El Instituto Geográfico Nacional (IGN) continuará estudiando los movimientos sísmicos que puedan producirse en el suelo palmero con el objetivo de anticipar cambios en los procesos eruptivos de Cumbre Vieja. Si bien es cierto que la actividad sísmica se ha visto reducida de forma importante después de que el magma haya emergido a la superficie y haya liberado gran parte de la energía que aguardaba bajo la tierra, los científicos no descartan que en los próximos días los temblores puedan aumentar, según explica Itahiza Domínguez Cerdeña, sismólogo del IGN. «Se seguirá haciendo un seguimiento y, si ocurriera, se estudiará si puede aumentar la magnitud de los mismos», puntualiza. Por otro lado, el director del grupo Geociencias Barcelona, del Centro Superior de Investigaciones Científicas, el vulcanólogo Joan Martín, explicó ayer a Efe que la erupción podría durar semanas o como mucho un par de meses.

La Red Sísmica Canaria, que gestiona Involcan, ha registrado más de 22.700 seísmos en una semana, el de mayor magnitud de 4,2 grados en la escala de Richter, registrado ayer horas antes de que el volcán entrase en erupción. Tras la expulsión del material magmático, el IGN no espera por ahora terremotos de gran magnitud aunque es prudente y recuerda que una semana después de la erupción submarina en El Hierro en 2011 comenzaron a registrarse terremotos que fueron sentidos por la población.

32

Erupción en La Palma Andrés Gutiérrez

Vibraciones volcánicas

Los sismólogos continuarán haciendo un seguimiento del tremor volcánico, es decir, de la energía emitida durante la erupción. Al cierre de esta edición, la energía liberada por el volcán era de baja frecuencia, explicó Domínguez Cerdeña, entre los 0,5 y los 2 hercios, una vibración continua provocada por el magma sobre las paredes del volcán durante su salida a la superficie.

El seguimiento del tremor volcánico aportará a los científicos información sobre este proceso geológico tan valiosa como posibles cambios en la fisura o su movimiento en alguna otra dirección. Explica el sismólogo Itahiza Domínguez Cerdeña que todavía es pronto para determinar si las fisuras pueden desplazarse a otras zonas, lo que conllevaría que la lava emergiese por otras áreas distintas. No obstante, el hipotético movimiento de las grietas sería de apenas unos cientos de metros. «Lo normal es que las fisuras se queden donde están pero no se puede descartar ese tipo de comportamientos», señala el científico del Instituto Geográfico Nacional.

El organismo estatal tiene ya desplegado un equipo para hacer también un seguimiento visual del volcán en aspectos como la medida de la altura de las columnas de humo o la toma de muestras de lava para estudiar cambios en la erupción. «El contenido en cristales en el magma puede ofrecer información sobre cómo esta evolucionando este material y cuánta fuerza le queda».

Durante esta última semana, Involcan había localizado un reservorio de 11 millones de metros cúbicos de magma pero, recuerda el sismólogo, no se puede calcular si tras la erupción el volcán expulsará más o menos material a la superficie. El experto en sismología explicó, por otro lado, que con la erupción del volcán cesa la deformación del terreno, que en los últimos días superó los 10 centímetros. «Lo habitual en estos casos es que no aumente la deformación del terreno porque una vez erupciona el volcán esos cambios en el suelo cesan», matiza. Aún así, no dejará de vigilarse.

El magma 'rompe' el paisaje de La Palma Andrés Gutiérrez