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Los niños que leían y jugaban a la pelota

Ellos son la resistencia. En un mundo dominado por la dictadura de El Rubius y los cazadores de Pokémon, un grupo de sublevados todavía resiste estoico frente al totalitarismo de la tecnología mal entendida. Es el bando de los olvidados contra la inteligencia artificial y los algoritmos que no se mueven del asiento. Los ídolos del Lol frente a los niños que todavía jugaban a la pelota, aquellos eternos nostálgicos que no aceptan el dogma del youtuber y priman la rayuela o jugar un tres para tres con los bancos como porterías. Ya pasó aquel tiempo de convertir parques y plazas en los templos del fútbol, en las rodillas raspadas y los tenis rotos. Salir a la calle para jugar al aire libre con los amigos es una sana costumbre que los niños españoles están perdiendo. Según los expertos, se recomienda al menos una hora al día y para los más pequeños dos horas. Pero una encuesta realizada a 600 familias españolas con hijos menores de 12 años revela que el 82% de los pequeños no juegan lo suficiente fuera de sus casas. El caso más alarmante es el de los niños de entre 10 y 12 años, que apenas pasan 35 minutos al día jugando al aire libre. Para los menores de tres años el tiempo sube hasta 1 hora y 25 minutos, pero también por debajo de las 2 horas recomendadas. No son tiempos para Gloria Fuertes, para divertirse con Las aventuras de Tom Sawyer o la Isla del Tesoro, pero puedo confirmar que el otro día vi a un niño de unos 10 años leyendo el Pirata Garrapata, del grandísimo escritor Juan Muñoz en su serie de Barco de Vapor. Ahí estaba él, con su libro al aire sentado en su banquito mientras miles de compatriotas avanzaban sus pantallas en el Fornite. Ellos son la resistencia de los que amaban la lectura. Lo miraba mientras nadie reparaba en un hito tan maravilloso y casi anecdótico. Sin embargo, tomando como referencia el informe de Hábitos de lectura y compra de libros en España 2020, realizado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), el porcentaje de niños lectores de entre 6 y 9 años ha crecido dos puntos (del 86,8% en 2019 al 88,8% en 2020) y, a partir de los 10 años, la lectura sigue ocupando un papel protagonista. El tiempo medio de lectura a la semana suele rondar las tres horas. A pesar de la disminución de interés conforme van creciendo, el porcentaje de los 10 a los 14 años sigue siendo muy alto, con un 79,8% de lectores frecuentes en esta franja de edad y 10,6 libros leídos de media al año. Sí es cierto que a partir de los 15 años el porcentaje de lectores frecuentes baja hasta el 50,3%, pero vuelve a subir ligeramente a partir de los 18 años, así como el número de libros leídos al año. Son datos que invitan al optimismo. Suzanne Barchers, miembro del Consejo Asesor Educativo de Lingokids, asegura que “el momento de empezar a enseñar a los niños la buena costumbre de leer es, directamente, desde que nacen”. Ella recomienda “leer en voz alta a los bebés” ya que, “aunque no entiendan las historias al principio, sí que responden a la cadencia de la voz y empiezan a sentar las bases del habla, y posteriormente de la escritura”. Si los ves, que sepas que son la resistencia. Cuídalos y que cunda su ejemplo en la vorágine del algoritmo y los cazadores de Pokémon.

@luisfeblesc

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