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Nochevieja | Una noche llena de incógnitas

La restauración afronta un Fin de Año de cancelaciones, pérdidas y despidos

La resolución del TSJC que ratifica la libre circulación «llega tarde» para la mayoría de empresarios que ya no pueden recuperar lo invertido y abren «para ver qué pasa»

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Mercado de Santa Cruz. Compras para la cena de Nochevieja María Pisaca

Desastre, carrusel de emociones en un sentido claramente negativo o con el estigma de ser los culpables de todo, incluida la extensión de la pandemia. Así se siente el sector de la restauración ante la Nochevieja, uno de los días del año donde suelen obtener sus mejores resultados. El panorama en la IsIa con algunas excepciones es el de cancelaciones, pérdidas económicas y despidos, sobre todo del personal eventual. La resolución del TSJC que permite la libre circulación esta próxima madrugada ha llegado «muy tarde» porque, señalan estas fuentes, «los menús hay que prepararlos con días de antelación y la incertidumbre ha llevado a familias y grupos de amigos a suspender las salidas fuera de casa».

Lucas Gamonal reúne todas las condiciones para resumir el efecto de las restricciones sanitarias en el sector. Este empresario se dedica al sector de las comidas para llevar, a los servicios externos de catering y también es propietario de restaurantes. Apunta que «he podido dejar de servir la cena a entre 800 y 1.200 comensales, únicamente en el balance de los eventos colectivos organizados». Se refiere a los que tenía previstos para esta noche en Puerto Colón (Adeje), el Club de Golf (Guamasa, La Laguna) y el Círculo de Amistad XII de Enero (Santa Cruz). Todos han sido suspendidos.

Pero no es solo eso. Hay que añadir los despidos de trabajadores. En el caso de Gamonal va a tener que dejar en el paro a entre ocho y doce personas contratadas de forma temporal. Esto último es algo recurrente durante un periodo navideño que suele incrementar en un 30% los ingresos. Explica que «desde el día 20 he tenido que parar todo lo programado porque esta actividad requiere hasta dos semanas, desde comprar la materia prima a elaborar los menús». Gamonal critica que «el catering no se considera hostelería y por eso no recibimos ningún tipo de ayudas institucionales. Nos habíamos preparado para una posible huelga de transportistas, pero el aumento de la incidencia de la covid-19 nos ha cogido de imprevisto. Ha sido todo muy rápido y un desastre para nosotros». La única tendencia positiva es la del catering familiar. Y lo explica así: «El de empresas lo hemos perdido por completo con los servicios suspendidos. Nos queda la familia que acude para no tener que cocinar en una noche como esta».

Las tascas, tampoco.

Roberto Llamas es el propietario de la Tasca La Luna, en la calle del mismo nombre, ubicada en el barrio de El Toscal, en Santa Cruz. Cuando atiende a este periódico está a la espera de la decisión del TSJC sobre el hipotético toque de queda pero, con tono de decepción, anuncia que «voy a abrir por abrir, a ver qué pasa, porque he perdido el 100% de los comensales que tenían una reserva. Unas 65 personas, en las mesas del interior y, por primera vez, en las de la terraza; y con todas las medidas sanitarias que nos marcan. Habituales de otros años y nuevos clientes ansiosos de salir y sin ganas de cocinar en Fin de Año, Todo cancelado porque es evidente que existe temor». Critica que «todo ha sido muy rápido y nos estigmatizan de manera injusta». Se pregunta: «¿Qué pasa con los centros comerciales? Ahí no piden certificado de covid ni nada de nada. Y yo, personalmente, he estado en una perfumería donde no cabía una persona más o en una tienda con una cola a la entrada que daba la vuelta al recinto». Llamas resume; «Voy a abrir mañana (por esta noche) a la aventura, a ver si recupero algo de lo que he gastado en mercancía durante estos últimos días. Creo que se están riendo de nosotros». Además, subraya: «Tengo muchos amigos propietarios de hoteles en el Sur y me dicen que esto es la ruina total». Concluye: «Espero con ansia que acabe este año 2021 y entre el próximo, un borrón y cuenta nueva».

Cancelaciones.

El panorama de las cancelaciones para esta noche es todavía más amplio, No solo entre restaurantes –como La Foret, que suspende una cena a 200 euros el cubierto–, sino también desde entidades señeras para las que la cena de Fin de Año es una tradición. Así, el Real Club Náutico de Tenerife cierra a las 22:00 horas aunque ha programado un Brunch especial de 10:00 a 13:00 en las terrazas con un menú a 26 euros por persona. Y cumpliendo «la normativa sanitaria vigente». Por su parte, el Real Casino de Tenerife ha decidido cancelar la celebración de la Cena de Gala de Fin de Año. Lo comunica su presidente, Miguel Cabrera Pérez-Camacho. También han acordado ofrecer un Almuerzo de Año Nuevo, en el Salón Principal, a partir de las 14:00 horas. Será similar al ofrecido el pasado 25 de diciembre, con mesas de seis comensales y un menú de 25 euros por cabeza. Con las medidas de seguridad y la petición del certificado Covid.

Excepciones.

Casi todas las excepciones se encuentran en el sector de los hoteles. Por ejemplo, el Abama Resort Tenerife anima a celebrar «una de las noches más entrañables de esta Navidad 2021, la Nochevieja», con un menú del equipo del chef Martín Berasategui. Publicita un servicio 5 estrellas y el mejor clima del mundo. A 23 grados es posible celebrarlo en el sur de la Isla, gracias a la oferta exclusiva que este año ha diseñado el restaurante Melvin by Martín Berasategui en Abama Resort. Con un menú «solo apto para los amantes de la alta gastronomía estilo gourmet», a 325 euros por persona y con aforo limitado. Pero también quedan opciones de restauradores que se lanzan a la apertura tras confesar que han sentido los últimos días «un carrusel de emociones». Lo asegura Alberto González Margallo, de San Sebastián 57, que lo tiene claro: «A pesar de todos los factores en contra, que evidentemente los hay, nosotros vamos a abrir y a dar de cenar en una noche tan especial».

Cena en familia.

La de Andrés y María es una pareja de mediana edad, una de esas familia nucleares que, como muchas otras en Tenerife, pasará esta noche un Fin de Año tan íntimo como especial. Su hijo, Pedro, ha dado, como tanta gente en la Isla los últimos días, positivo en Covid-19. Él se quedará aislado en una habitación de la casa (en la zona de La Salle, en Santa Cruz) y ellos, los padres, disfrutarán de un plato estrella habitual en las mesas isleñas una noche como la de hoy: cherne con pescado salado y papas bonitas.  

Menús de gala y productos clásicos

Los tinerfeños no renuncian, pese a todo, a celebrar la cena de Fin de Año. Será, más que nunca, en familia, pero será. También es posible degustar un menú de gala a domicilio como el del caterin de Gamonal. Consiste en aperitivos, Ensalada de Frutos del Mar Jardines de Franchy, Solomillo de buey con medallón de foie y de postre Timbal de chocolate blanco y mousse de limón. Por su parte, Alberto González espera en San Sebastián 57 con una suculenta oferta a 170 euros por comensal que, entre otros platos, incluye Tartar de camarón rojo al ajillo, Mi-cuit de foie, Lubina canaria, Paletilla de cordero lechal o un atractivo postre de Espuma de parchita con piña marinada en ron y hierbabuena. Otro chef de la tierra como Braulio Simancas, del Restaurante Silbo Gomero, ubicado en La Laguna, apuesta por la recuperación de productos canarios como la pata asada, los calamares, el bacalao o el caldo de cabra. Su intención ha sido recuperar el espíritu navideño y la memoria gastronómica del Archipiélago para como resumen «hacer las recetas que se acostumbran a comer por estas latitudes». Un retorno la infancia con los sabores de nuestros vinos y quesos.

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