26 de abril de 2020
26.04.2020

Médicos distinguidos en la epidemia del colera morbo de 1893

25.04.2020 | 22:28
Personas Homenajeadas en 1894.

El Consejo de Ministros del 23 de abril de 1894 concedió a Santa Cruz de Tenerife el título de Muy Benéfica y la Cruz de Primera Clase de la Orden de la Beneficencia, firmado por la Reina Regente María Cristina de Austria, por su abnegación, sacrificio y solidaridad demostrada por los médicos y el vecindario durante los tres meses que perduró la epidemia de cólera morbo de 1893, en la que de una población de 19.722 habitantes fueron invadidas 1.744 personas, de las que fallecieron 382.

Además, a los doctores Agustín Pisaca Fernández, Diego Costa y Grijalba, Diego Guigou y Costa, y Juan Febles Campos, también les entregaron la Cruz de la Orden de la Beneficencia de Tercera Clase, sujeta con una cinta sobre su pecho, reconociendo de esta manera su profesionalidad durante la epidemia, pues con los pocos medios que disponían, tanto físicos como materiales, multiplicaron su labor atendiendo a los enfermos de los distintos establecimientos sanitarios, realizaron visitas domiciliarias, instalaron hospitales de aislamiento en las ermitas de San Telmo, Regla, San Sebastián y el Lazareto, desinfestaron las ciudadelas del barrio del Toscal y las cuevas del barranco Santos, etc.

E Agustín Pisaca Fernández. Nacido en el barrio del Toscal de Santa Cruz de Tenerife en 1857, estudió bachillerato en el Instituto Canarias de La Laguna y se licenció en Medicina en la Universidad de Barcelona en el año 1887, ejerciendo en el hospital de San Pablo de aquella ciudad, hasta que en 1890 se doctoró en Madrid como especialista de medicina higienista, regresando a Santa Cruz de Tenerife donde fue nombrado Médico de Beneficencia Domiciliaria, e Inspector de Sanidad Municipal.

En 1910 fue designado académico de número de la Academia de Medicina de Tenerife y Académico Correspondiente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Barcelona. En 1912 fue nombrado Presidente de la Sección de Anatomía y fisiología normal y patológica de la Real Academia de Medicina de Distrito. En 1916 se le designa Inspector Provincial. En 1959 figuraba en el Cuadro de Honor del Consejo General de Médicos Españoles, siendo el primer medico tinerfeño que lo lograba.

Con motivo de las guerras coloniales con Estados Unidos fue nombrado médico auxiliar de Sanidad Militar, creando dos hospitales provisionales y varios puestos de socorro, instruyendo a su personal y dotándolos con material de su propiedad.

Dedicó todos sus esfuerzos en combatir las distintas epidemias habidas en esta ciudad, dirigiendo personalmente los servicios de aislamiento y desinfección en las cuatro epidemias de viruela (1891, 1894, 1897 y 1911), difteria (1892) y cólera (1893), asistiendo a más de 3.000 enfermos y logrando disminuir la mortalidad del 17% al 3%.

Con motivo de la epidemia de peste del año 1906, se recluyó durante cinco meses en el Hospital de Aislamiento -Lazareto- organizando, asistiendo y conviviendo con 83 enfermos, consiguiendo reducir la mortalidad del 37% al 9%. Fatalmente, cuando regresó a su hogar, sus dos hijas salieron corriendo a abrazarlo, lo que provocaría que se contagiaran y fallecieran a los pocos días. Sus dos hijos varones sobrevivieron.

Como el doctor Pisaca llevó a cabo una gran actividad benéfica, tanto en su domicilio en la calle San Francisco, en su clínica de la calle de la Marina, o en la Cruz Roja, como presidente de esta Institución, su trayectoria humana y profesional sería reconocida con la Cruz de Beneficencia, la Cruz de Isabel la Católica y con la medalla azul de la Seguridad Social. La ciudad del Puerto de la Cruz le nombró Hijo adoptivo, y le dedicó una calle a su nombre.

Sus tres publicaciones sobre Higiene, Reformas urgentes, y Reglamento de Santa Cruz de Tenerife fueron tomadas como base para las innovaciones fitosanitarias que se instalaron en esta capital.

Aunque falleció en su segunda residencia de Tacoronte en 1835, fue enterrado en el cementerio de San Rafael y San Roque de Santa Cruz de Tenerife. Al sepelio asistieron todas las autoridades civiles y militares, actuando la banda Municipal de Música pues en esos momentos desempeñaba el cargo de Inspector Municipal de Sanidad.

E Diego Costa Grijalva. Santa Cruz de Tenerife, 1844 -1904. Obtuvo el grado de bachiller en el Establecimiento de Segunda Enseñanza, en 1861, y ocho años más tarde se licenció en Medicina y Cirugía en Cádiz, ampliando sus estudios en París.

En 1879 fue nombrado médico municipal de hospitalización domiciliaria en Santa Cruz de Tenerife, introduciendo por primera vez en Tenerife "la asepsia quirúrgica" y las teorías de Pasteur que había aprendido en Francia.

Primer presidente del Colegio Oficial de Médicos. Miembro de la Academia Médico-Quirúrgica. Redactor de la Revista Médica de Canarias, y colaborador de la Revista de Canarias. Excelente orador, fue muy famosa su conferencia sobre el papel de la mujer en la Historia, pronunciada en el Gabinete Instructivo en 1870. Profesor fundador y vicedirector del Establecimiento de Segunda Enseñanza, dio clases de Geografía de España desde 1876 hasta 1900.

Fue condecorado con la Cruz del Mérito Naval por los servicios profesionales prestados al Ministerio de Marina. Al fallecer, en el discurso de la velada necrológica celebrada en el Ateneo Tinerfeño en 1904, el poeta Tomás Zerolo destacó su excelencia como médico, catalogándolo como el primer clínico tinerfeño de su época que durante 34 años tuvo la consulta de mayor afluencia de la Isla. En 1937, el Ayuntamiento de Santa Cruz denominó con su nombre -Costa y Grijalba- a la calle La Libertad, que va desde la plaza 25 de Julio a la Rambla.

E Diego Guigou Costa. Puerto de la Cruz, 1861- Santa Cruz de Tenerife, 1936. Después de estudiar el bachillerato en el Instituto de Canarias de San Cristóbal de La Laguna, en 1887se licenció en Medicina en la Universidad de Cádiz, doctorándose en Madrid al año siguiente.

En 1889 ingresó en el cuerpo de Sanidad Militar, siendo trasladado al primer Batallón del Regimiento de Aragón, en Figueres (Cataluña). En 1892 sería destinado al Batallón de Artillería de Santa Cruz de Tenerife.

Fue uno de los médicos distinguidos por su dedicación y entrega durante la epidemia del cólera morbo que asoló Santa Cruz de Tenerife en 1893. En 1895 prestó sus servicios en el Hospital de la Habana como médico primero del Cuerpo de Sanidad Militar, durante la guerra de la Independencia de Cuba, contrayendo la fiebre amarilla. En 1898 se integra en la vida civil cómo médico general, en las especialidades de Obstetricia y Pediatría.Fundador y Presidente de la Real Academia de Medicina de Santa Cruz de Tenerife desde 1918 a 1935.

Profesor del Establecimiento de Segunda Enseñanza de Santa Cruz de Tenerife de las asignaturas Historia de España y Gimnasia desde 1896 a 1903. Comisario Regio de la Escuela de Náutica en 1919, gestionó su dependencia del Estado y su traslado a un nuevo edificio en la Avenida Marítima, logrado aumentar el número de alumnos.

Como miembro del Gabinete Instructivo, en 1900 pronunció un brillante discurso en el que presentó a la sociedad tinerfeña el proyecto de construcción de un centro destinado a atender a los niños carentes de recursos económicos: El Hospitalito. Caballero de la Gran Cruz de Beneficencia con distintivo morado por su meritoria labor por la infancia. Presidente de la comisión pro-parque García Sanabria, uno de sus empeños para que los niños pudieran disfrutar del aire libre.

Fundador del Conservatorio de Música de Santa Cruz de Tenerife. Concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, al formar parte de la Junta Patriótica del Ayuntamiento, en 1911 fue uno de los comisionados que viajó a Madrid para resolver la ley de Régimen de Cabildos para el Archipiélago, y la organización de las haciendas insulares. También fue unos de los miembros de la Comisión por la unión Santa Cruz y La Laguna que resolvió el pleito de sus términos jurisdiccionales, y la construcción del Aeropuerto de Los Rodeos.

Fue condecorado con la Cruz de Primera clase al Mérito Militar con distintivo blanco y Palmas Académicas de la Medicina de París. A partir de 1935 se retira de sus cargos, y se dedica a publicar sus trabajos en revistas médicas y en la prensa especializada. Autor de varios libros relacionados con la medicina, los derechos del titulado Los Niños Canarios, fueron para el Hospitalito. Tenía su domicilio en la plaza Weyler, en la esquina de Imeldo Serís con Jesús Nazareno. Estaba casado con su prima hermana Rafaela y tuvieron siete hijos.

* Cronista oficial de

Santa Cruz de Tenerife

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