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Geografía de un patrimonio en ruinas

La guía ‘101 monumentos que tus hijos (tal vez) ya no verán’ arroja luz sobre la nómina de espacios históricos abandonados en España, que asciende a 1.161 lugares en la Lista Roja de Hispania Nostra

El Molino de Agua de la Plaza de Las Angustias E. D.

Los múltiples caminos que se abren paso a través de los paisajes, monumentos, yacimientos o edificaciones que apuntalan el mapa de sitios históricos de España tropiezan a menudo con los vestigios de ese mismo patrimonio en ruinas, como páginas desdibujadas de una Historia erosionada por el abandono y la desidia.

La nómina de lugares emblemáticos de nuestro territorio engloba una vasta cartografía de construcciones y espacios únicos de distinta índole, entre los que desfilan murallas, acueductos, palacios, castillos, faros, molinos, sanatorios o iglesias, que, a pesar de localizarse en lugares con distintos grados de protección, se agrietan a la intemperie y el desamparo ante la falta de una política adecuada de conservación.

La asociación Hispania Nostra, sin ánimo de lucro, capitanea un proyecto de compilación y catalogación de sitios y edificios en situación crítica en España, o en riesgo de desaparición y pérdida de sus valores patrimoniales, desde el año 2007. Denominada Lista Roja, el inventario asciende actualmente a 1.161 espacios en estado de degradación que, distribuido por comunidades y provincias, conforman el reverso de nuestra geografía del olvido.

Canarias registra 14 espacios históricos en mal estado de conservación: 10 en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y cuatro en la provincia de Las Palmas

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En el caso de Canarias, la cifra asciende a 14 lugares: 10 se encuentran en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y cuatro en la provincia de Las Palmas, y constituye una de las cifras más bajas del conjunto del país, si bien el grueso se corresponde con incorporaciones recientes de los últimos años.

Por islas, en la provincia de Las Palmas, las construcciones en deconstrucción son el Molino de Los Barber, en la Vega de San Mateo, en Gran Canaria; la Casita del Huerto de la higuera, en Betancuria, en Fuerteventura; el Antiguo Hospital o Casa Cabrerón, en Arrecife, y el Conjunto Arqueológico de Zonzamas, en Teguise, ambos en Lanzarote. Y en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, los espacios se concentran en la isla capitalina: El Molino de Agua de la Plaza de Las Angustias, en Icod de los Vinos; la Casa Fuerte Adeje, en Adeje; la Hacienda La Gorvorana, el Elevador de Aguas de Gordejuela, Los Molinos de la Hacienda de Los Príncipes y la Casa familiar de Agustín Espinosa García, en Los Realejos; una Casa Familiar en Puerto de la Cruz; el Palacio de Nava, en La Laguna; la Torre defensiva de San Andrés, en Santa Cruz de Tenerife; y el Semáforo de la Atalaya, en Igüeste de San Andrés.

Las islas de La Palma, La Gomera, El Hierro y La Graciosa no presentan cruces en este mapa, que se traza a partir de una agrupación de fuentes propias de Hispania Nostra, supervisadas por un amplio equipo de científicos, pero donde también ostentan un peso importante las denuncias que reportan tanto vecinos de la zona como viajeros de paso.

Los criterios de inclusión en la Lista Roja de Hispania Nostra se basan, sobre todo, en el valor y relevancia social, histórica y arquitectónica de cada elemento patrimonial; el estado de vulnerabilidad o destrucción en que encuentran y su amenaza o riesgo de desaparición. Pero también se tienen en cuenta las circunstancias concretas que han propiciado su deterioro, así como los valores subjetivos que les confiere la sociedad en que radican, siempre en consonancia con los significados y potencialidades intangibles que envuelven el concepto actual del Patrimonio.

Precisamente, Canarias atesora una de las edificaciones en decadencia más extraordinarias del territorio nacional y que corona los rankings de los paisajes abandonados más bellos del mundo: el Elevador de Aguas de Gordejuela, emplazado junto a las cascadas homónimas en Los Realejos, en la isla de Tenerife. También apodada como Casa Hamilton, impulsora del proyecto, este edificio anaranjado y desgastado por los golpes del mar y la abulia, sin techo, ni puertas, ni ventanas a lo largo de sus cinco plantas, se puso en pie en 1903 con el propósito de elevar el agua hasta la cima del acantilado, situada a unos 200 metros sobre el nivel del mar. Para ello, se instaló en su interior la primera máquina de vapor de toda la isla de Tenerife, lo que marcó un hito en Canarias a principios del siglo XX, dado que el sistema permitía elevar el agua de los manantiales aledaños hasta las plataneras del mismo valle de La Orotava.

Sin embargo, las pérdidas que experimentó Casa Hamilton con motivo del retraimiento de la agricultura y la posterior obsolescencia del sistema clausuró el negocio y pasó a dominio público. Y desde entonces, el progresivo abandono del inmueble ha ido limando y royendo sus arcos, toda vez que su estación de bombeo se deshace en escombros y el suelo se hunde en el vacío. El 31 de enero de 2019, el elevador desembarcó en la Lista Roja de Hispania Nostra.

El Elevador de Aguas de Gordejuela, construido en 1903, en la isla de Tenerife, corona los rankings de las edificaciones abandonadas más bellas del mundo

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Además, su singularidad y valor patrimonial lo erigió en uno de los dos emblemas abandonados de España que engrosa la guía 101 monumentos que tus hijos (tal vez) ya no verán, publicada en la editorial Alhena Media, articulada como un recorrido visual y didáctico por los cristales rotos del patrimonio nacional más valioso a partir de una criba exhaustiva de la Lista Roja, reducida a un centenar de espacios.

La segunda representación de Canarias en este catálogo es el Conjunto Arqueológico de Zonzamas, en Lanzarote, uno de los yacimientos de arqueología indígena más relevantes del Archipiélago, que toma su nombre del Rey Zonzamas, uno de los últimos jefes de la isla antes de la conquista europea en 1402. Las dataciones cronológicas sitúan su origen en el siglo V, con ocupaciones sucesivas hasta el siglo VIII, y el conjunto engloba una quesera y varias «casas hondas», entre las que se encuentra el Palacio de Zonzamas, también conocido como Cueva del Majo.

Además, algunas estructuras atesoran diversos tipos de grabados y restos de malacofauna, así como fragmentos de cerámica, huesos de animales y cuchillos aborígenes. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC), en 1997 se iniciaron obras de construcción en su interior para albergar el Museo Arqueológico de Zonzamas, pero el proyecto permanece paralizado hasta la fecha debido a la falta de inversión pública. Tras décadas de excavaciones, abandonos, expolios y vandalismo, el yacimiento de Zonzamas se encuentra en pésimo estado de conservación, con múltiples vertientes de las casas hondas semienterradas y en ruinas, sobre todo, la correspondiente al Palacio de Zonzamas, que ha sufrido continuos saqueos debido a la falta de protección y vigilancia. El 18 de febrero de 2021, el yacimiento se incorporó a la Lista Roja de Hispania Nostra.

En el caso de Zonzamas, el conjunto arqueológico es uno de los numerosos elementos de la guía que se encuentran en riesgo de desaparición a pesar de que reviste el máximo grado de protección que contempla la Ley de Patrimonio Histórico. En concreto, la Ley 16/1985 de 25 de junio de Patrimonio es la que regula los bienes pertenecientes al Patrimonio Cultural Español y sus distintos niveles de protección: el Patrimonio Histórico Español (todos los bienes inmuebles y objetos muebles de interés artístico, histórico, paleontológico, arqueológico, etnográfico, científico o técnico, el patrimonio documental y bibliográfico, los yacimientos y zonas arqueológicas, los sitios naturales, jardines y parques, que tengan un valor artístico, histórico o antropológico), el Inventario General de Bienes Muebles y los Bienes de Interés Cultural, estos últimos con el grado máximo de protección. Treinta años después, el Gobierno nacional aprobó la Ley 10/2015, de 26 de mayo, para la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.

Sin embargo, en septiembre de 2021, en su primera intervención en el Congreso como ministro de Cultura, Miquel Iceta anunció que descartaba un reforma de la Ley de Patrimonio.

«En España tenemos un patrimonio espectacular y muy variado, con verdaderas joyas históricas que cuesta asumir que se encuentren en ese estado de deterioro», apunta Raquel Álvarez, autora de la guía 101 monumentos que tus hijos (tal vez) ya no verán, quien destaca que a lo largo su largo periplo a través de la Lista Roja «nos hemos encontrado obras de ingeniería impresionantes, que fueron hito y emblema en su época, y que trajeron mucha riqueza económica y cultural en su época». «Por ejemplo, el Pantalán de Sagunto, en Valencia; o el Elevador de Aguas, en Tenerife, son algunas de las grandes obras de arte de nuestro patrimonio histórico”. Ambas (de)construcciones carecen de cualquier tipología de protección patrimonial contemplada en la ley.

Asimismo, en los últimos años, los enemigos principales del patrimonio, cifrados en la despoblación de localidades pequeñas o cascos históricos; la voracidad especuladora del sector inmobiliario y la indiferencia de las administraciones públicas, colisionan con una realidad que comienza a traducirse en un nuevo afán por la recuperación y conservación de esos bienes o edificios históricos: su manifiesto reclamo turístico. Sin embargo, también las riadas de visitantes y la gentrificación en torno a estos espacios constituye una amenaza para su conservación, como sucede con los citados ejemplos de Canarias.

«Hoy en día es fundamental que tomemos conciencia del valor y de la fragilidad de estos monumentos a la hora de viajar y por eso, además de sensibilizar sobre su importancia, queremos fomentar con esta guía una cultura de cuidados y respeto», señala Álvarez. «En Canarias, el Elevador de Aguas de Gordejuela ha sido un reclamo turístico de mucha afluencia y hoy en día es bastante peligroso que se acerque la gente debido al estado en que se encuentra. En este caso, por ejemplo, yo recomiendo observarlo desde el Mirador de Gordejuela, que permite apreciar el conjunto y el acantilado en perspectiva, sin riesgo de dañarlo aún más». «En definitiva», añade, «esta es una guía para aprender a mirar, con otros ojos, nuestro patrimonio».

La Casita del Huerto de la Higuera, una de las primeras casas de Betancuria, en Fuerteventura, es la última incorporación de Canarias a la Lista Roja de Hispania Nostra

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También la divulgación sobre las diferentes tipologías de patrimonio, más allá de monasterios o iglesias, así como de los distintos niveles de protección que recoge la Ley de Patrimonio, marcan las líneas vertebrales de la guía de Alhena Media, que hace a su vez un llamamiento a la movilización social para remitirse a la Lista Roja e interpelar a autoridades y organismos de protección desde la denuncia y reivindicación de este legado.

«Confieso que la selección de los espacios fue el proceso más costoso y más largo a la hora de hacer la guía, porque todos me parecían elementos destacables, imprescindibles», explica la autora. «Y hay bienes que merecen una mayor protección y carecen de ella».

La última incorporación de Canarias a la Lista Roja de Hispania Negra, el 21 de noviembre de 2022, es la Casita del Huerto de la Higuera, una de las primeras casas de Betancuria que, tras el inicial emplazamiento en El Rubicón (Lanzarote), fue la primera fundación europea en Canarias (1402). La casita se encuentra en estado de ruina y con un rápido deterioro, si bien la fuerte sequía que padece Fuerteventura ha frenado, de momento, el derrumbe total del edificio.

Con todo, junto a la Lista Roja, Hispania Mostra desgrana otras dos listas paralelas: la Lista Verde, que acoge los monumentos que fueron retirados de la primera tras una serie de intervenciones; y la Lista Negra, donde recalan todos los bienes retirados de la Lista Roja tras su desaparición o alteración de sus valores esenciales de manera irreversible.

Canarias no figura ni en la Verde ni en la Negra, sino en el limbo tembloroso de la línea roja, que puede o bien transgredir y volatilizar sus reliquias en el fundido a negro o despertar por fin y que gane la memoria. Por eso, concluye Raquel Álvarez, la Guía postula entre paréntesis ese (tal vez), porque quizás las sociedades aún estén a tiempo de cambiar la mirada y rescatar su historia.

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