El nombre de las Islas Canarias puede pensarse que procede de los pájaros del mismo nombre pero una de las teorías más plausible considera que proviene de los perros. Muchos expertos afirman que el rey Juba II de Mauritania envió a sus hombres para ocupar las islas Canarias. Es posible que cuando llegaron, encontraron multitud de perros y se quedaran tan impresionados que supuestamente las llamaron ‘Insulare Canaria’ que quiere decir islas de los perros. Sea como fuere, hay que destacar la importancia de estos animales antes y después de la conquista, como puede comprobarse en el Escudo de las Islas Canarias, que según el estatuto de Autonomía de las Islas, en su artículo seis, establece que consta de un fondo azul, de siete islas de plata, una corona real de oro, surmontada de una cinta de plata con el leimotiv ‘Océano’ y, como soportes, dos perros de raza Presa Canario.

Tierra de canes

Las actuales razas autóctonas de las islas son fruto del mestizaje de los perros que acompañaban a los aborígenes con las nuevas razas que llegaron tras la conquista. Posteriormente este mestizaje en las razas de perros canarios también se vio influenciado por los pastores alemanes. Sin embargo, se conservan cuatro razas que son consideradas autóctonas de las Islas Canarias, reconocidas por la Real Sociedad Canina de España, en primer lugar el Presa o Dogo Canario, considerado autóctono de las islas de Gran Canaria y Tenerife, el Podenco Canario, que puede hallarse en todas las islas, también el Perro Majorero, propio de la isla Fuerteventura y, por último, el Pastor Garafiano, originario de la isla de La Palma.

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Actualmente se está trabajando en la recuperación y reconocimiento del Lobo Herreño y del Podenco Enano en la isla del Hierro y en La Palma también se está buscando recuperar al ratonero Palmero, todo ello gracias a la labor de los criadores que, como Cármen Pérez Ramirez, luchan por la conservación y el reconocimiento de estas razas de perros. “Yo comencé con mi padre y desde pequeña ya estaba con perros, le acompañaba a todas las exposiciones y le ayudaba con la cría”, recuerda Carmen, al tiempo que destaca la paciencia de los criadores en esta labor,“todo proceso lleva su tiempo y poco a poco se ven los frutos de este trabajo, estamos en un buen momento y con las razas no reconocidas se están realizando pruebas y con una cría responsable”, relata.

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Las iniciativas llevadas a cabo por los criadores y aficionados para tratar de conseguir el reconocimiento de las razas de perros de Canarias ha despertado el interés por parte de los investigadores para conocer, en la medida de lo posible, cuáles eran los orígenes reales de las razas de perros de Canarias y desde cuándo existen en el archipiélago. Hasta ahora, sólo se ha concluido en que posiblemente estas razas de perros de Canarias se deriven de un perro aborigen. Con estos estudios, se ha buscado realizar una comparación del ADN actual de las razas de perros canarios anteriormente mencionadas con ejemplares que posiblemente forman parte de sus antepasados aunque se han conseguido muy pocos restos y huesos de estas razas de perros canarios, pero se afirma que sí estuvieron presentes, debido al hecho de que la mordedura ha sido hallada en varias presas, ganados e incluso humanos que les servían de alimento.

Tierra de canes

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Las razas de perros canarios permitían a los habitantes de las islas cumplir con las actividades ganaderas, de cacería además de realizar las labores de de vigilancia y protección.

Un encuentro de razas autóctonas canarias en el que participan Buque, un lobo herreño del criador De la Fuente del Río, El Hierro y Tinto, un perro majorero del criador Asociación para la conservación del perro majorero, Fuerteventura, ambos propiedad de Cármen Pérez. Duma, un presa canario de Vicente Corujo, del criador De Casa Pancho. Simba e Isco, dos pastores Garafianos de Ariana Smyk y Cesar Castro, así como dos ejemplares de podenco canario.