hay zonas sin cobertura donde se recomienda no permanecer sino buscar la señal. Garantizan la seguridad y el contacto permanente con el 112 tres equipos, al principio, a la mitad y al final, con emisoras Tetra. El sendero estará abierto esta Semana Santa de jueves a domingo. Previamente hay que obtener el pase en la web www.caminobarrancodemasca.com. Durante este periodo piloto de prueba sin coste alguno.

Estampa del barranco de Masca. Jonay Yanes

Por primera vez.

La remodelación del sendero ha tenido buena acogida entre los usuarios. Ese es el sentido de la experiencia personal de Jonay Yanes. Hizo la ruta el domingo, nunca la había caminado antes y era una ilusión pendiente. Ni la obligatoria reserva previa ni el preceptivo casco ni que el embarcadero estuviera inoperativo fueron impedimentos para una jornada única. “Impresionante”. Es el resumen con una sola palabra de Jonay Yanes sobre una experiencia que ha divulgado en las redes sociales. Tiene 40 años, natural y residente en Arico. Relata: “Hago senderismo desde hace solo un par de años y siempre me ha atraído el barranco de Masca”. No había podido ir al estar cerrado. Por eso, explica, “me registré desde que lo anunciaron hace un par de semanas”. Recuerda que “me apunté como a las seis de la mañana y a las diez la página ya estaba colapsada” Acudió solo, con calzado adecuado y bastante agua. Su balance: “Espectacular, para repetirlo”. Deja el coche en Santiago y coge la 355 de Titsa hasta el caserío. Tras una charla previa en el centro de visitantes inicia el descenso. No le gusta el exceso de mallas en las paredes que “afean el paisaje pero son necesarias para proteger contra las plantas invasoras”. Evoca un recorrido de “sonidos: del agua, de los pájaros y también del silencio. Todo transmite serenidad. Me quedo en paz conmigo mismo”. Tarda una hora y media en bajar y dos en subir. Son doce kilómetros en total, seis y seis. Abajo siente la tentación de darse un baño pero el guarda “me dice que no es recomendable por la corriente”. Arriba le habían dicho que estaba “prohibido”, Subraya: “Bajar y subir es duro pero sí estás acostumbrado se hace. Si no, mejor pensárselo. Recuerda: “Vi unas diez personas en la bajada y al subir me encontré con unas quince en distintos grupos”. No falla,. Los 25 permitidos. Jonay, conductor de camión, trabajaba ayer de tarde. Advierte: “Voy a ir al curro como nuevo. Por dentro y por fuera”.

Como siempre o mejor.

El periodista Leo Santisteban es Leo Desinquieto en su blog de ocio y paisajes. Volvía por tercera vez al barranco –una vez, de subida y bajada, y otra con salida por barco a Los Gigantes–. En su cuaderno de bitácora cuenta la experiencia del pasado sábado. Hace el recorrido con su pareja y deja el vehículo en Santiago del Teide. Luego, en la 355 de Titsa hasta Masca. Se muestra “muy contento” porque “por fin podemos volver a disfrutar de un sendero de referencia en Tenerife”. Valora “la adecuación del camino con más infraestructura y logística”. Llega al nuevo centro de visitantes – una bonita casa en la calle El Lomito, 4, abierta de 8:00 a 18:00 horas– y tras confirmar el registro digital previo y escuchar una charla orientativa comienza la excursión. Lo primero es verificar si se lleva el calzado adecuado y suficiente agua. Luego toca recibir el casco, ahora obligatorio, con el que Leo se ve “como un poco Playmobil”. Y a caminar –3 horas de media para bajar y otras cuatro para subir–. El tiempo completo de Leo para ambos recorridos (unos 12 kilómetros) es de cuatro horas y media “picnic incluido”. Leo albergaba algún temor de que con las obras, el camino perdiera parte de su encanto natural, pero “mis sensaciones fueron muy parecidas a las de visitas anteriores… Casco al margen”. Enumera elementos colocados para facilitar la movilidad como escalones, cables o cadenas. También los paneles orientativos de distancia y posible peligro. Valora que “justo a la mitad del sendero hay otro control de seguridad para ver que llevas bien la ruta, lo que se repite al acceder al nivel del mar”. Leo deja volar su imaginación en la conexión visual con afiladas paredes, un arco, el agua corriendo, la diversidad vegetal… El día está nublado e, incluso llovizna, pero el tiempo da una tregua y llega con sol a la playa. “Una costa salvaje magnética y el vetusto embarcadero vacío y a la espera”, piensa Leo quien confía en que pronto se cumpla el plan de poder ir en barco no sólo hasta Los Gigantes, sino a la Punta de Teno. Y concluye: “Qué alegría volver al barranco de Masca”.

El embarcadero, que de momento se mantiene inoperativo. Blog Leo Desinquieto

La visión de Maja.

Maja Klepuszewska es polaca y lleva 15 años en Tenerife. Fue el domingo a Masca y le encantó. Explica que “somos un grupo de seis chicas polacas que cada semana hacemos rutas distintas y poco frecuentes”. Añade: “Estamos encantadas en descubrir la Isla y sus rincones”. Explica sobre Masca que “revisan los zapatos a la entrada, sólo pueden entrar los de trekkin”. Añade: “Ayer (por el domingo) solo dejaron entrar a 29 personas y 121 no pudieron acceder por el calzado inadecuado. Te entregan el casco obligatorio y lo devuelves a la salida”. Calcula que “en la bajada se tardan unas tres horas , el camino para mí es mas fácil que antes. La subida la establecen 4 horas; nosotras la hicimos en 2”. No lo recomienda “para gente que no camina a diario y no está en forma porque nos costó bastante subir, sobre todo los últimos 600 metros”. Lo mejor: “El sendero es muy bonito y lo han preparado bien. Lo recomiendo”. Lo peor: “Al subir a las 16.30 todos los bares estaban cerrados cuando nos apetecía una cerveza bien fría”.

A la izquierda, el periodista Leo Santisteban, ataviado con un casco el sábado durante su recorrido por barranco de Masca. Arriba, impresionantes estampas del barranco y abajo, el embarcadero, que de momento se mantiene inoperativo. |