16 de abril de 2020
16.04.2020

Tempestades de acero

15.04.2020 | 23:30
Olga Seco

Me temo que la "normalidad" empieza a ser un presunto concepto, encerrado entre cuatro paredes. Muchos, en la desocupación, han encontrado el aburrimiento; sí, son odio contenido con ganas de rebelarse. ¿Qué está ocurriendo en las redes sociales durante el confinamiento? Cada día se viven episodios de una crueldad inimaginable... Hay personas que son el gatillo de un revólver (y lo peor) con ganas de disparar. Precisamente, debemos pensarlo, si "encerrados" tienen un comportamiento así: ¿qué pasará cuándo todo vuelva a la normalidad? Las personas que no pueden reprimir sus impulsos son fáciles de contentar. Son personas que no sujetan sus pensamientos, y con cara de pocos amigos, imitan las actitudes de las bestias. La mayoría de sus cabreos son la incurable consecuencia de los dogmas y el fanatismo, dicho de otra manera (sonrío), una especie de manía, que da evasión a su triste vida, y la pone a andar a cuatro patas. Me asusta pensar en todas las voces delirantes, que a día de hoy convulsionan contra las malas formas y las obsesiones; lo imaginario (muchas veces) es el fraude de nuestras creencias y la evasión de nuestros propios fantasmas. No, no quiero volver a la normalidad con un montón de enajenados que no miden las consecuencias de sus actos, si aislados son la consecuencia del odio: ¡qué será sin aislar!

No se dejen agitar por el furor histérico de los que buscan aulladores, de los que a diario nos animan a insultar, muchas veces (piénsenlo) junto a la gresca se agitan los invadidos por la frustración y el complejo. Las personas sanas mentalmente son tejedores de concordia, no usan las desgracias, para convertir la sociedad en un puto manicomio...

Hace pocos días me acordé de Ernst Junger y su libro Tempestades de acero. Junto a los diarios que el autor escribió durante la Primera Guerra Mundial, podemos considerar, que junto a las tenues condiciones que a veces tiene la vida, siempre podemos fortalecer el pensamiento. En todas las caídas (opinión subjetiva) la mente debe comprometerse con la causa. Creo que es el proceso fundamental que ofrece apertura a la conciencia y contradice al antidiálogo. Es exactamente (a día de hoy) lo más importante. Sí, comprometerse y de una manera sólida con el pensamiento. Es responsabilidad de todos la vuelta a la normalidad, por lo tanto, no es mala idea empezar a desarrollar las condiciones para poder llevarlo a cabo. Existe una sustancial diferencia entre hombre y sujeto...

Dijo Ernst Junger: "El orden humano se parece al Cosmos en esto: que de tanto en tanto, para poder nacer de nuevo, tiene que hundirse en la llama".

Es el momento de participar con responsabilidad y juntos trabajar en la recuperación. La ira, el odio y la maldad (lo digo por los agitadores de las redes sociales) no valen de nada.

Olga Seco

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