La Jefatura Superior de Policía de Canarias ha reforzado sus medios con una nueva unidad de drones, que ha comenzado a operar esta semana en Gran Canaria en el dispositivo activado hasta ayer para la búsqueda de Juana Ramos, desaparecida hace cinco años como consecuencia de un supuesto crimen machista.

La subdelegada del Gobierno en Las Palmas, Teresa Mayáns, y el jefe superior de Policía, Rafael Martínez, han presentado los dos drones que el cuerpo ha incorporado a sus servicios, y que dependerán de la unidad de protección y seguridad aérea, que coordina el inspector Juan Seguí.

Dos miembros de la unidad son los responsables de su manejo y seguridad, ha indicado Seguí, quien ha recalcado que en el dispositivo para la búsqueda de Juana Ramos, en una zona de barrancos y acantilados, han demostrado ser "muy eficaces" para penetrar en lugares de accesibilidad prácticamente nula o de muy difícil acceso.

Seguí, en una demostración de su uso que se ha llevado a cabo en la capital grancanaria, ha recalcado que este tipo de aeronaves no tripuladas complementan el uso de los helicópteros.

Así, se emplearán en concentraciones de personas motivadas por eventos deportivos, culturales, festivos y de otro tipo, y su uso aumentará la eficacia en la seguridad ciudadana y en la disuasión de posibles alteraciones del orden público.

El empleo de drones está sujeto a una normativa específica de la Unión Europea, que está pendiente de desarrollar, porque entró en vigor el pasado mes de enero, ha indicado Seguí.

No obstante, ha señalado que en su uso "hay una máxima que es la seguridad en vuelo", por lo que se requiere planificar el vuelo, labores de coordinación, inspección del espacio y conocimiento de las condiciones meteorológicas.

Los dos drones, que tienen incorporadas dos cámaras de alta definición, son de distinto tamaño, y el más pequeño puede alcanzar una velocidad de hasta 72 kilómetros por hora, ha explicado Seguí, quien ha recalcado también de sus prestaciones que pueden alcanzar una altura de vuelo de 6.000 metros y una cobertura de hasta 8 kilómetros.

La unidad de protección y seguridad aérea se creó en Canarias en 1993 y está compuesta por siete efectivos (dos jefes de tripulación, tres pilotos y dos técnicos de mantenimiento), de los cuales dos se encargaran de los drones.

Los agentes especializados en seguridad y protección aérea han efectuado el primer Curso de Policía Aeronáutica y Seguridad Aérea, una formación especializada dirigida a aquellos que asumirán las funciones de policía administrativa de aviación civil.

Estos agentes han sido formados por expertos de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, AENA, ENAIRE, SENASA, la Comisión de Investigación de Accidentes de Aviación Civil, el Ejército del Aire del Ministerio de Defensa, representantes del Ministerio de Justicia, de la Secretaría de Estado de Seguridad, y de diferentes unidades y especialistas de la Policía Nacional, según un comunicado del gabinete de prensa de la Policía.