Trastornos

Continúan las trabas para que los niños con TDAH accedan a becas de apoyo educativas

Pese a la sentencia del Tribunal Supremo que indica que no tienen que acreditar un 33% de discapacidad, ya han empezado a llegar las primeras resoluciones negativas

Tres niños con TDAH, en las instalaciones de ANHIDA

Tres niños con TDAH, en las instalaciones de ANHIDA / ALBA VILLAR

Montse González

Con motivo del Día Nacional del TDAH, que se conmemoró el pasado 27 de octubre, la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH) puso el foco en la dificultad que supone para un joven con TDAH la incorporación al ámbito laboral y cómo este tránsito puede ser realmente complicado sin un buen diagnóstico en edad temprana y una intervención multidisciplinar a lo largo de toda su infancia y adolescencia. “Que los TDAH no dispongan, de forma gratuita o subvencionada, de los recursos profesionales necesarios no es más que una injusticia que les provoca un daño irreparable”, denuncian. “FEAADAH y las familias con personas con TDAH están siendo testigos, sin dar crédito, de cómo las instituciones miran para otro lado y menosprecian la sintomatología del TDAH hasta el punto de que se limita el grado de discapacidad de una persona con TDAH al 15%, aspecto que impide cualquier acceso a ayudas para las personas con TDAH más vulnerables, y de que, a pesar de la jurisprudencia, se siguen poniendo escollos al acceso de becas al alumnado con TDAH, incluso, se les ha frenado el derecho de la presentación de la solicitud”.

Una sentencia del Tribunal Supremo del pasado mes de mayo reconocía al colectivo de personas con TDAH el acceso a las becas para el alumnado con necesidad específica de apoyo educativo (las becas NEAE del MECD) sin la necesidad de aportar una discapacidad del 33%, pero lo cierto es que las familias siguen teniendo dificultades para acceder a dichas ayudas si no cumplen con los requisitos de que el menor tenga, al menos, un 33% de discapacidad o algún trastorno grave de conducta. La recomendación de las asociaciones a los padres es que recurran estas resoluciones negativas.

Nuria (nombre ficticio) es madre de un niño que va a cumplir 12 años diagnosticado con TDAH. “Me denegaron la beca porque dicen que no acreditamos que el niño necesita un apoyo educativo”, dice. Con un 27% de discapacidad, el año pasado sí que se la concedieron”, explica esta madre, que apunta que la primera vez que la solicitó también se la habían denegado “porque estaba pendiente de que lo valoran para ver qué discapacidad tenía”.

“Él va a ANHIDA una vez a la semana”, dice esta progenitora, que debe hacer frente a un gasto de casi unos 80 euros cada mes en la asociación. “Si me pagan la terapia, es una gran ayuda al mes”, expone. En su caso, su hijo saca buenas notas y no necesita acudir a clases de apoyo.

Nuria acudió a la asociación ANHIDA Vigo tras un primer diagnóstico de un psicólogo que descartaba que su hijo tuviera TDAH. “La neuróloga, en cambio, me decía que sí lo tenía; así que tuve que pagar de mi bolsillo una nueva valoración psicológica para saber a ciencia cierta si lo tenía o no. Fue ahí cuando me metí en la asociación”, explica.

Desde pequeño fue un niño “muy impulsivo, con ciertos rasgos que te hacían sospechar”. Fue a los seis años cuando lo valoraron por vez primera. “Como seguían los problemas en el cole y en casa volvimos a insistir”, dice sobre un diagnóstico que no llegó hasta 2020. “Aunque le cuesta mucho controlar sus impulsos, ha mejorado bastante en lo que es jugar con otros niños, que era un gran problema siempre”, dice sobre los beneficios de la terapia. “Ahora se está haciendo mayor y lo va entendiendo más, pero al principio no entendía qué le pasaba”, dice. En su caso “no está medicado”.

Tras informarse con la orientadora del colegio de su hijo y con ANHIDA, ha presentado ya la alegación a la resolución negativa de la beca solicitada: “Este año en menos de 15 días ya tuve la respuesta negativa y me pareció extraño porque el año pasado me tardó mucho más. Parece como una respuesta automática”.

Luisa Pérez tiene un niño con TDAH de 14 años al que también le han denegado la beca. “Mi hijo tiene problemas de visión y de oído también, pero la discapacidad que le dieron no alcanza el 33%”, expone la viguesa, que lleva unos ocho años llevando a su hijo a ANHIDA Vigo. “Hasta ahora lo llevaba simplemente al psicólogo, pero cuando llegó a la ESO empezó a ir también a clases, porque le costó mucho y tuvo un bajón académico”.

No poder contar con esa ayuda económica supone mucho. “Ahora necesita más apoyo académico, independientemente del apoyo psicológico que le dan, porque solo con el tratamiento que toma no llega”, dice Luisa. “De pequeño lo llevé a psicomotricidad fina también, y todo esto son extras que tú tienes que pagar de tu bolsillo. En una economía media es dinero que tienes que sacar de algún sitio todos los meses”.

“Estás dando palos de ciego durante muchos años, hasta que no te dicen lo que es”, reconoce. “Y una vez lo diagnostican, no te llega con la Seguridad Social, tienes que ir por privado a muchos sitios”, sostiene. En su caso, también ha enviado el recurso.

“El Supremo ha determinado que el TDHA no necesita acreditar el 33% de discapacidad para optar a las becas”, afirma Pilar Castiñeira, presidenta de ANHIDA Coruña y miembro de la junta directiva de la Federación Española, que lamenta que, pese a dicha sentencia, estas ayudas “se siguen denegando”. El siguiente paso para estas personas a las que se les deniega la beca es “el contencioso administrativo”: “Mucha gente no sabe que para eso no necesita recursos económicos ni abogados. Se pueden recurrir, lo que hay que hacer es presentar la sentencia del Tribunal Supremo y la alegación y nosotros estamos presentando a mayores un escrito que el despacho de abogados que nos ayudó a conseguir la sentencia del Supremo nos ha preparado para que todas las asociaciones de España puedan hacer dichas alegaciones. Porque nuestros niños con TDAH son niños con necesidades específicas de apoyo educativo”.

Contencioso administrativo

“Si en la ley orgánica reconoces que un niño con déficit de atención es un niño con necesidades específicas de apoyo educativo, ¿cómo ahora cuando sacas las becas dices que los TDAH no pueden optar a ellas? Es incongruente”, insiste.

Durante los últimos días han estado llegando a muchas familias las “propuestas de resolución” de estas becas, muchas de ellas denegadas. “En algunos casos ya han empezado a venir la resolución de las alegaciones, y vuelven a venir denegadas”, destaca. “Ahora, hasta que sea la resolución definitiva, tenemos que volver a hacer lo mismo. Ahora tiene que llegar a Madrid, ya vamos al contencioso administrativo”, explica: “Seguiremos hasta donde haga falta”.

“Un niño tiene un trastorno de conducta grave (otro de los requisitos para acceder a la beca) cuando su TDAH no se ha trabajado a tiempo”, afirma Castiñeira. “Si a una familia sin recursos no le aportas un poco de ayuda, lo que ocurre es que esos niños se quedan sin atención. Es totalmente discriminatorio”, denuncia.