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El retraso de los currículos genera desabastecimiento de libros de texto

La demora de la Consejería de Educación en aprobar los planes de estudio frena la gestión de las editoriales | Fapa Galdós alerta del «desembolso inesperado»

Libros de texto expuestos en la librería El Libro Técnico - La Casa del Lector, con varios clientes. JUAN CASTRO

Mientras el sindicato STEC-IC reclama la publicación de los currículos educativos en Canarias, hay otro embate en el horizonte a la vista del retraso por parte de la Consejería de Educación en la aprobación de los planes de estudio que adaptan la LOMLOE: los libros de texto. La falta de resolución a finales del año académico 2021-2022 provocó que la preparación del material por parte de las editoriales se retrasara y que, de repente, en septiembre con el comienzo del curso escolar gran parte de las librerías se hayan visto desabastecidas.

Irene Pérez García, presidenta de la Asociación de Libreros de Las Palmas, comenta que hay diferencias entre las editoriales que se basaron en los borradores expuestos en junio y las que decidieron esperar a los documentos en firme. En consecuencia, los centros educativos tuvieron que decidirse entre ambos proyectos, con cambios fundamentales en los cursos de 1º, 3º y 5º de Primaria. «Conozco a una editorial que mandó a imprimir los libros el 19 de agosto, como entenderás, no ha llegado a tiempo», señala.

Por otra parte, la librera hace hincapié en que los centros están divididos entre los que reutilizan los recursos del año anterior mientras que habrá los que decidan adquirir los adaptados a la LOMLOE. «Instamos a la calma tanto a las familias como a los colegios», insiste, y muestra su propio caso: «En una clase donde tenía pedidos de más de la mitad del alumnado, hablé directamente con la dirección y les comenté la situación porque era imposible tenerlos antes del 20 de septiembre». Tanto ha llegado el desconcierto en esta cadena de producción que hasta las mismas distribuidoras nacionales preguntaban «¿qué pasa con Canarias?». «La respuesta es que vamos atrasados con respecto al resto de comunidades», resalta.

La crisis de papel, la falta de almacenes y la lejanía contribuyen a dificultar el envío del material

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El Archipiélago es una de las siete regiones que arrancan el período 2022-2023 sin los currículos publicados. A este hecho, hay que añadir varios factores que subraya Carolina Sánchez, responsable de El Libro Técnico. Además del destiempo, añade que la crisis del papel hace que las editoriales impriman a cuentagotas pues prefieren tener los números ajustados de la demanda a tenerlos en stock y, sobre todo, la insularidad afecta al traslado desde la Península a las Islas y a esto se une que «cada vez hay menos lugares de almacenamiento». En cuanto a Elisa Ferrera, al frente de Librería Ferrera, indica que, por el momento, no ha habido dificultades salvo en Conocimiento del Medio –asignatura que se crea como conjunto entre Ciencias Naturales y Ciencias Sociales, aunque podría desdoblarse–, ya que encuentra que bastantes estudiantes reutilizan los ejemplares dados por sus amistades o parientes.

Preocupación de las familias

Este caldo de cultivo ha provocado la preocupación de los progenitores del alumnado. Francisco Pérez, portavoz de Fapa Galdós –la Federación insular de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos–, subraya las dificultades económicas a las que se enfrentan las familias: «Existe la norma de que el listado de materiales ha de facilitarse a las familias en junio, así hay una mejor organización. Pero ante este imprevisto, hay un desembolso de dinero más problemático, además de que hay que añadir la dificultad de los propios libreros que no encuentran libros». De ahí que el peregrinaje de local en local es una máxima en estas semanas.

Por tanto, desde Ampas Galdós insisten en que el planteamiento dado por la Consejería de Educación no atendió a las necesidades imperativas de consumo. A falta de un planteamiento a tres meses vista, sin rebajas ni listas de espera, «se limitaron a decir que había un retraso cuando podrían haber hecho las implantaciones de las modificaciones más tarde». A esto cabe añadir la confusión que genera entre la comunidad puesto que, si se utilizan los recursos del año pasado, entonces, ¿por qué ahora habría de gastar dinero en comprar otros nuevos? «En un contexto en el que la educación tiende a lo global y no a apartados estancos, el buen profesor utiliza el libro como un apoyo y de la forma que lo considere adecuado, así que sigue siendo confuso de entender para algunos miembros», añade.

Las editoriales que trabajaron con los borradores llegan en fecha al comienzo del año académico

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La cuestión es que el diálogo fluya por ambas partes, algo que parece no haber sucedido en las últimas semanas. Francisco Pérez recalca que este currículo es fundamental para «saber a qué atenernos». «A estas alturas, ni los profesores solicitan el libro ni las familias se han lanzado a comprarlos porque somos conscientes de que no está la información completa», expone. La consejera Manuela Armas ha asegurado que el retraso se debía, en cierto sentido, a que la modificación para adaptar la LOMLOE no estaba destinada solo a los cursos impares, sino que la Comunidad decidió hacerlo también en 2º y 4º de Primaria, pues entiende que «el concepto de ciclo es global».

Sara García, perteneciente a un colegio concertado que prefiere no desvelar, comenta que hay desigualdad en las velocidades editoriales. A un lado, el Grupo SM y el Grupo Edebé consideraron trabajar sobre los borradores publicados puesto que era difícil que hubieran cambios significativos en los meses siguientes, al contrario que Editorial Santillana, que va con retraso. «En el mes de agosto aún no tenía los libros y, más adelante, en septiembre ya, fue cuando la consejera confirmó que se podía trabajar con los borradores. Así que se editaron hace nada».

Las licencias digitales y las listas de Amazon

Otra de las amenazas que planean sobre los libros de texto son las licencias digitales. «El cambio requiere, primero, un coste extra que genera una desventaja terrible: las familias tienen que comprar un reproductor, tal como una tableta, mínimo; y, además, mientras que los libros pueden utilizarse durante tres o cuatro años y son parte del propio centro, la licencia genera un coste mínimo anual debido a que se tiene que renovar cada curso», explica Francisco Pérez, portavoz de Fapa Galdós. Asimismo, todavía no hay una generalización, razón por la que se da disparidad en las asignaturas. Al respecto, hay también injerencias por parte de las editoriales que venden directamente sus recursos a los colegios, cuestión que denuncian desde la Asociación de Libreros de Las Palmas. «Es más, hay colegios que mandan las listas en Amazon, lo cual es totalmente irresponsable, ya que durante el año no facilitan ni ofrecen seguimiento», subraya Irene Pérez. Anuncia que dentro de poco tomarán medidas al respecto para que esta práctica no continúe.

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