Pues será que no entiendo lo que significan la Constitución, las tareas del Gobierno y las obligaciones del Jefe de Estado porque, de lo contrario, lo que se me escapa por completo es el sentido mismo de la polémica que sigue montada por las palabras de la presidenta de la Comunidad autónoma de Madrid quejándose en la plaza de Colón –territorio ideal, según se ve, para cualquier queja– de que el Rey don Felipe, cuando le lleven el documento, deba firmar el indulto de los condenados por las iniciativas independentistas de Cataluña.

O mucho me equivoco o el Rey, como Jefe del Estado, queda sujeto por la Constitución a la firma de las decisiones de esa altura que tome cualquier poder que goce de las competencias para hacerlo. O ando errado del todo o es el Gobierno quien tiene la potestad de conceder indultos –concretos y parciales, eso sí, no generales– como ese mismo que ha anunciado ya el presidente Sánchez que piensa otorgar a los condenados por el proceso soberanista catalán. Así que, guste o no, es el Gobierno el que decide lo que quiere hacer a tal respecto y es el Rey el que se ve, en términos constitucionales, obligado a firmar lo que el poder ejecutivo le ponga sobre la mesa. No debo andar perdido en tales asuntos si hasta la Casa Real ha salido a la palestra recordando que don Felipe se ha manifestado siempre fiel por completo a seguir al pie de la letra lo que dice la Constitución. Puede que, como dijo la presidenta Ayuso, le repugne firmar semejante indulto o puede que no pero, en cualquiera de los dos casos, da lo mismo porque no se trata de lo que le parezcan esas medidas que, por cierto, sería algo que entra de lleno en lo que el propio monarca ha insistido centenares de veces que no es su papel, el de decir lo que piensa en términos personales. Lo pertinente es que, le resulte feliz o desgraciado el trance, tiene que poner su firma al pie del indulto.

Así que me resulta un tanto difícil entender qué es lo que se está discutiendo. O no, que diría Rajoy. Desde luego quedan fuera del debate la decisión del Rey –tiene que firmar– y su estado de ánimo al hacerlo no viene al caso. Así que la única cuestión que subyace a la polémica se refiere a lo que los políticos opinan sobre el indulto y a la necesidad que parecen tener de manifestarse implicando de forma del todo inoportuna a la Corona. Dicen los diarios, aunque cualquiera sabe con qué grado de certeza, que se trata en el fondo de un pulso entre los distintos líderes del Partido Popular, sin que queden tampoco libres de polémica los barones del Partido Socialista Obrero Español. Pero son esos unos asuntos que ya aburren porque, en todo caso, donde deberían discutirse es en el parlamento. Por más que ni siquiera haga falta que se haga eso porque ya sabemos lo que piensan sobre los indultos quienes pusieron a Sánchez de presidente y le siguen apoyando.