El drama de la inmigración irregular vuelve a golpear a Canarias. Tres personas han muerto y otras 41 han sido rescatadas del mar con vida este viernes tras volcar un cayuco junto a la costa de Porís de Abona, en el sur de Tenerife, cuando una embarcación de rescate de Salvamento Marítimo se disponía a recogerlos. La voz de alarma la había dado pasadas las ocho y media de la mañana un pesquero, Fanny, cuya tripulación había divisado un cayuco con alrededor de medio centenar de personas a bordo, a poco menos de tres millas de la costa tinerfeña.

Los cuerpos de las tres víctimas mortales, en el muelle del Porís de Abona. Pedro Fumero

"Una embarcación muy cargada de personas", fue lo que transmitió el patrón del barco pesquero a los servicios de emergencia cuando se encontraba a la altura del faro del Porís de Abona. Fue entonces cuando Salvamento Marítimo activó a la Salvamar Alpheratz para que acudiera al lugar a iniciar las labores de rescate, mientras que el pesquero se encargaba de remolcar el cayuco, que se había quedado sin combustible y navegaba la deriva.

La primera intención del patrón del Fanny fue la de llevar a la barquilla hacia el muelle del Porís, sin embargo el viento y la marejada a esa hora desaconsejaron realizar dicha maniobra para el posterior desembarco.

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Tres fallecidos al volcar un cayuco con más de 50 migrantes cerca del Porís de Abona @112canarias

En la operación de remolque, varios migrantes cayeron al agua y finalmente, el pesquero con siete migrantes a bordo, atracó en el muelle del Porís, con una mujer embarazada, trasladada en helicóptero al hospital, y otros cuatro afectados con hipotermia de carácter leve, más dos de los tres fallecidos. Los restos mortales desembarcados en el Porís corresponden a dos mujeres.

Una dotación de Bomberos se ha desplazado hasta el muelle del Porís para colaborar con las labores del levantamiento de los cadáveres una vez que lo ordene la autoridad judicial.

Por su parte, la Salvamar Alpheratz, con otros 37 migrantes, se desvió hacia el puerto de Los Cristianos, en el municipio de Arona, donde desembarcaron y están siendo atendidos por personal de emergencias. También fue desembarcado en este puerto el cadáver de un varón.

Ante la posibilidad de que haya personas desaparecidas en el mar, se ha organizado un dispositivo de rescate con dos helicópteros del Gobierno de Canarias, el Helimer y dos embarcaciones de Salvamento Marítimo.

El testimonio de un testigo del naufragio

 Juan Manuel Cabrera, patrón del "Fanny", el pesquero que localizó la patera, acompañó a sus ocupantes hasta que llegó en su ayuda la Salvamar Alpheratz y, tras el vuelco, terminó recogiendo del agua a cinco supervivientes y dos mujeres ahogadas.

A las 8.35 de la mañana, Cabrera y su compañero de faena, divisaron una barca a la deriva cerca del faro de Porís de Abona con lo que calcularon que eran medio centenar de personas a bordo.

El pescador ha explicado a Efe que rápidamente llamaron al 112, aunque "todos parecían encontrarse bien". Les ofrecieron la poca comida y el agua que transportaban en el barco, y ellos, a su vez, "se la dieron a los niños", explica.

Después de que Salvamar recogiese y atendiese a los pequeños, llegó el turno de los adultos. El problema fue "que todos se pusieron por la misma banda", pues "todos querían salir cuanto antes de la patera", lo que provocó que la barca se volteara.

Desde su pequeño pesquero de apenas nueve metros de eslora, Cabrera y su compañero rescataron a siete personas del agua, dos mujeres ya muertas y una tercera, embarazada, que afortunadamente "volvió a la vida" gracias a que uno de los inmigrantes rescatados le practicó la respiración boca a boca.

"La mujer estaba virada bocabajo en el agua, la saqué y le pedí a uno de los chicos que le hiciera el boca a boca, y gracias a eso está viva", afirma.

El marinero asegura que fueron momentos muy angustiosos. "Les tiramos de todo, boyas, cabos... todo lo que pudimos y algunos se agarraron, pero otros no pudieron", comenta.

Cabreara destaca, además, que les costaba mucho sacar a las personas de agua porque pesaban demasiado y confiesa la impotencia que siente de no haber podido ayudarlos a todos a la vez.

"Es una pena, porque estaban todos bien. Y de verlos bien a que pasara todo eso... porque nosotros no tardamos nada, desde que vi la patera volcando, fuimos corriendo a ayudar", continúa con tristeza.

Una vez llegó la primera embarcación de rescate, los marineros de la Salvamar Alpheratz les dijeron que ya podían irse, "pero nosotros decidimos quedarnos". "Y menos mal", añade, porque está convencido de que, de lo contrario, las consecuencias de este suceso habrían sido mucho más trágicas.

"Lo que he vivido yo hoy, no se lo deseo a nadie", abunda Cabrera, para posteriormente criticar la falta de actuación y de políticas de atención y asilo por parte de los Gobiernos regional y estatal.

"Es muy triste porque vienen a trabajar y a buscarse la vida, pero no hay trabajo para todos y los tienen aquí tirados, sin comida y sin nada", critica.

El patrón del "Fanny" asegura que muchos inmigrantes llegados en los últimos meses a Canarias viven ahora en las playas y "eso está feo". Hace un par de semanas, de hecho, Cabrera coincidió con un grupo de nueve senegaleses en una playa.

Los jóvenes le ayudaron a reparar una de sus redes de pesca, "y les di nueve bocadillos y 80 euros para que escaparan", pero "son demasiados" y "llegará el momento en que empiecen a robar, porque no les dejan de otra", concluye con amargura.