30 de mayo de 2020
30.05.2020

Canarias. Covid-19 y agricultura (III)

30.05.2020 | 01:19
Canarias. Covid-19 y agricultura (III)

En unos días nos ha caído un tsunami, y como todo lo que tiene que ver con la naturaleza, tiene un ritmo que nos sorprende, ya que no cuenta con los humanos, con nuestra cultura, y con las demandas de cada día. ¿Estamos ante lo que fue la postguerra en Europa y España?, ¿en Canarias, para cuando 15 millones de turistas?. En lenguaje campesino, pasamos de silla para albarda.

En el quehacer de todos los días es un tsunami del consumismo. Encontramos pueblos sin vacas, pero sí con varios gimnasios, y el esfuerzo, se pone en el parapente, el surf, la Transvulcania, corriendo entre viñas abandonadas enterradas en rabo de gato, y mientras en Fuencaliente al ERTE.

Es mucho lo que nos ha caído de un día para otro. El alegato ¡Esto no es rentable!. Veamos algunos datos: En enero del presente año, volaron cada día en los aeropuertos de las islas 700 aviones, mientras que en mayo hemos tenido en Gando, varios días en los que han pasado menos de 1.000 personas, y en el aeropuerto de El Hierro apenas un par de docenas. Sin embargo, la noticia de la Televisión Canaria del 25 de mayo fue la apertura de los gimnasios herreños.

La canarias vaciada es hija de todo lo anterior (Garafía, Barlovento, Hermigua, Angulo). El mundo rural, las casas rodeadas de zarzas, cañeros, tártagos, en Fontanales, en La Laguna, en Puntallana. Lo que antes era pasto, ahora es combustible, nuestra ganadería se alimenta del mercado mundial, y compite a la hora de comprar forraje con la cabaña ganadera de la Europa rica y de China. Compiten por la soja o el maíz de Brasil, Argentina o Paraguay. Si hay una crisis, cosa habitual en los monocultivos, aquí tendremos otra crisis en alimentos básicos, hasta las gallinas son dependientes.

Por otro lado, las islas derrochan más de 200 Hm3 de aguas urbanas, con las que podemos regar varios miles de hectáreas, como hacen en numerosos puntos del planeta. Leamos California, con las aguas regeneradas, como el caso de las islas de Lanzarote y Fuerteventura con suelos abundantes en cotas bajas, con numerosas plantas forrajeas, desde la alfalfa a tederas. Qué decir de frutales, tuneras, higueras, almendros, olivos.

Es necesaria otra cultura en el uso del territorio, en una economía más sostenible, incluso para el turismo, con alimentos y paisaje cuidado y valorado por unos humanos más comprometido con la tierra y su gente.

Agua y economía e​n Tenerife.


La isla que produce más agua, tienen numerosos problemas en la gestión de los recursos hídricos, ya que fue pionera en los últimos años del s. XX, en la puesta de aguas depuradas en las zonas urbanas de Santa Cruz-La Laguna-El Rosario. En Arona, con un caudal en torno a las 2.000 pipas/horas (unos 12 Hm3/año).

Hoy han cambiado poco las cosas, si bien se ha incorporado la depuradora de Valle de Guerra, con capacidad para más de un millón de m3/año, la instalación de la red de tuberías entre Arona y Santiago del Teide está aún sin funcionar, pendiente de una desaladora que mejore la calidad del agua Adeje-Arona.

Otros temas pendientes son la Isla Baja, el Valle de la Orotava, el Valle de Güimar, pero sobre todo las medianías de Tenerife, dejando las aguas de las galerías en cotas superiores a los 200 metros, atendiendo a las zonas bajas con aguas desaladas y depuradas, dejando para la agricultura unos caudales importantes, garantizando cosechas y creando más estabilidad en la rentabilidad de dichas zonas.
Es necesaria otra lectura. No es cara la mejora de la red de riego, caso de Vilaflor-La Escalona-San Miguel, incorporando agua de la galería del Niágara a la tubería de Tágara-Trevejos, mejorando en cantidad y calidad los riegos y consumo Atendiendo a las zonas baja, con aguas desaladas y depuradas.

En el norte de Tenerife se podría mejorar mucho, ampliando la red de riego desde El Rosario hasta el Valle del Palmar, incorporando aguas de calidad de las galerías de Vergara o el Cedro, -que ahora se consumen en las zonas bajas-, para ampliar y mejorar los cultivos de dichas comarcas. Y ofrecer en las cotas bajas agua desalada. No olvidemos que en amplias zonas de las medianías del norte, se logra la cosecha con un par de riegos con agua de calidad, a veces esta se salva con 100 litros por m2. No olvidemos que gran parte de las aguas depuradas del Valle de La Orotava no las estamos reutilizando, habiendo demandas importantes bien en la Isla Baja o en el resto de la costa norte.
Con otra lectura del agua y la tierra, se pueden incorporar en Canarias miles de puestos de trabajo, esto nos haría menos dependientes, y aportaría prevención contra el fuego en los campos, hoy sin campesinos.

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