Cuando cumple 75 años de existencia, con el fantasma de la falta de relevo generacional sobrevolando el horizonte, La Prosperidad puede presumir de haberse convertido en una cooperativa de exportación tecnológica y moderna.

Nada tiene que ver la moderna cooperativa que es hoy en día La Prosperidad, con la que hace 75 dio sus primeros pasos en el municipio de Tijarafe, en La Palma. La historia de la cooperativa comienzó a mediados de los años 40, cuando un grupo de agricultores de Tijarafe decidió unirse para mejorar las difíciles condiciones de comercialización de su fruta.

Poco a poco comienzan a ganar apoyos entre sus vecinos, de forma que para principios de la década siguiente ya superan ampliamente el centenar de socios. En 1966 se construye el empaquetado, pero el momento clave llega tres años después, cuando la Cooperativa adquiere el Pozo de las Angustias y con él la capacidad para regar sus cultivos sin condicionantes externos.

Hoy en día

Ya en pleno siglo XXI, La Prosperidad se ha transformado en una cooperativa moderna, eficiente y tecnológicamente avanzada. Las últimas décadas han conducido a la entidad a una estrategia de alianzas comerciales, gracias a su integración en COPLACA y en el Grupo Eurobanan. Con algo más de 500 socios, la entidad gestiona y comercializa en la actualidad una producción cercana a los diez millones de kilos de fruta, entre plátanos y aguacates.

Pero a su presidente actual Victor Manuel Rodríguez, le preocupa el relevo generacional, una preocupación, asegura, que tienen no solo en Tijarafe. “No tenemos jóvenes de aquí que quieran dedicarse a la agricultura. Aunque todavía queda una generación, que mayoritariamente ha pasado ya de los 70 años y que mantiene su finca, tiene que contratar personal que realice determinadas labores y no se encuentra gente de la Isla. Ahora mismo, gracias a la contratación de inmigrantes, podemos mantener la producción”. Rodríguez no es muy optimista “Igual en unos años encontramos que este no es un problema, pero ahora mismo, vemos que la motivación de la juventud es esperar a que salga un convenio de Medioambiente, en un ayuntamiento o en carreteras, pero que no tiene interés en trabajar la tierra. Antes, tener una tierra, prepararla, sorribarla y plantar tu cosecha te daba una seguridad de que en el futuro tendrías un sustento, sin embargo, hoy la juventud piensa de otra manera. La realidad es que la gente tiene que seguir comiendo, y que la agricultura es necesaria, no todo puede ser turismo, porque ese mismo turismo también tiene que comer, y para comer hay que producir”.

En 2022 han tenido que enfrentarse también a los efectos devastadores del volcán “Nosotros de la zona del volcán recibíamos algo de aguacate y esos socios perdieron la finca. Pero lo que nos afectó principalmente fue la ceniza porque nuestra zona es secundaria y las pariciones empezaron a finales de agosto primeros de septiembre, así es que se vieron muy afectadas y hubo que cortarlas. En el empaquetado tuvimos un 40% menos de cosecha con lo que eso conlleva de pérdida de puestos de trabajo. A eso tenemos que sumarle que también en 2021 hubo una ola de calor que achicharró la cosecha de aguacates y disminuyó en un 80 o 90%”.

Demandas

“La cooperativa podemos decir que es un ser vivo”, comenta Rodríguez. “Todos los años hay que hacer mejoras. La nuestra es la única cooperativa que tiene agua de un pozo para regar a nuestros asociados en la costa de Tijarafe. Pero, tenemos una red de riego hecha en los años 80 que se nos ha ido quedando obsoleta. Aunque tenemos fijos dos operarios haciendo todos los días arreglos y parcheos en las tuberías que riegan cada una de las fincas, ya las canalizaciones tienen demasiados años y está para sustituir. Hemos estado haciendo diligencias sobre ese tema con la Administración Pública, porque las pérdidas de agua hoy en día no son aceptables, y aunque las lluvias pasadas han mejorado la situación de sequía, cada año hay más necesidad de regar y tenemos que aprovechar hasta la última gota sin que haya desperdicio”.