Asalto

Nuevo atraco bancario en Vigo: dos ladrones huyen tras robar 3.000 euros a punta de pistola

El asalto de ayer ocurre solo cinco días después del que llevó a prisión a dos veteranos atracadores

Una mujer, ayer por la tarde, ante la entidad asaltada en Ramón Nieto.

Una mujer, ayer por la tarde, ante la entidad asaltada en Ramón Nieto.

Marta Fontán / Elena Villanueva

Los atracos bancarios se sucedieron sin tregua en Vigo en los años 80 y 90. Esa convulsa época, en la que los policías debían bregar con peligrosos ladrones que no dudaban en apretar el gatillo a las primeras de cambio, quedó afortunadamente atrás, con la triste excepción del asalto de 2014 de la calle Doctor Carracido que le costó la vida en un tiroteo a la joven agente Vanessa Lage. Desde hace años este tipo de robos se han venido produciendo de forma más aislada, pero en este 2023 parece que se está rompiendo esta tendencia. Porque la ciudad fue ayer escenario de un nuevo asalto a una entidad bancaria: es el cuarto que se registra en el área viguesa en apenas un mes, dándose además la circunstancia de que se produce solo cinco días después del que el viernes en Coruxo derivó en el ingreso en prisión provisional de dos históricos delincuentes. El atraco de ayer ocurrió en una sucursal de la avenida de Ramón Nieto, en la parroquia de Lavadores: dos individuos armados con una pistola –no se sabe todavía si real o simulada– entraron a cara descubierta en la oficina casi a la hora del cierre, cuando dentro había empleados y clientes, y huyeron a pie con un botín consistente en 3.000 euros y teléfonos móviles.

La Policía Nacional ya ha abierto una investigación para tratar de dar con los atracadores. El asalto se produjo pasadas las 14.00 horas en la sucursal ubicada en el número 340 de Ramón Nieto, frente al parque de Barreiro. Los ladrones usaron al parecer bridas para maniatar a alguno o algunos de los allí presentes. De las declaraciones ya tomadas por la Policía Judicial a los testigos se sabe que vestían chándales –uno también cazadora negra– y que uno de ellos llevaba gafas. Junto al dispositivo puesto en marcha tras el robo, con movilización de patrullas policiales, los agentes iniciaron las gestiones para recabar las imágenes de las cámaras de seguridad del banco y por parte de la Brigada Científica se hizo una inspección técnico-ocular para recabar rastros que aporten pistas al caso. Las bridas recuperadas fue uno de los elementos analizados.

El registrado ayer se aparta sensiblemente del "modus operandi" de los que en los últimos tiempos se vienen sucediendo en Vigo y en los municipios de su entorno. Ocurrió en un martes, cuando el día de la semana más habitual para perpetrar este tipo de golpes suele ser el viernes. Y el botín de 3.000 euros está bastante por debajo de los obtenidos en algunos de los anteriores robos, en los que oscilaron entre los 30.000 y los más de 160.000 euros.

El asalto a esta sucursal de Ramón Nieto supone la constatación de que los atracos a bancos están al alza, tanto en Vigo como en su entorno. El primer atraco de este 2023 ocurrió el 22 de febrero en una sucursal de Soutomaior: el ladrón, un sexagenario con un amplio historial delictivo a sus espaldas, fue capturado por la Guardia Civil en el interior de la entidad cuando ya se había hecho con algo más de 7.000 euros. En abril, en una oficina bancaria de Vigo, en Martínez Garrido, dos encapuchados se hacían con un botín de más de 100.000 euros, hechos por los que semanas después fueron detenidos dos conocidos delincuentes, quienes quedaron en libertad con cargos tras declararse inocentes.

Cuando este tipo de atracos se han sucedido sin pausa ha sido en este último mes. El 5 de octubre dos hombres asaltaron armados con una pistola y un cuchillo una sucursal de la localidad de Porriño, caso que aún no ha sido resuelto. Y el 27 de octubre dos varones lograron un botín de 30.000 euros en una entidad de Pazos de Borbén, en la parroquia de Moscoso, sin que tampoco se haya dado por el momento con los autores de estos hechos, que iban ataviados con pasamontañas para ocultar sus rostros.

El último atraco antes del de ayer fue el de este viernes 3 de noviembre de la avenida de Ricardo Mella en Coruxo. La Policía Nacional arrestó a los asaltantes cuando huían con un botín de 120.000 euros, encontrándose con que eran dos históricos atracadores, Laureano Fernández Rodríguez y Edelmiro Fernández Rial, a los que se atribuyen además otros dos robos: el de 2021 en Coia y el de 2022 de Candeán. Aún está sin resolver otro ocurrido en 2021 en Camelias.

Históricos delincuentes provistos de armas de fuego y bridas tras los robos ya resueltos

En febrero la Guardia Civil logró frustrar un atraco en una entidad bancaria de Soutomaior. Su rápida actuación le permitió detener, todavía en el interior de la oficina, al autor del mismo, un vecino de Ourense de 65 años que estaba de permiso penitenciario. El ladrón entró a la sucursal con peluca, barba postiza y gafas, intimidó al director con una pistola simulada e inmovilizó con bridas a un cliente. Con cuatro sentencias condenatorias ya a sus espaldas emitidas por juzgados de Oviedo, Santander y Ourense, hace poco más de un mes sumó una más por estos hechos de febrero, en los que actuó con maneras amenazantes: “Esto es un atraco, si no me jodéis no os pasará nada”. El asalto de abril de la sucursal de Martínez Garrido de Vigo también fue resuelto policialmente, si bien aún está pendiente de juicio. Los dos ladrones que actuaron a punta de pistola fueron presuntamente Javier T. y Miguel Ángel F. Estos veteranos delincuentes fueron detenidos casi un mes después del robo –el botín superó los 100.000 euros–, si bien ellos negaron la autoría. “Como tenemos antecedentes por otros atracos a bancos, nos quieren colgar este”, manifestaban a la salida del juzgado tras quedar en libertad provisional. Y este pasado viernes caían dos históricos delincuentes tras robar 120.000 euros en una entidad de Ricardo Mella. Cazados con el botín, ingresaron en prisión preventiva este lunes. Ambos estuvieron entre los condenados por uno de los asaltos más singulares registrados en Vigo: el que en 2014 en Coia acabó con miles de billetes literalmente por al aire.