Famoso en el mundo entero, el drago de Canarias (Dracaena draco en botánica) debe el origen de su nombre a la palabra griega drakaina (hembra de dragón) a causa del color rojizo de su savia, semejante, supuestamente, a la sangre de los dragones. Estamos ante el único vegetal en el mundo que posee la savia de este color. Su color blanco original cambia a rojo cuando ésta entra en contacto con el aire. Se la conoce con el popular nombre de sangre de drago y se empleaba para cosas, barnizar los instrumentos de cuerda de la familia Stradivarius además de como medicina, incienso y tintura; pociones, ungüentos, cosméticos...

A la sangre de drago se le atribuyen, desde tiempos inmemoriales, mágicas propiedades.

El drago crece de forma natural en las Islas Canarias, en las de Cabo Verde y en algunas regiones del continente africano como Marruecos, con una importante población de dragos.

En Tenerife es el símbolo natural de la isla. El más famoso se encuentra en la localidad de Icod de los Vinos. Hasta hace poco tiempo se creía que tenía más de mil años, pero recientes estudios han demostrado que no pasa de los 600.

Sin embargo, este árbol está extendido por todo el planeta, desde América a la Europa continental, aunque en especial en las zonas mediterráneas donde es más frecuente ya que la maravillosa especie necesita de temperaturas cálidas para su óptimo desarrollo.

En Italia y Portugal hay algunos ejemplares y casualmente están en jardines de islas: Sicilia y Palermo. Esto viene a demostrar la importancia que para este árbol tiene los ambientes cálidos.

Sin embargo, en Estados Unidos se localiza en los estados del sur, especialmente los costeros, como California. En esta ciudad, además, tiene el drago canario un flechazo con una de las mujeres más bellas del mundo: la actriz Marilyn Monroe. Hotel del Coronado , donde se grabaron muchas escenas de la película Con faldas y a lo loco, de Billy Wilder. «Mientras Tony Curtis traía del brazo a Marilyn después de la sesión de terapia en el yate del bueno de Osgood III, entre palmeras canarias y washingtonianas, un hermoso ejemplar de drago canario servia de telón de fondo para esta escena», escribía Carlos Suárez Rodríguez en este periódico el 9 de octubre de 2016. «Los dragos canarios forman parte del paisaje ajardinado del sur de California desde 1893, cuando aparecen referencias escritas de algunos de ellos. De clima similar al mediterráneo, son muchas las plantas canarias que crecen en sus jardines. Hoy hay quien afirma que la mayor colección de dragos centenarios del mundo se encuentra en esta parte del país. Amigos los americanos de listas y trofeos, reconocen y premian a los más grandes, a los más longevos, a los mas pintorescos...».

«Al parecer los dos ejemplares centenarios que sobreviven en los jardines del Hotel del Coronado, en San Diego, fueron plantados allá por 1898 por una horticultura de fama notoria en América, Kate Olivia Sessions, que alguna relación tuvo con uno de aquellos botánicos cazadores de plantas, David Fairchild, que arribó a Canarias en 1903, 1925 y 1927 y que introdujo muchas plantas canarias a aquel paisaje tórrido y seco del litoral oeste americano. Tajinastes, dragos, verodes, palmeras canarias dan carácter a sus jardines. Hoy en día, el drago de Marilyn es reconocido como uno de los más representativos de aquella parte del país y venerado por los americanos que acuden a este lugar de peregrinaje de los amantes de la filmografía de Wilder y Monroe.

Charles Darwin se interesó también por este árbol cuando una epidemia de cólera le impidió desembarcar en las islas en 1932 a bordo del Beagle. «¡Qué pena, qué pena!», escribió en su diario.