Clases de educación en realidad

Alumnos de la ESO y Bachillerato reciben nociones de Justicia y consejos para no cometer delitos

Educando en Justicia

El Día

Conocer la actividad en una sala de vistas, escuchar a una jueza o a una fiscal contar cómo es su trabajo, descender a los calabozos, ver una sala de reconocimiento de delincuentes o qué se guarda en un archivo son algunas de las actividades del programa Educar en Justicia, que está impulsado por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) y la Consejería de Educación del Gobierno regional. El principal objetivo es que esos menores de edad aprendan a evitar acudir a esos espacios en su vida cotidiana, es decir, que no cometan delitos leves o graves.

Un total de 16 alumnos del instituto María Pérez Trujillo, del barrio de La Vera, en el Puerto de la Cruz, acudieron en la mañana de ayer a los juzgados de la calle Santo Domingo de dicho municipio para aprender cómo es «la Justicia desde dentro».

La jueza Laura Cristina Paule, la fiscal Isabel Gurriarán, el jefe de Prensa del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Antonio Fernández de la Gándara, o el letrado de la Administración de Justicia Javier Torregrosa les explicaron diferentes conceptos básicos sobre la Justicia, el Estado de Derecho y las garantías que asisten a las víctimas de delitos y a los acusados de tales hechos. Y especial hincapié se les hizo en los casos de violencia de género y en las infracciones penales relacionadas con el mal uso de las nuevas tecnologías.

Los estudiantes tuvieron oportunidad de asistir a diferentes juicios por delitos leves cometidos en su municipio. Uno de ellos tuvo como protagonista a un joven, vecino de La Vera, que fue detenido por la Policía Local portuense por causar daños en el coche de una médico en el aparcamiento del centro de salud de la calle El Pozo. El ahora acusado se vio envuelto en una primera pelea. Y, poco después, en una segunda reyerta con otro individuo en el referido lugar. Allí fue arrestado por los agentes municipales, que certificaron que causó daños a un turismo. Dos jóvenes, que prefirieron no revelar su identidad, admitieron que les impresionó el caso, pues conocían al chico acusado. La jueza les explicó que la base de una buena educación empieza «en casa», pero que también es muy importante que cada persona sepa elegir a sus amistades y ser responsable de sus acciones para no iniciar una carrera delictiva, que le lleve a vivir experiencias desagradables y a pasar temporadas en la cárcel.

Otro juicio estuvo relacionado con una comida en un hotel histórico y emblemático del Puerto de la Cruz que no fue pagada. Tres personas, una pareja y un tercer hombre, gastaron 85,50 euros el pasado mes. Un varón y la mujer se levantaron y se fueron. El único acusado dijo en la vista que los otros dos comensales lo invitaron al almuerzo y que, cuando fue al baño, se marcharon. Él dejó su DNI y dijo que volvería con el dinero. Lo cierto es que ese documento no ha sido recogido y la cuenta nunca se abonó. El acusado se reconoció culpable y, antes de salir de la sala, le dio la mano al director del hotel.

María Candelaria Díaz, profesora de Filosofía, indica que «el objetivo es que conozcan la Administración de Justicia desde el interior». Para Díaz, resulta importante que los menores sepan que «cometer cualquier delito tiene consecuencias». Y, de alguna manera, se trata de «prevenir, que sepan lo que no tiene que ocurrir».

Xenia Ruiz-Ayúcar Díaz es alumna de Bachillerato e hija de un abogado especializado en Derecho Civil. Opina que se trata de una experiencia «bastante interesante, porque me recuerda a películas o vídeos que he visto en internet». En su familia paterna hay muchas personas que han estudiado Derecho. Y ella ya baraja esa opción como una de sus alternativas. Dice que «Derecho no es aprender todas las leyes, sino saber manejarlas». La jueza explica que «debería haber más iniciativas de este tipo, pues es un proyecto muy favorable para los jóvenes». Habló de leyes, pero también de los valores morales, «porque la Justicia tiene un lado muy humano y hay que aplicarlo».