El Gobierno cierra la crisis sanitaria con la retirada las mascarillas de los hospitales

El Consejo de Ministros aprueba la retirada de este icónico objeto de protección en el ámbito sanitario

Se aconseja mantener la medida de protección con las personas vulnerables

Un profesional del Hospital de La Candelaria con mascarilla en una zona común.

Un profesional del Hospital de La Candelaria con mascarilla en una zona común. / Andrés Gutiérrez

El Consejo de Ministerio del Gobierno de España ha aprobado la retirada de las mascarillas de hospitales y farmacias. Después de tres años de pandemia, el ámbito sanitario era el único espacio en el que primaban las normas de seguridad que se impusieron para frenar el avance, el Gobierno de España ha acabado con el último reducto que mantenía vivo el recuerdo de la covid-19.

"Podemos, sin bajar la guardia, decir adiós a una pandemia que ha marcado nuestras vidas", valoró el ministro de Sanidad, José Miñones tras el Consejo de Ministros que ha puesto punto y final a este capítulo de la historia. Con la publicación del acuerdo en el Boletín Oficial del Estado (BOE) –probablemente este 5 de junio– decae la obligatoriedad del uso de las mascarillas en los últimos espacios en los que se mantenía vigente para frenar los contagios de covid-19: las farmacias, los centros de salud y los hospitales.

Desde que las mascarillas fueran eliminadas del transporte público, a principios del pasado mes de febrero, los entornos sanitarios se habían convertido en el único reducto social donde la restricción se mantenía vigente. De hecho, muchos profesionales habían empezado a solicitar su retirada, al menos en los espacios en los que se encontraban solos, como los despachos, o incluso en los que no hubiera pacientes, como las salas de reuniones.

Se insta a reforzar su uso en la UCI, unidades que atiendan pacientes vulnerables y urgencias

Hasta el momento hospitales habían dado el paso de retirar las mascarillas. Lo hicieron de manera tímida y siempre valorando la situación epidémica dentro del hospital. Hoy este cambio de criterio supone para muchos profesionales y pacientes una liberación. No obstante y pese a no ser obligatorias, su uso sigue siendo "altamente recomendable", tal y como valoró Miñones, ya que es necesario aún proteger a la población vulnerable de una infección.

Además, en algunos espacios y contextos sanitarios concretos se insta a reforzar su uso. Así, se insta a utilizar la mascarilla a las personas con síntomas respiratorios que acudan a espacios compartidos, a los profesionales que atienden casos de covid-19 sintomáticos, a quienes trabajan en las UCIs y en las Unidades con pacientes vulnerables y en las urgencias hospitalarias y de atención primaria, incluida la sala de espera.

En los centros residenciales de personas mayores y personas con discapacidad, aunque no se recomiende el uso universal de las mascarillas, se considera necesario tomar precauciones adicionales en caso de aparición de síntomas en trabajadores, residentes o visitantes, para evitar brotes.

Amos García Rojas, jefe de epidemiología del Gobierno de Canarias, se ha congratulado por la decisión tomada por el Ejecutivo, aunque sigue recomendando el uso esta herramienta de protección a personas vulnerables y profesionales que trabajen con ellos. "Afortunadamente, el escenario en el que nos encontramos ahora es muy diferente", valoró García Rojas, que recordó que la "mascarilla ha sido un elemento fundamental para mitigar los efectos de la pandemia".

España vacunará a las personas vulnerables cada año para protegerles antes de invierno

Para Jacob Lorenzo, director del Instituto de Enfermedades Tropicales de la Universidad de La Laguna, llevarlas carecía de sentido. "No se justifica teniendo en cuenta que en el resto de lugares ya no se usa en ningún lugar", indicó. "Cuando las restricciones de movilidad y de grupos terminaron, se impuso la obligatoriedad de portar mascarilla para proteger a las personas mayores y las más sensibles", rememora Lorenzo. Por tanto, desde hace algún tiempo estas medidas habían perdido el sentido de protección global con las que se habían impulsado.

"Ya en muchos países la han retirado, somos de los últimos en hacerlo", incide, por su parte, García Rojas. España ha sido tachada incluso de demasiado cautelosa. Pero para el epidemiólogo, "era el ritmo debía mantenerse". "Cuando tienes un organismo desconocido que no sabes qué sorpresas te puede dar, es hasta una virtud", insiste García Rojas.

Lorenzo, por su parte, considera que "deberíamos aprender de la sociedad asiática", que la utiliza de manera generalizada cuando tiene síntomas de infecciones respiratorias. "Hemos visto que limitan el número de infecciones en lugares de trabajo, familia y ocio", resalta el director del instituto de investigación isleño

Siguiendo los pasos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Gobierno de España ha cerrado esta etapa lo que, sin embargo, no significa que las acciones con respecto al manejo de la covid vayan a perder vigencia. España se introduce ahora en el terreno de la "estacionalización" del virus, con el que prevén empezar a proteger a los ciudadanos más vulnerables cada otoño con una vacuna preparada para hacer frente a las cepas que circulen en ese momento. La idea es preparar una campaña similar a la de la gripe pero con la covid.

Además, para fortalecer la vigilancia integrada de infecciones respiratorias agudas de una manera sostenible, se debe mantener un sistema de vigilancia centinela que integre el seguimiento de la infección respiratoria aguda tanto en atención primaria como en atención hospitalaria y que incluya al menos la vigilancia de gripe, COVID-19 y el Virus Respiratorio Sincitial. "La situación es mejor, pero no podemos dejar el virus de lado, hay que mantener la vigilancia y los mecanismos de alerta temprana", concluye el epidemiólogo canario.