Entrevista

Unai Sordo: "Queremos que el salario mínimo sea el 60% de media de la masa salarial"

"La ley de amnistía va a normalizar y dar carpetazo definitivo al llamado 'procés'", afirma

El secretario general de CCOO, Unai Sordo.

El secretario general de CCOO, Unai Sordo. / ÓSCAR BARRIONUEVO

David Jurado

Avanzar en derechos sociales es la única prioridad del líder sindical de CCOO, para lo cual negocia ya medidas como la reducción de jornada o la subida del salario mínimo interprofesional.

¿Qué diagnóstico hace el líder de CCOO del panorama político? 

Es un panorama político muy marcado por la tensión previa a la investidura de Pedro Sánchez, pero creo que también en las previas de bajar la tensión social que se ha generado en torno a esa investidura. Creo que ahora lo más importante es que se configure cuanto antes el gobierno y empiece a gobernar. En la medida en que el gobierno empiece a abordar las cuestiones que afectan a los problemas de la gente, de la ciudadanía, del país saldremos un poco de esta especie de bucle de burbuja de tensión que sea que se ha instalado, yo creo que más en la política y en el ámbito mediático que en el propiamente social. Es bueno que la legislatura eche a andar y que empiece a pivotar la política sobre los problemas reales del país

Desde el anuncio de la ley de amnistía han sido varios los manifiestos y manifestaciones, ¿qué lectura hace su sindicato sobre esta iniciativa?

En nuestra opinión, uno de los retos que tiene España tiene que ver con la normalización de la vida institucional política y social. Hay partes de los elementos todavía de tensión que tienen que ver con la situación que se generó en Cataluña en el año 2017 en torno al procés. En la medida en que el clima político en Cataluña ha cambiado y el choque institucional ya no está vigente como estaba hace seis años, las cosas se han normalizado. Pero es verdad que había un montón de procesos penales pendientes que seguramente su reactivación podía haber vuelto a trasladar una situación de tensión social y política que creo que a nadie conviene. O a nadie debería convenir. Desde ese punto de vista una ley de este tipo, que lo que va a hacer es que un montón de personas que tenían causas no tengan una sanción penal, va a colaborar en la normalización definitiva y en dar carpetazo definitivo al llamado procés. Esto es bueno para la convivencia en Cataluña y para la convivencia en España.

"La reforma laboral está dando muy buenos resultados, casi impredecibles, en contratación"

Considerando la situación actual del gobierno y su dependencia de otras formaciones, ¿cómo afecta esto a las negociaciones entre su sindicato y el Gobierno?

Pues nos va a obligar a que el marco de diálogo social tenga muy en cuenta el marco de diálogo político y de negociación política, y viceversa. Los sindicatos y las organizaciones empresariales, en los últimos años, hemos dado una muestra de que en situaciones muy difíciles, sobre todo después de la pandemia, hemos sido capaces de llegar a consensos, y esta es una buena práctica que estaría muy bien que se trasladara al ámbito institucional y político. Sabemos que la legislatura va a ser compleja y, por tanto, aquellas cosas que negociemos con Gobierno y con organizaciones empresariales somos conscientes que también vamos a tener que hablarlas con otras fuerzas políticas. Porque si no luego la convalidación en el Congreso de los Diputados va a ser complicada. En todo caso, no son cosas que no hayamos hecho en otras ocasiones.  

¿Cuáles son las principales demandas de CCOO que trasladará en la ronda de contactos con el reelegido presidente ?

Hay dos o tres cuestiones que son claves. Una es la que tiene que ver con los servicios públicos. Otra con los salarios, empezando por el salario mínimo interprofesional. Y otra tiene que ver con el despliegue de los fondos de recuperación europeos, que son los llamados para modernizar la economía española y seguir generando empleo de más calidad. Nosotros queremos abordar cuanto antes la subida del salario mínimo interprofesional, la reducción de jornada y abordar las negociaciones sobre ese nuevo Estatuto del Trabajo del que se viene hablando por parte de los partidos políticos.  

¿Se dan las condiciones para retomar el diálogo social entre patronal, sindicatos y Gobierno para avanzar en derechos laborales?

Creo que sí. Además, es absolutamente necesario. En la última legislatura, por ejemplo, llegamos a algún acuerdo en materias muy novedosas y muy vanguardistas, incluso en el ámbito europeo, por ejemplo con la ‘ley Rider’, es decir, con la regulación de la economía de plataforma que tiene una capacidad de saltar por encima del derecho del trabajo y de los derechos laborales. Creo que hay que seguir avanzando en dotar de derechos no solo al viejo concepto del trabajo sino a los nuevos conceptos de trabajo donde hay muchísima gente que sigue viviendo en situaciones de muchísima precariedad.  

"Reducir la jornada laboral es difícil, pero no imposible. No es nada que no se haya pactado ya"

¿Qué balance hace su sindicato del recorrido del reforma laboral aprobada en 2022?

La reforma laboral está dando unos resultados muy buenos en materia de contratación y unos buenos resultados en materia de negociación colectiva. El hecho de que España tenga más de 3 millones de trabajadores con contrato indefinido, respecto a los que tenía antes de la reforma laboral, es un éxito. Era casi hasta impredecible. Creo que ha ido mejor de lo que podríamos incluso pensar. Haber reducido la tasa de temporalidad a la mitad es muy importante. Me gustaría señalar que esto no es una cuestión de estadísticas, esto es una cuestión de personas. Las personas cuando tienen un contrato indefinido tienen una mayor estabilidad en su vida y tienen más derechos que cuando tiene un contrato temporal. Por ejemplo, los datos del Banco de España dicen que el volumen de recursos de salario que se dedica a consumir es un 11% inferior en las personas que tienen un contrato de indefinido respecto a las que tienen un contrato temporal. Es muy relevante lo que se ha hecho en ese terreno. En negociación colectiva, que es algo que pasa más por debajo del radar y que la gente quizás no conozca tanto, creo que los resultados también están siendo buenos en el sentido de que ya no pueden desaparecer los convenios colectivos cuando no se renuevan. Este nuevo marco de negociación colectiva tiene que ver con que por primera vez los salarios estén recuperando poder adquisitivo en los últimos años que, como se sabe, se devaluaron mucho por efecto de la enorme inflación desde la última parte del año 2021. 

¿Ha cumplido su efecto la penalización de los contratos temporales?¿O es como sostienen muchos una forma de maquillar el mercado?

Para nada es una forma de maquillar el mercado. Eses es un mensaje muy mal intencionado. Lo que se ha hecho es que un volumen enorme de contratos que antes eran temporales ahora son indefinidos y hay un volumen mucho menor, pero también importante, de contratos que antes eran temporales y ahora son fijos discontinuos. La actividad estacional que existe en una parte de la economía española sigue siendo estacional, es decir, los bares de verano abren sólo en verano. La cuestión es esa estacionalidad justificada ¿cómo la abordamos? ¿Desde el contrato temporal, que era un contrato de usar y tirar, o desde el fijo discontinuo, donde el trabajador tiene más derechos, genera mejores prestaciones de desempleo y tiene derecho de llamada al año siguiente en el mismo puesto de trabajo? Ahora tiene muchos más derechos un fijo discontinuo, por tanto no es ningún maquillaje: es una mejora cualitativa del tipo de contratación.

¿Cuáles son los aspectos que más preocupan o se consideran más perjudiciales para la clase obrera en la situación actual?

La mayor amenaza es la pérdida de empleos, es decir, que puede haber una recesión global producto de las incertidumbres y que esto acabe generando pérdida de empleos. España está en el récord absoluto del cotizantes a la Seguridad Social y eso es una gran noticia para nuestro país. El otro gran riesgo es el tipo de empresas y de empresarios que todavía siguen existiendo que rentabilizan sus empresas a base de la pura explotación. No digo que sea la generalidad pero tampoco es una realidad nada marginal. Sigue habiendo una parte del tejido empresarial español que básicamente abusa de la contratación en fraude de ley, abusa de la contratación en “B”, abusa de los bajos salarios y abusa del abuso.

«En España, con la reforma y la evolución del empleo el futuro de las pensiones está bien encarrilado»

¿Qué opina de la reducción de la jornada laboral?¿Cree posible su implantanción?

Creo que sí. Sería también trasladar a la ley lo que ya viene a ser la media de la jornada efectiva pactada en los convenios colectivos, que estaban por debajo de 38 horas en nuestro en nuestro país. Además, hay que planteárselo como una forma de facilitar mejor vida a los trabajadores y que sea más fácil conciliar la vida laboral y la vida personal. Hay que plantearlo también en términos económicos. El salto de la digitalización va a generar, está generando ya, mejoras de productividad. Esta productividad no se la pueden apropiar solo los empresarios y los accionistas de las empresas. Hay que repartirla, y la disputa de la productividad hay que hacerla a través de una mejora de los salarios pero también a través de una reducción de la jornada. 

La patronal rechazó la medida escudándose en que ni es el momento ni han sido consultados, ¿cree posible llegar a un acuerdo de consenso? 

Es difícil, pero creo que es posible.  No es nada que no la hayamos pactado ya en muchísimos convenios colectivos. Creo que la patronal, el empresario y la empresaria más inteligente sabe que a veces no es tan importante el volumen de horas trabajadas sino esa distribución del tiempo de trabajo. A veces es más importante para una empresa poder tener márgenes de flexibilidad con el volumen de horas que se trabajan porque a veces hay más pedidos, por ejemplo, y hay menos poder para pactar eso con los trabajadores. 

¿Qué camino queda por recorrer que no haya cubierto ya la reciente reforma de las pensiones?

La reforma de las pensiones todavía tiene aspectos por ejecutar, por ejemplo todo lo que tiene que ver con el régimen de los autónomos, que tiene una serie de secuencias y donde todavía se tiene que desplegar el acuerdo. En principio España, con la reforma que ha adaptado y con la evolución del empleo y de las cotizaciones sociales, tiene bien encarrilado el futuro y la viabilidad de las pensiones. Ahora de lo que se trata es de ir comprobando los efectos del despliegue de estas de estas normas. No respecto a la edad efectiva de jubilación sino que las pensiones se van a seguir revalorizando con el IPC. En función de que el empleo se mantenga por encima de los 20-21 millones de cotizantes, sobre todo si suben los salarios, las pensiones van a gozar de buena salud ahora y en el futuro.

De nuevo otea en el horizonte una subida del salario mínimo, ¿cuál sería el punto de partida de CCOO para llegar a un acuerdo?

Es evidente que en este momento el salario mínimo interprofesional tiene que subir al menos lo mismo que la inflación. En nuestra opinión tiene que subir más que la inflación porque los productos básicos que forman parte de la cesta de la compra de las personas que cobran el salario mínimo se han encarecido más que la media de la inflación. Si España acaba el año con una inflación interanual del 3,7%, por decir algo, pero los alimentos, los productos básicos que componen la cesta de la compra de una persona que gana 1.080 euros han subido el 10%, aunque no pierda poder adquisitivo las personas que cobran el SMI si están perdiendo poder de compra. Nosotros vamos a ir con una propuesta, que todavía no está cerrada, y que tendremos que hablar con UGT. Por eso también quiero ser prudente. Pero será una propuesta de subida por encima de la de la inflación con el objetivo de que finalmente el SMI en España siempre sea al menos el 60% de la media salarial.

Dada la creciente realidad del teletrabajo, ¿cuál es la postura de CCOO?

En España se ha regulado el teletrabajo de una forma bastante garantista. A nosotros el teletrabajo nos preocupa sobre todo que sea pactado y que sea deseado por el trabajador. Nos preocupa también todo lo que tiene que ver con los riesgos laborales, que siempre se han regulado o se han vigilado en el paradigma de trabajar en el centro de trabajo. Cuando se está trabajando en un remoto a distancia aparecen unos riesgos que no son siempre fáciles determinar. Riesgos que pueden tener con las posturas, con accidentes que puedas tener en casa en el ejercicio de tu trabajo… son cosas que hay que ir viendo cómo evolucionan. Hubo un boom del teletrabajo con la pandemia y ahora se ha normalizado un poco. Con el tiempo pues la situación se equilibrará. No cre que el teletrabajo se vaya a generalizar. La presencialidad y el contacto de los trabajadores y las trabajadoras es bueno. Es bueno también para la empresa. Creo que cada vez más iremos a fórmulas mixtas de trabajo en centros y a distancia.