El concejal responsable del área de Movilidad, Dámaso Arteaga, celebró ayer una reunión informal con los miembros de la mesa de taxis para entregarles el borrador del estudio socioeconómico que encargó el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife a la empresa Assap Asesores para estudiar la viabilidad del sector del taxis a fin de determinar si el número de licencias que existen en la actualidad –733– se corresponden con la demanda real con los condicionantes actuales.

A falta de un análisis pormenorizado de las conclusiones que entregó ayer Dámaso Arteaga a los representantes –a los que citó para el 5 de julio para consensuar medidas correctoras en línea con las propuestas del informe–, el Estudio Assap concluye que Santa Cruz tiene un exceso de taxis en servicio. Así, frente a las 733 que están en servicio en la actualidad, el informe plantea un escenario escenario ideal entre 632 y 582; es precisamente la segunda opción –que supondría un recorte de 150 licencias– por la que se decanta el sector mayoritario Elite Taxis, según explica su portavoz, Miguel Ojeda.

«No creo que la ratio sea de 632 si el criterio se basa en una situación que está por venir», analiza Ojeda, en referencia a la propuesta de suprimir cien licencias «pensando en si van a venir los cruceros al puerto tinerfeño».

El portavoz de Elite Taxis prefiere interpretar el Estudio Assap pegado a la realidad. «Con 580 coches trabajando se mantendría una situación similar a la que vivimos ahora, cuando hay 140 taxis librando por letra». Una vez se culmine este plan de viabilidad del sector del taxis, los profesionales mantendría un día de libranza los fines de semana.

Principales conclusiones

Tres son las claves que determinarán el impulso al sector del taxis a juicio de Miguel Ojeda. Lo primero, el informe reconoce el exceso de licencias –sobran entre 100 y 150– y plantea la necesidad de modificar las tarifas que están obsoletas, lo que se traduce en las pérdidas que soportan los profesionales del sector en un escenario actualizado. «Llevamos más de tres años sin que se hayan revisado los precios».

Aunque la reunión de ayer fue informal, para entregar las conclusiones del estudio actualizado, Miguel Ojeda confía en que Dámaso Arteaga, responsable de Movilidad desde el pasado mes de febrero, cumpla su compromiso verbal para poner en marcha la retirada voluntaria de las licencias en el sector, máxime cuando hay entre treinta y cuarenta trabajadores del taxis que desean jubilarse. Eso sí, también el portavoz del colectivo mayoritario advierte de la necesidad de revisar el precio del rescate.

«El ayuntamiento ha abonado 36.000 euros por la recuperación de las licencias y la revisión y posterior actualización de los precios podría elevar el rescate hasta los 40.000 euros», estima.

Otra de las claves fundamentales es que en tres años se haga efectivo el recorte de las 150 licencias y el número total de unidades en servicio se deje en 582.

Ojeda recuerda que Santa Cruz llegó a tener 1.080 licencias. La entrada en funcionamiento del tranvía el 17 de junio de 2007 vino a poner en jaque a los profesionales del sector, lo que derivó en un plan para rescatar 353 licencias, como ha ocurrido hasta la fecha, un número al que se suma otra veintena de licencias en excedencia. En la actualidad Santa Cruz tiene 733 unidades operativas y el Estudio Assap plantea dejarlas en un mínimo de 582.

El monopatín, otro tranvía

Desde Elite Taxis se advierte de un segundo efecto tranvía con la puesta en marcha de los monopatines, que nada tiene que ver con las bicicletas eléctrica. «Acaba de empezar otra empresa más; basta con ver los fines de semana: los taxis parados en detrimentos del uso de los monopatines».

Tomando en consideración las conclusiones del informe, los ejes claves para mejorar el sector del taxi en Santa Cruz pasan por incrementar los ingresos, fundamentalmente por la vía de una mayor ocupación y mejorando la competitividad del sector, además de optimizar la estructura de los costes, junto a una gestión integrada y profesional, impulsando la calidad y mejora de la imagen de un servicio público que ahora parece en jaque.