Los profesionales de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias, Eva Elisa Álvarez, especialista en Medicina Preventiva, y Francisco Javier Darias, responsable de Informática, han participado en un estudio sobre la utilidad de la App RADAR COVID que ha sido publicado en la revista Nature Communication.

El artículo fue firmado conjuntamente con otros 12 investigadores internacionales y fue presentado ayer durante la reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

Una nota de la Consejería de Sanidad indica que el experimento poblacional se realizó durante 4 semanas en La Gomera al haber sido seleccionada por la Secretaría de Estado de Digitalización para la prueba piloto en población real sobre la viabilidad y utilidad de la Aplicación RADAR COVID.

El objetivo era probar y validar, en un entorno controlado, dos aspectos diferentes de la aplicación RADAR COVID: su viabilidad técnica en un entorno real y su impacto epidemiológico; es decir, si la aplicación puede ser útil para realizar el rastreo de contactos y ayudar a contener un brote epidémico.

La nota de Sanidad indica que la estrategia para evaluar ambas tareas se basó en simular una serie de infecciones en personas de San Sebastián de La Gomera, y luego permitir que las personas "infectadas" interactuaran libremente mientras estaban en la fase "asintomática" o "presintomática", y posteriormente monitorizar cuántas de estas infecciones simuladas dieron lugar a la detección de contactos cercanos a través de la aplicación RADAR COVID, y calcular los tiempos de respuesta a las notificaciones.

En relación con el funcionamiento de la App Radar COVID, se observó un importante número de descargas de la aplicación (33%), un alto cumplimiento cuando el sujeto es infectado de manera simulada (64%), un tiempo de respuesta breve (98% de los casos lo notifican en menos de 24 horas), un número elevado de contactos estrechos detectados por caso (media 6,3 contactos, el doble que el ratrreo manual) y una alta satisfacción de los usuarios (82% la consideraron útil).

Sin embargo, el porcentaje de contactos cercanos que llaman al sistema sanitario para notificar que han recibido un aviso en la aplicación fue de un 10%, lo cual pudo deberse a que era un experimento simulado. Un aspecto importante de la aplicación es que puede detectar exposiciones de riesgo entre personas desconocidas, lo cual no es posible en el rastreo manual.

Respecto al cumplimiento (introducción de un código de 12 cifras en la aplicación para notificar que ha resultado infectado), el experimento simuló 349 infecciones: 119 entre los trabajadores públicos, 181 entre los promotores de la aplicación, y el resto entre los visitantes de Tenerife que llegaron a la isla en barco. Además se simularon 43 infecciones secundarias.

De estas 349 infecciones simuladas iniciales, un total de 213 códigos de 12 dígitos se introdujeron en la aplicación (cumplimiento del 61%), mientras que de las 43 infecciones secundarias, se introdujeron 38 códigos de 12 dígitos (cumplimiento 88%). Combinando ambos, encontramos un cumplimiento general de alrededor del 64%.

El estudio concluye que, a priori, esta tecnología funciona y podría tener el nivel suficiente de penetración y cumplimiento para ayudar y servir como un complemento útil para el rastreo manual de contactos y otras intervenciones preventivas en la contención de brotes epidémicos, justificando así su despliegue a nivel nacional.