Violencia

Brutal agresión homófoba en Vigo: “Me dijo que no le importaría ir a la cárcel por matar a un ‘maricón’”

Un hombre propina numerosas patadas y puñetazos al director del centro LGTBI de la ciudad | Se tramitará como delito de odio

La víctima, Francisco Fernández, con la denuncia presentada ante la Policía Nacional.

La víctima, Francisco Fernández, con la denuncia presentada ante la Policía Nacional. / José Lores

Carlos Ponce

Hace menos de un año que Vigo cuenta con un pionero centro dedicado íntegramente al colectivo LGTBIQ+ que se ha convertido en una auténtica referencia en la ciudad. Un local en el que se celebran todo tipo de actividades, desde bingos a exposiciones, donde se hacen pruebas de detección de VIH o a donde simplemente se puede acudir a tomar algo y pasar un buen rato. Allí también prestan asesoría psicológica y jurídica gratuita a personas homosexuales o trans que han sido víctimas de cualquier tipo de agresión.

Por eso es precisamente por lo que tiene tanta relevancia lo que sucedió la noche del pasado lunes, alrededor de las 23.00 horas. El local estaba a punto de cerrar y apenas había dos clientes dentro tomando algo, además del director del centro, Francisco Fernández, cuando entró un hombre a pedir dinero y faltando el respeto a las personas que estaban en el establecimiento, por lo que se le invitó a irse. Cuando el hombre vio las banderas y la decoración LGTBIQ+ del local, empezó a tener una actitud agresiva. Comenzó a utilizar expresiones homófobas, ante lo que Francisco Fernández acudió a la entrada del centro, donde se encontraba el hombre, y este le propinó directamente un fuerte puñetazo en la cara y varias patadas a la altura de las piernas al grito de “¡Maricón, maricón!”.

La víctima, tal y como relata a Faro de Vigo, del grupo Prensa Ibérica, empujó al agresor para evitar que volviese a entrar en el establecimiento y pudiese atacar a los otros clientes. Durante ese momento, siguió propinándole patadas y puñetazos por todo el cuerpo no solo a Francisco, sino también a las cristaleras del local. En la denuncia posterior tramitada por la Policía Nacional, cuyos agentes llegaron posteriormente junto a los de la Local a la llamada de la víctima, consta que el agresor estaba gritando a viva voz “No me importaría ir a la cárcel por matar a un maricón”.

Tras este terrible episodio de homofobia, Francisco Fernández, una de las caras visibles del colectivo LGTBIQ+ de la ciudad, pues también coordina Pvlse, acudió al Punto de Atención Continuada (PAC) de la calle Pizarro para que lo atendiesen en urgencias. Allí lo vieron los profesionales sanitarios y confirmaron los daños: traumatismos por los golpes, especialmente en la cara y en una de las piernas, además de varias magulladuras, para lo que se le pautó Paracetamol. Pero lo peor no fueron las heridas físicas, sino el estado de shock y de ansiedad en el que se encontraba Francisco Fernández no solo tras la agresión, sino todavía este martes. En urgencias le recetaron algunos tranquilizantes. Pero le resulta difícil dejar atrás lo que pasó.

Es muy grave, sucedió precisamente donde atendemos a las víctimas de agresiones como esta”, explica el director del centro LGTBIQ+ de Vigo, que agradece a los agentes de Policía la rápida reacción, pues llegaron prácticamente de forma inmediata tras su llamada de auxilio, y su denuncia será tramitada como delito de odio por la gravedad de lo ocurrido. Además, la víctima advierte a los responsables de este y otros ataques homófobos que se han registrado en Vigo que “por muchos golpes que nos den, no vamos a retroceder ni un paso en la defensa de nuestros derechos”.

Según el observatorio para la LGTBIfobia de Vigo, con sede también en el centro de la calle Hernán Cortés, en los últimos tiempos han aumentado de forma considerable los delitos de odio contra todo el colectivo. “Agresiones tanto físicas como verbales”, denunciaba a Faro en diciembre el coordinador de la asociación Pvlse, promotora del observatorio y del centro LGTBI de Vigo, ubicado en la calle Hernán Cortés. El problema que están detectando desde el observatorio contra la LGTBIfobia, donde ofrecen apoyo psicológico y jurídico a las víctimas y las acompañan desde el primer momento, es que la mayoría no quiere denunciar por “miedo” a posibles represalias o porque no quiere que su entorno sepa lo que ha sucedido.

Ataque el verano pasado

Uno de los episodios más duros fue el que se vivió en Cabo Estai a inicios el pasado verano. J.G.S., un vigués de 43 años que cuando contó su caso precisamente prefirió mantener su identidad en el anonimato, estaba tranquilamente tomando el sol en la zona y justo al lado se colocó un hombre acompañado de dos mujeres. Con educación, J.G.S. le pidió si podía mantener un poco la distancia, porque la playa estaba vacía y no era necesario que se colocaran pegados a él. “Cállate maricón”, le espetó el hombre. Un insulto que repitió en varias ocasiones, que junto con las dos mujeres empezaron a burlarse del joven homosexual.

Estaba desnudo y una de las acompañantes del hombre sacó el móvil y se puso a grabarme, me enfocó el rostro y entonces decidí quitarle el teléfono. Ahí él ya me dio inmediatamente dos puñetazos en la cara y yo le aparté y nos caímos al suelo los dos. Posteriormente él cogió una nevera de las que se suelen llevar a la playa y me la tiró a la cabeza y me abrió una brecha encima de la ceja izquierda. No solo eso, sino que después me tiró todo lo que había dentro de la nevera. Pasé mucho miedo en ese momento”, relataba J.G.S.

Agresiones físicas y verbales por tanto que no cesan contra personas homosexuales o trans.