La Laguna recupera la historia de la antigua cárcel, su edificio en pie más antiguo

Patrimonio estudia prolongar los trabajos para determinar si el inmueble alberga un calabozo

Sergio Pou muestra cómo pudo ser la antigua cárcel.

Sergio Pou muestra cómo pudo ser la antigua cárcel. / El Día

La antigua cárcel de La Laguna, un edificio que había permanecido olvidado en uno de los patios interiores del Ayuntamiento, es «muy probablemente» el inmueble en pie más antiguo de La Laguna y podría albergar un calabozo. Así lo indicó este miércoles Sergio Pou, arqueólogo de la empresa Serventía Gestión Patrimonial, tras la intervención que se ha realizado para recuperar la historia de esta construcción, lo que ha sido posible a través de un convenio suscrito entre Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de La Laguna y la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias.

El catedrático en Arqueología Antonio Tejera Gaspar, que había elaborado un informe preliminar, y la concejala de Patrimonio Histórico, Elvira Jorge, también estuvieron en una rueda de prensa en la que se dio cuenta de las conclusiones de la intervención desarrollada. ¿Habrá más actuaciones y se investigará si efectivamente existe ese calabozo? «Nos interesa que se descubra lo que hay debajo, por supuesto», manifestó Jorge, que expresó que a partir de ahora se realizará una valoración «a nivel técnico» de los siguientes pasos que se darán.

Antonio Tejera apuntó que desde que conoció el edificio tuvo claro las posibilidades con las que contaba debido a su técnica constructiva y a su antigüedad. También se detuvo en que es «uno de los más antiguos que se encuentran en pie», dado que otros de la primera etapa de la ciudad fueron devastados por incendios, sufrieron transformaciones posteriores o cuentan en la actualidad con una morfología que poco tiene que ver con la original.

Sergio Pou destacó el «empeño» de Elvira Jorge y el trabajo de Antonio Tejera, y detalló que el espacio cuenta con unas dimensiones de nueve por cinco metros y que acogió la antigua centralita telefónica del Ayuntamiento. Cuando esta última perdió su función, acabó convertido en una especie de trastero. Tanto un uso como el otro se desarrollaban dentro de un habitáculo que se construyó en el interior y que ahora, en el marco del proyecto de recuperación desarrollado, se ha demolido.

Desprovisto de ese añadido, quedó el espacio primigenio: losa chasnera, muros muy gruesos, grafitis carcelarios en las paredes... Y todo ello bajo una bóveda de cañón. Por su parte, el suelo se muestra «ligeramente abultado» en el centro, según apuntó Pou. Lo anterior y una prospección geofísica –la técnica más comúnmente denominada georradar– que realizaron invitan a pensar que pudiera existir debajo un calabozo. «Hay un cambio radical en el material a partir de los dos metros de profundidad», señaló el arqueólogo en base a las señales del georradar, y añadió que también les apareció una «forma abovedada». «Puede ser indicador de una cámara subterránea», afirmó, aunque llamó a la cautela. «Por ahora solo se trata de una posibilidad, pero una posibilidad interesante», dijo el experto, que también refirió que podría haber debajo agua, aire u otro elemento geológico distinto.

Un edificio del siglo XVI

Una fotogrametría del interior y el estudio documental sobre su historia arquitectónica, la vida en ella y su organización han sido otros ejes de la labor realizada. Pou expuso que la antigua cárcel empezó a construirse en 1511 o 1512, pero un incendio en el año 1526 lo arruinó todo, incluyendo las casas de alrededor. Se reconstruyó de nuevo, pero hubo otro incendio más en esa zona en 1538 que volvió a afectar a los inmuebles, menos a este edificio, como así atestiguan los documentos, por lo que probablemente la cárcel sea de 1535 o 1536. Se calcula que pudo tener funciones carcelarias hasta finales de los 60 o principios de los 70 del siglo pasado.

En opinión de Sergio Pou, caben diferentes ámbitos de investigación en torno al inmueble, como un sondeo con boroscopio, un catálogo de grafitis, ahondar en el análisis documental y la elaboración de un estudio de memoria histórica, además de abrirse posibilidades en el plano patrimonial, turístico y educativo.