Un estruendo alertó en la tarde de ayer a los vecinos del bloque 102 de la calle Hermano Pedro, en el barrio de Las Retamas, en el distrito de Ofra, del hundimiento del piso del local donde los residentes celebraban sus reuniones. Al acceder al interior se encontraron todo anegado de agua, al parecer por la rotura de una tubería. Sobre la marcha, el presidente de la comunidad de vecinos, Quico Pérez, se puso en contacto con la concejala del distrito Ofra-Costa Sur, Gladis de León, para informarle de la situación que afectaba a este inmueble de promoción privada que fue construido a comienzo de la décadas de los años setenta.

Mary, una de las vecinas del edificio afectado, aseguró anoche a EL DÍA, que «al principio pensábamos que había explotado algo por el fuerte ruido que sentimos, hasta que vimos que se trataba de la rotura de una tubería».

La edil de zona, a su vez, puso los hechos en conocimiento del alcalde, José Manuel Bermúdez, quien requirió sobre la marcha que el área de Urbanismo que dirige Carlos Tarife se personara en el lugar para investigar la naturaleza de los hechos, a la vista de las fotografías que los vecinos les remitieron. Tras una primera inspección, los técnicos recomendaron proceder al desalojo inmediato de las 48 familias que residente en este edificio, de ocho pisos de alto, con seis viviendas por planta.

Junto al alcalde y los concejales de distrito, Seguridad Ciudadana, Urbanismo y el Instituto Municipal de Atención Social (IMAS), poco antes de las diez de la noche trasladaron efectivos de la Policía Municipal, así como Bomberos y Protección Civil, que colaboraron en las tareas de desalojo de las familias. De forma inmediata, el cura escolapio Antonio Gómez, párroco de la iglesia vecina del edificio afectado desde hace 29 años, procedió a abrir el templo para dar cobijo a los afectados.

A las once de la noche, una segunda inspección de una técnico municipal de Urbanismo confirmó a las autoridades y a los vecinos que el desplome del piso no era tan grave como se temía inicialmente, si bien se mantuvo el operativo inicial para proceder al desalojo total de las 48 familias a la espera de que hoy se realice una nueva investigación y se concluyan las causas y se adopte con garantías la decisión sobre si se permite el regreso o no.

Trabajadores sociales del IMAS, en colaboración de miembros de la agrupación de Protección Civil, siguiendo las instrucciones del alcalde, facilitaron que los vecinos afectados se pusieran en contacto con sus familias para que pudieran pasar la noche, mientras que el alcalde garantizó un recurso alojativo municipal para 27 personas en el hotel Plaza de la capital tinerfeña para aquellos que no pudieron ser acogidos por familiares, según confirmó anoche Bermúdez, mientras el párroco decidió mantener la iglesia abierta todo el tiempo que fuera necesario.

«Me avisaron para que bajara»

Entre las familias desalojadas anoche se encontraba Suso Montelongo, de 53 años, –recién operado–, casado y padre de dos hijos. «Estábamos en casa cuando nos avisaron para que bajáramos a la calle y nos desalojaron». En medio de la confusión inicial, aseguró que «no he visto nada, sólo nos han explicado que se hundió el piso del bajo».

Suso Montelongo explicó que el suelo que se desplomó se hundió unos tres metros, versión que confirmó la concejala de zona, Gladis de León. «Al parecer, cuando se construyó el edificio estaba previsto habilitar aparcamientos, y finalmente esa zona hueca se rellenó con tierra», comentó el vecino, para precisar que «ya en cuando se hicieron las obras del plan Urban en el barrio de Las Retamas se descartó poner las losetas nuevas por fuera del edificio porque temían no soportara el peso».

La concejala de Ofra precisó que la compañía Emmasa había realizado obras de reparación estos días en una tubería de agua afectada por una rotura.

Al borde de la medianoche, los técnicos de Urbanismo permitieron a los vecinos que subieran a sus viviendas, acompañamos por efectivos del Consorcio de Bomberos, para retirar medicación o pertenencias básicas para pernoctar fuera de sus domicilios, mientras continuaba desplegado todo el operativo de seguridad con Policía, Protección Civil y personal del IMAS. Tras la confusión inicial y los nervios que provocó la situación se impuso una relativa calma al cierre de esta edición, mientras algunos afectados ya se trasladaron a casas de familiares o algunos permanecían en el interior de la iglesia a la espera de que los recogieran.

Hoy está previsto que los técnicos de Urbanismo realicen una nueva inspección pormenorizada y los estudios necesarios que permitan concluir si se permite el regreso de las 48 familias a sus viviendas o si, por el contrario, es preciso realizar alguna obra para garantizar la estabilidad del inmueble. «Desde el ayuntamiento garantizamos los recursos alojativos hasta que se aclare esta situación», aseguró anoche el alcalde.