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Diana Díaz Psicóloga y directora de las líneas de ayuda de ANAR

«Los casos de acoso escolar están por debajo del nivel prepandémico»

«Pensar en el suicidio o tener tentativas es un síntoma de otros problemas», indica la psicóloga y directora de las líneas de ayuda de ANAR

Diana Díaz, directora de las Líneas de Ayuda de Anar. E. D.

¿Cuáles son las peticiones que más suelen recibir en las Líneas de Ayuda Anar?

La violencia es el primer motivo de consulta, en cualquiera de sus modalidades. Recibimos hasta doce diferentes tipos de violencia como el maltrato físico, psicológico, abuso sexual, violencia de género, violencia escolar, abandono o negligencia y hablamos de todas las violencias tecnológicas. Ese es el primer gran bloque de consultas tanto de menores de edad, con su testimonio directo, como de familiares o personas de su entorno que perciben que un menor de edad está en esa situación de violencia. El segundo bloque importantísimo de consultas serían las de salud mental. Enfatizado por la pandemia, el confinamiento y todo lo que vino. Otras consultas, más allá de estos dos bloques, son como nos cuentan cosas relacionadas con las distintas áreas de su vida, como dificultades de socialización, de convivencia o comunicación. También problemas en el colegio más allá del acoso escolar, los adultos nos consultan mucho por temas jurídicos de separación, custodia o regímenes de visita.

¿Cuántas llamadas recibieron el año pasado?

Atendimos 251.118 peticiones de ayuda de toda España, es un cómputo muy importante. En cuanto a los casos concretos, que cada uno es un menor o un adolescente, fueron 16.442. El año pasado el 41,5% de los casos atendidos fueron por situaciones de violencia y el 32,5% de los casos de menores de edad eran por salud mental. Ahí lo que más ha aumentado, sin lugar a dudas, son las ideaciones suicidas, intentos suicidas, autolesiones y luego hay otras temáticas que tienen un alto crecimiento como son los problemas de la conducta alimentaria, las adicciones y los síntomas depresivos, miedo y ansiedad.

¿Qué papel juegan las redes sociales en esta problemática?

La tecnología influye por ejemplo en los temas de ideación e intentos de suicidio, autolesiones o trastornos de la conducta alimentaria, existen claramente puesto que hay foros donde ellos mismos se dan consejos. Si hacen una búsqueda en la red encontraran rápidamente miles de vídeos e información al respecto que sobre todo, y este es el peligro, hablan de métodos e incluso se justifican en estos chats las ideaciones suicidas o las autolesiones, por ejemplo. Eso es lo peligroso que tengan acceso a toda esa información sin ningún tipo de restricción. En el acoso escolar la tecnología influye porque a través de sus múltiples pantallas están entrando en contacto con youtubers o influencers con contenido que a veces es violento y con el que interaccionan. Al final se genera una indiferencia a la violencia.

¿Qué pautas o consejos pueden desarrollar los padres para evitar estas situaciones?

Publicamos el contrato Anar para el buen uso de las tecnologías. Es simbólico, para firmar los progenitores y sus hijos, y sería muy deseable como elemento preventivo hacerlo antes de que accedan a las redes y las pantallas. Al final el contrato recoge unos puntos muy valiosos como pueden ser valorar el uso que se plantea el menor en las redes, para qué lo quiere. Hay que hacer una evaluación primero para saber si el menor está preparado o si ha tenido previamente alguna dificultad para relacionarse presencialmente y todo eso es importante antes de dejarle solo con la tecnología. Hay que acompañarles, esperar y ver si tiene suficiente madurez para ayudarle a autorregularse y de ahí viene ese acompañamiento con esos controles parentales tan necesarios. Así les ayudan a entender que existen unos límites y unos riesgos.

Con el arranque de un nuevo curso, ¿cuál es la situación del acoso escolar?

El acoso escolar está ahí, como se vio reflejado en el cuarto informe que hemos publicado en colaboración con Mutua Madrileña. Este recoge la opinión de los estudiantes recabada en unos talleres en el que realizamos más de 9.000 cuestionarios en cinco comunidades autónomas, al final se cogió una muestra de 5.123 alumnos y 229 profesores. El acoso escolar vuelve a repuntar pero podemos decir que sigue en niveles más bajos que antes de la pandemia. Actualmente uno de cada cuatro alumnos que hemos encuestado sí percibe que existe un caso de acoso escolar en su entorno, evidentemente hay esa visibilización de que el problema no se ha terminado ni muchísimo menos. Ha variado un poco con respecto a la manera en que se ejerce. Ahora son más frecuentes los insultos, los motes o las burlas y podemos decir que las agresiones físicas descienden pero no quiere decir que no las haya. De hecho, cuando las hay son muy graves.

¿Qué motiva ese acoso?

Los motivos son bastante clásicos. Cada año venimos repitiendo que es el aspecto físico de la víctima el ser diferente al grupo. Las cosas que hace o dice la víctima, como sacar buenas notas por ejemplo. También destaca el carácter más violento del o los agresores. En el 72% de los casos las agresiones se llevan a cabo en grupo, por lo que se ejerce una mayor violencia. La forma tecnológica en el acoso escolar está mayormente presente a través del Whatsapp y también cogen mucha fuerza Instagram y Tik Tok. Pero, el ciberbullying que había cogido fuerza en años anteriores hemos visto un leve descenso, ahora está entorno al 8%, según la encuesta a los estudiantes.

¿Qué problemas de salud presentan estas víctimas?

El 90% de las víctimas van a sufrir consecuencias emocionales que tienen mucho que ver con ansiedad permanente, una situación de estrés sostenida que genera una situación de indefensión enorme, es un estado de hipervigilancia, miedo y síntomas depresivos. En torno al 10% tienen incluso ideación suicida que puede estar más o menos estructurada. Desde las líneas de ayuda de Anar les estamos ayudando muchísimo, a dar pasos y tomar conciencia de que de esto se puede salir y que es muy importante que nos llame también la familia si un menor sufre acoso.

¿Qué lleva a un menor a tener ideas suicidas?

Cuando hablamos de ideación suicida puede ser más o menos estructurada. Puede ser un idea fugaz, pero en todo caso detrás hay un sufrimiento y eso lo sabemos muy bien. Al final pensar en el suicidio o tener tentativas es un síntoma de otros problemas. El adolescente en muchas ocasiones presenta planteamientos extremos e ideas irracionales como una solución drástica dados sus problemas y tiene una visión de túnel. Los problemas que hay detrás, según ellos nos comentan, son la soledad, lo que nosotros definimos como soledad acompañada, que son dificultades emocionales que en ese momento evolutivo un adolescente va a sentir con tropiezos y frustraciones en su día a día. No se sienten acompañados ni apoyados, es una sensación subjetiva. Esto a veces también tiene que ver con situaciones de violencia continuada y sostenida en el tiempo.

¿Qué se debe hacer en estos casos?

El psicólogo de Anar que está en la línea va a abordar este asunto durante la llamada, por supuesto tiene que valorar el entorno del menor de edad para ver si está protegido y con quién cuenta, que es fundamental, y sobre todo abordar que ese planteamiento, a lo largo de la llamada, vaya disminuyendo y reconduciéndose. En situaciones de alto riesgo donde vemos que esa ideación está estructurada vamos a intervenir con los organismos competentes sino hay ningún adulto en el entorno.

¿Qué formación tienen los miembros de la línea de ayuda?

Nuestro equipo de las líneas son psicólogos expertos en temas de infancia que reciben una formación muy cualificada de muchas horas avalada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y que estamos respaldados por un equipo de abogados y trabajadores sociales. Llevamos en las líneas de ayuda 28 años así que somos muy expertos en todos los temas de infancia y, por supuesto, en el acoso escolar uno de los temas más habituales de las líneas.

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