14 de octubre de 2019
14.10.2019
SANGRE DE DRAGO

Devorado por sus perros

13.10.2019 | 23:27
Juan Pedro Rivero González*

La semana pasada me sorprendió este titular en la prensa tinerfeña. Quien sufrió el salvaje ataque no fue un tinerfeño, sino un gallego, muy conocido por su dedicación al arte y reconocido, según decía la noticia, como el Picasso de Galicia. Unos perros que tenía en su finca le atacaron salvajemente. Impacta la noticia por dos motivos: por la muerte de un pintor reconocido y porque de ordinario el perro es conocido como "el mejor amigo del hombre". Se ve que no todos los perros pueden ser considerados así. Algunos, por alguna circunstancia, son capaces de atacar a sus propios dueños. Atacado por los suyos.

Más allá del reino animal, el refranero está lleno de referencias que indican que "no hay astilla peor que la del propio palo" o aquello otro de "morder la mano que te alimenta". Experiencias al respecto todos tenemos en muchos momentos. En Cáritas no son pocos los momentos en los que esa experiencia se da. Recuerdo que en un despacho de acogida existía, solo a la vista del voluntario del servicio, un azulejo con una inscripción en la que se leía: "Poco bien habrás hecho si no sabes de ingratitudes".

A lo largo de este verano y en el mes de septiembre se ha presentado en todas las Comunidades Autónomas el Informe FOESSA sobre la exclusión en España. No se elabora en nuestro país un informe sociológico con mayor rigor y metodológicamente tan impecable como este. Nadie, con rigor científico, lo discute. Sin embargo algunos muerden la mano que se lo ofrece enrabietados porque describe con realismo las causas de la exclusión que son parte de un sistema en el que todos introducimos, con mayor o menor conciencia, nuestro granito de arena insolidaria. FOESSA nos presta un servicio y, porque nos toca la conciencia, atacamos y mordemos no reconociendo la verdad que habita en sus páginas.

Todo ello sugiere que debemos introducir en las relaciones la gramática de la gratuidad. Cuando desaparece el interés y las cosas se hacen porque son un bien y sin más motivo que el bien que se hace, entonces los ladridos no paralizan la acción ni borran la sonrisa de los rostros. Por seguir con el refranero, "haz el bien y no mires a quién".

Siempre habrá quien ladre, y a veces muerda, cuando te comprometes con la justicia.

*Delegado de Cáritas diocesana de Tenerife

@juanpedrorivero

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