El puerto de la vacunación

Hoy se cumplen 220 años de la llegada a las Islas de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

Edward Jenner variolizando a un bebé para protegerlo contra la viruela.

Edward Jenner variolizando a un bebé para protegerlo contra la viruela. / El Día

Canarias vivió de primera mano la primera campaña de vacunación del mundo, la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, que logró proteger contra la viruela a los niños de las Islas.

A las 20:00 horas del 9 de diciembre de 1803 el buque María Pita fondeó en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Aquella no era una embarcación al uso como otras que llegaban a las Islas para descansar, aprovisionarse de víveres para afrontar un largo camino hasta las Américas o comerciar. Aquel gran buque era el de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna contra la viruela, considerada la primera campaña de vacunación de la historia a nivel internacional.

A bordo de aquel navío de 160 toneladas se encontraban 22 niños expósitos de La Coruña con un mismo propósito: inocular de la recién descubierta vacuna de la viruela a niños y mayores de todo el imperio español. Es decir, desde la Península hasta América.

Como responsable de la campaña se encontraba el médico y militar Francisco Javier Balmis Berenguer, quien persuadió al rey Carlos IV –cuyos hijos habían muerto de viruela– para financiar este ambicioso viaje por el mundo. Le acompañaron la rectora del orfanato del que procedían los niños, la enfermera Isabel Zendal, y el cirujano José Salvani. Los tres especialistas fueron piezas clave para asegurar el éxito de la expedición que fue uno de los pasos más importantes hacia la erradicación final de la viruela.

La corbeta ‘María Pita’, fletada para la expedición, partiendo del puerto de La Coruña en 1803.

La corbeta ‘María Pita’, fletada para la expedición, partiendo del puerto de La Coruña en 1803. / El DÍA

Como explica el pediatra Luis Ortigosa, aunque no era tan mortífera como la peste negra, «la viruela fue una enfermedad infecciosa que estuvo presente en las sociedades humanas durante siglos». Conocida desde la época romana, esta patología «causaba una enorme mortalidad y no existía ningún tipo de tratamiento general contra sus síntomas», insiste Ortigosa. Se estima que en el siglo XVIII unas 400.000 personas en Europa morían por viruela, y un tercio de los supervivientes desarrollaba ceguera.

La situación empezó a cambiar en 1796 cuando el médico inglés Edward Jenner descubre que la vacunación con el virus de la viruela vacuna protege a una persona de la infección de la viruela y crea la vacuna que, posteriormente, protegió a miles de personas en todo el mundo. En el momento de mayor extensión del virus de la viruela en Europa, el doctor observó que las ordeñadoras de vacas lecheras adquirían ocasionalmente una especie de «viruela de vaca» o «viruela vacuna» tras el contacto continuado con estos animales. Era una variante leve de la mortífera viruela «humana», contra la que quedaban así inmunizadas. Tras contemplar aquello, intentó replicar esa protección con experimento. Extrajo el líquido de las pústulas de la ubre de una vaca enferma y se lo inoculó a James Philips, un niño de 8 años. El pequeño mostró síntomas de la infección de viruela vacuna, pero mucho más leve, y no murió.

Niños de Lanzarote, Gran Canaria y Fuerteventura viajaron a Tenerife para recibir la vacuna

El navío recaló en Tenerife durante todo el mes siguiente. La llegada del navío fue todo un acontecimiento que hizo que incluso niños Lanzarote, Gran Canaria y Fuerteventura viajaran a Tenerife para recibir aquella famosa vacuna que acababa con los síntomas mortales de aquella enfermedad. De los 22 niños que llegaron a las Islas, cuatro fueron los que habían recibido la protección. «Cada 8 u 10 días se variolizaba a un niño», explica Ortigosa.

Y es que antes de que se descubriera la vacuna propiamente dicha, para trasladar la protección de un cuerpo a otro se utilizaba una técnica conocida como variolación. Consistía en extraer, a una persona que estuviera ya en la última fase de la enfermedad, líquido de sus pústulas e inoculárselo a otra persona, mediante una incisión hecha en el brazo. El receptor se infectaba, pero rara vez moría, pues recibía una dosis reducida del virus.

Francisco Balmis, Isabel Zendal y José Salvani fueron piezas clave en el éxito de esta campaña

Pese al éxito de la campaña, también en aquella época hubo voces en contra de recibir la vacunación. En 1803 surgen así los primeros movimientos antivacunas del mundo. Fue el escribano público José Álvarez Ledesma quien lideró aquella oposición. «Y, si el desierto murieron los que confiaron en todo el cuerpo de un becerro en los pueblos que se confió en la sola verruga de una vaca, ¿qué podemos esperar?», escribió la publicación Anales del Puerto de la Cruz de La Orotava. En paralelo, otras grandes mentes del Archipiélago alzaron su voz para defender aquella prometedora variolización. Así, el biólogo y sacerdote realejero José de Viera y Clavijo, Carlos llegó a escribir un soneto resaltando los beneficios de la vanación: «Cuarto gran rey, pues que es humano / forma una expedición jamás oída que asegure a sus súbditos la vida y extirpe el cruel imperio a un tirano. Quiere que corra el mundo americano y haga escala en Canarias a la ida: de niños es la tropa, que aunque herida, la pólvora inmortal lleva en un grano… /A Santa Cruz llega el baxel triunfante, y Casa Cagigal, que la fortuna del hombre y de las islas hizo amante /Con la solemnidad más oportuna, saca en sus brazos el primer infante». La expedición levó anclas el 6 de enero de 1804 y llegó a Puerto Rico un mes y tres días después después. Durante tres años –que se convirtieron en cinco– la vacuna siguió protegiendo a la población de todo el imperio español. En 2022, la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias se basó en esta historia para incentivar la vacunación contra la covid.