Crianza solidaria

Padres de acogida: "Si el niño vuelve con su familia biológica lo asumiremos y pensaremos que lo hemos hecho bien"

Fermin y Laura han acogido de forma permanente a un niño de 3 años porque afirman que es "una manera de ayudar"

Fermin y Laura, una pareja catalana que ha acogido a un niño de tres años tutelado por la Generalitat. /

Fermin y Laura, una pareja catalana que ha acogido a un niño de tres años tutelado por la Generalitat. / / JOAN CORTADELLAS

Patricia Martín

Cuando una pareja no puede tener hijos biológicos, suele recurrir a las técnicas de reproducción asistida o a la adopciónpero también hay una manera de ayudar a niños que no pueden ser cuidados por sus padres y que hace un bien inmenso tanto a esos menores con dificultades como a la sociedad. Se trata de la acogida, opción por la que optaron Fermín y Laura, catalanes de 48 y 52 años que acogieron de manera permanente a un niño cuando tenía 2 años.

En España hay más de 16.000 niños tutelados por la administración que residen en centros de protección de menores. Muchos de ellos podrían vivir con familias como la conformada por Laura y Fermín, pero se necesitan más. De hecho, otros 18.455 menores ya viven en hogares de acogida, la mayoría en lo que se denomina familia extensa (es decir, tíos, abuelos o hermanos), pero también en familias 'ajenas', sin ningún tipo de parentesco, de forma temporal, permanente o en fines de semana y vacaciones.

Este tipo de crianza solidaria es la que más convenció a esta pareja, después de pasar varios años intentando tener hijos de manera natural y mediante reproducción asistida. "Tras el fracaso, nada agradable, la opción natural habría sido la adopción pero no nos acababa de encajar porque yo estaba cansado de la presión que sientes hacia la paternidad y sentía que tenía que frenar", explica Fermín.

Información y formación

Pasado un tiempo -"teníamos ganas de ayudar"- contactaron con la Generalitat que, a su vez, les dirigió a la Fundación Ires, entidad que ayuda a personas en situación de vulnerabilidad y colabora con el ICAA (Institut Català de l’Acolliment i l’Adopció) en el proceso de acogida de menores tutelados. Hubo varias sesiones informativas y formativas y, tras este proceso, los técnicos consideraron que Fermín y Laura eran aptos y les propusieron acoger a Pedro (nombre ficticio porque al estar tutelado no se puede revelar su identidad) de manera permanente.

La experiencia está siendo muy "positiva" porque Pedro, que ahora tiene 3 años y 5 meses, "está feliz" y Fermín y Laura se sienten "cómodos" porque para ellos es importante "sentir que forman parte de un trabajo colectivo". "Nosotros tenemos la responsabilidad más grande pero somos conscientes de que somos un equipo de más personas en el que también figuran la Fundación Ires, la Generalitat y su familia biológica. Me siento más cómodo que con la adopción porque es la manera de ayudar y tener la experiencia de cuidar a un niño pequeño", continúa Fermín.

Visitas a la madre biológica

Pedro se encuentra una vez al mes con su madre biológica y, por ahora, "va contento a estas visitas". "Es muy pequeño, empieza a hablar ahora y todavía no comprende bien la situación o a lo mejor entiende más de lo que parece", comenta Fermín. A parte de estas visitas, la pareja cuida de Pedro como si fuera su propio hijo y toma todas las decisiones, como llevarle al médico o elegir el colegio. Salvo situaciones de más enjundia como una operación quirúrgica o salir de España -que tendrían que ser autorizadas por la Generalitat-, "el día a día es nuestro", relata.

Pedro ha sido recibido con cariño por toda la familia, vecinos y amigos. "Mi padre, con 88 años, y mi suegra, con 82, lo han comprendido perfectamente y están encantados, un niño es la alegría de cualquier familia", añade Fermín, que reconoce que el momento más "duro" sería si la Generalitat decidiese que lo mejor para Pedro sería volver con su familia biológica.

Aun así, señala que lo tienen "asumido". "Al tomar la decisión, las condiciones están muy claras. Al ser permanente, la acogida va para largo pero la puerta está abierta a que vuelva con su madre, suena muy frío pero es de adultos asumirlo -concluye-. Si llega esa situación, pensaremos que hemos hecho bien las cosas y que el niño ha estado mejor que si hubiera vivido en otra situación".