Salud mental

Ansiedad y depresión: ¿mejor zapatilla que pastilla?

Especialistas defienden los beneficios psicológicos del deporte, ya desde la infancia

Personas corriendo en el parque de Castrelos, en Vigo.

Personas corriendo en el parque de Castrelos, en Vigo. / M. G. Brea

Rafa López

Que el ejercicio físico beneficia la salud mental es algo sabido desde tiempos inmemoriales. En ese sentido utilizamos la cita latina 'mens sana in corpore sano', aunque no fuera ese su significado original cuando apareció en las 'Sátiras' de Juvenal, en el siglo II de nuestra era. Sin embargo, hasta hace poco no se habían comparado los efectos de los fármacos antidepresivos con los ejercicios de carrera para la ansiedad, la depresión y la salud en general. El primer estudio sobre este aspecto muestra que correr y los fármacos ofrecen aproximadamente los mismos beneficios para la salud mental. Sin embargo, correr durante 16 semanas mejora más la salud física general, mientras que los antidepresivos conducen a una condición física ligeramente peor.

El estudio, cuya primera autora es la psicóloga neerlandesa Josine E. Verhoeven, fue publicado en el 'Journal of Affective Disorders' y presentado este mes por otra de sus autoras, Brenda Penninx (Universidad Vrije, Amsterdam) en un congreso del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología en Barcelona. “Queríamos comparar cómo el ejercicio o los antidepresivos afectan la salud general, no sólo la salud mental”, explicó Penninx en una nota de prensa.

Los investigadores estudiaron a 141 pacientes con depresión y/o ansiedad. Se les ofreció elegir entre tomar fármacos antidepresivos durante 16 semanas o terapia de carrera grupal durante 16 semanas. De ellos, 45 eligieron antidepresivos y 96 optaron por correr.

Los antidepresivos que les ofrecieron son los que se prescriben habitualmente para estas patologías, los llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, entre los que se encuentra la fluoxetina (cuyo nombre comercial más popular es el Prozac). Para el estudio la opción era escitalopram (Lexapro). El grupo de corredores debía realizar dos o tres sesiones grupales y supervisadas de 45 minutos por semana durante 16 semanas.

Pues bien, los miembros del grupo que eligieron tomar antidepresivos estaban ligeramente más deprimidos que los miembros del grupo que eligieron correr.

La profesora Penninx destaca que el hecho de que la mayoría eligiese correr ya es un hecho interesante. El tratamiento con antidepresivos requirió que los pacientes cumplieran con la ingesta de medicación prescrita, algo que no suele tener un impacto directo en el comportamiento diario. Por el contrario, el ejercicio cambia el estilo de vida sedentario que a menudo llevan los pacientes con trastornos depresivos y de ansiedad. Al elegir correr, los pacientes deben salir al exterior, establecer metas personales, mejorar su condición física y participar en una actividad grupal.

Pese a la mayor preferencia inicial por correr frente a tomar antidepresivos, la adherencia al protocolo fue menor en el grupo de corredores (52%) que en el grupo que tomó antidepresivos (82%).

Al final de la prueba, alrededor del 44% de ambos grupos mostró una mejora en la depresión y la ansiedad. Sin embargo, el grupo que corrió mostró también mejoras en el peso, la circunferencia de la cintura, la presión arterial y la función cardíaca, mientras que el grupo que tomó antidepresivos mostró una tendencia hacia un ligero deterioro de estos marcadores metabólicos.

Brenda Penninx remarcó que en la atención de la depresión hay espacio para ambas terapias. El estudio muestra que a muchas personas les gusta la idea de hacer ejercicio, pero puede resultarles difícil llevarlo a cabo: es más fácil tomarse una pastilla que cambiar nuestro estilo de vida. “Los antidepresivos son generalmente seguros y eficaces. Funcionan para la mayoría de las personas –subrayó–. No tratar la depresión en absoluto conduce a peores resultados; por lo que los antidepresivos suelen ser una buena opción. Sin embargo, necesitamos ampliar nuestro arsenal de tratamiento, ya que no todos los pacientes responden a los antidepresivos o están dispuestos a tomarlos. Nuestros resultados sugieren que implementar la terapia con ejercicios es algo que deberíamos tomarnos mucho más en serio, ya que podría ser una buena (y tal vez incluso mejor) opción para algunos de nuestros pacientes.

“La actividad física es el ansiolítico y antidepresivo natural más efectivo e inocuo que existe”

Los especialistas en psicología conocen de primera mano los beneficios psicológicos del ejercicio físico. Recomiendan adoptar este hábito desde la infancia y mantenerlo durante toda la vida. “La actividad física es el ansiolítico y antidepresivo natural más efectivo e inocuo que existe”, destaca a Faro de Vigo, del grupo Prensa Ibérica, el psicólogo Daniel Novoa. “Si todo el mundo hiciese actividad física moderada tres veces por semana, las consultas de salud mental bajarían drásticamente”, estima este especialista.

“Practicar deporte puede cambiarte la vida”

Daniel Novoa

— Psicólogo

Sobre los mecanismos químicos que intervienen en este proceso, explica que con la actividad física “liberas el cortisol y la adrenalina de la ansiedad, generas endorfinas (felicidad) y consigues que dormir se convierta en una experiencia más placentera”.

Novoa considera que “romper la pereza” de realizar actividad física “puede ser una de las conquistas más importantes de la vida de una persona”, hasta el punto que “practicar deporte regularmente puede cambiarte la vida”. “Que mejora el ánimo y la salud es indiscutible, pero la pereza quiere ahorrar energía y tenemos que plantarle cara”, defiende. Para romper esa pereza, recomienda “el combo perfecto para el bienestar”, que consiste en añadir a la actividad física “el componente social y la diversión del juego”. Novoa apunta que “encontrar un deporte que sea divertido puede ser la diferencia entre una vida normal y una vida feliz”, y que “muchas veces la clave está en atreverse a practicar algo nuevo”.

El psicólogo vigués recuerda el caso de un paciente que, una vez empezó a practicar deporte intenso de manera regular, “dijo que no se lo creía, que no podía ser tan importante el impacto en su carácter difícil y lleno de ira. Cambió su relación con su hija, su pareja y familiares de manera muy importante. Si las personas fueran conscientes del impresionante impacto de la actividad física, lo pondrían en su vida como una prioridad a la altura del trabajo”, subraya Daniel Novoa.

“La idea es hacer algo que disfrutes para que puedas cumplirlo”

María Gallego

— Psicóloga clínica

La psicóloga clínica María Gallego Blanco coincide en que no solemos ser conscientes de ese enorme beneficio. “La mayor parte de los pacientes tienen claro que deben hacer ejercicio y cuidar su dieta para tener una buena salud física, pero lo que más sorprende a la gente es que esto mismo resulta indispensable para disfrutar también de una buena salud mental”, destaca esta especialista. Los psicólogos, confirma, consideran la actividad física como “un aliado en los procesos de intervención en patologías tan frecuentes como la ansiedad o la depresión”.

La especialista recomienda “hacer algo que disfrutemos para poder cumplirlo” y “no pensar en el ejercicio como si fuese una tarea”. Recalca la importancia del deporte desde la infancia, etapa en la que el volumen de niños que practica deporte, es, en general, un 6,9% superior al de las niñas a los 6 años. “Durante la adolescencia (12-14 años) se produce un abandono generalizado de la práctica deportiva que se habría mantenido durante la educación primaria. Este abandono, además, es mayor en el caso de las niñas (13,1%) que en el caso de los niños (5,9%)”, explica.