Canarias sufrió en abril la mayor subida del paro del país. El mes terminó con 1.873 desempleados más que en marzo y con 27.542 más que en abril de 2020. En ambos casos se trata del peor dato de España. Además, el Archipiélago también despidió el mes pasado como la Comunidad Autónoma con el menor aumento del número de trabajadores. La población ocupada solo ganó 1.233 personas en abril.

El Ministerio de Trabajo y Economía Social actualizó ayer la estadística oficial del mercado laboral. Y las cifras apenas dejan sitio al optimismo. Canarias no solo es una de las únicas tres regiones del país donde subió el paro el mes pasado –también creció en Cantabria y la Comunidad Valenciana–, sino que también es donde más lo hizo, un 0,67%. La lacra del desempleo ya atrapa en el Archipiélago a 282.523 personas.

Con todo, la verdadera dimensión del problema sociolaboral que sufren las Islas se observa al ver la evolución del paro en el último año. Los desempleados se incrementaron en abril un 10,8% con respecto al mismo mes del año pasado. Por un lado, es de nuevo el mayor aumento en España –en este caso junto con Baleares, la otra comunidad más duramente golpeada por la crisis del coronavirus y el cero turístico–; por otro, es un crecimiento 8,7 puntos superior al experimentado en el conjunto del Estado. De abril de 2020 a abril de 2021, el paro subió en el país un 2,07%. Es decir, el desempleo ha crecido en Canarias durante el último año cinco veces más que en España.

Canarias sufre la mayor subida del  paro del país y la menor del empleo

Canarias sufre la mayor subida del paro del país y la menor del empleo M. Á. Montero

Hay que puntualizar, no obstante, que la estadística del Ministerio –como también la Encuesta de población activa del Instituto Nacional de Estadística– no considera parados a las decenas de miles de trabajadores en expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE). Pero lo cierto es que de facto están en el paro: quieren pero no pueden trabajar, no al menos a jornada completa. Por eso instituciones como la Fundación de Estudios de Economía Aplicada vienen avisando desde el inicio de la crisis de que la cifra real de desempleados es superior a la de la estadística oficial. En las Islas aún hay 84.531 trabajadores en ERTE. Son 2.295 menos que en marzo, pero su peso en la población ocupada de la región –cabe insistir en que son ocupados solo a efectos estadísticos, porque en realidad están parados– es mucho mayor que en el resto del Estado, lo que distorsiona en mayor medida la realidad laboral de Canarias. Lo cierto es que hay 367.054 desempleados: 282.523 en la cola del paro y 84.531 en ERTE.

La última Encuesta de población activa, la correspondiente al primer trimestre de este año, calcula la tasa de paro en las Islas en un 25,4%. Sin embargo, la tasa de desempleo llega a la friolera del 34,2% al incluir en el cálculo a los asalariados en ERTE. En otras palabras: 34 de cada cien canarios que quieren trabajar no pueden hacerlo, ya sea porque no encuentran un empleo –los parados propiamente dichos– o porque su continuidad en la empresa está en el aire y viven en el limbo de los ERTE.

Uno de cada diez afiliados a la Seguridad Social está en suspensión de empleo

El único sector económico en que se reduce el desempleo es el secundario. La industria despidió abril con 66 parados menos que en marzo, mientras que el número se incrementó en el resto de actividades: hay 62 desempleados más en la construcción, 168 más en la agricultura y la ganadería, 803 más entre quienes buscan su primer trabajo y hasta 906 más en los servicios, donde la parálisis del turismo sigue engordando el paro. En total hay 216.489 parados en los servicios, 25.418 en la construcción, 9.987 en la industria y 5.954 en el campo. Los restantes 24.675 buscan su primer empleo.

Pero Canarias no solo está a la cola del país en lo relacionado con el paro, sino también en lo relativo a la creación de puestos de trabajo. Abril terminó con 773.108 afiliados a la Seguridad Social en las Islas. Es verdad que son 1.233 más que en marzo, según las cifras publicadas ayer por el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social, pero también es cierto que se trata de la menor subida del país. Esos 1.233 nuevos cotizantes apenas suponen un 0,16% más, un incremento que palidece ante el volumen del empleo destruido durante la pandemia. En marzo de 2020, cuando el Gobierno decreta el estado de alarma para contener el avance del coronavirus, había en la región 798.177 afiliados. Desde entonces se han destruido 25.069 empleos.

Eso sí, hay que tener en cuenta que entre los 773.108 afiliados en alta laboral figuran los 84.531 trabajadores en ERTE. De este modo, hasta un 11% de los cotizantes canarios está en suspensión de empleo, más de uno de cada diez. De los ERTE solo se sale por una de dos posibles vías: o de vuelta a la empresa o camino del Inem. En este sentido, la verdadera gravedad de la crisis no podrá calibrarse hasta que Madrid levante los ERTE y se vea cuántos recuperan sus puestos y cuántos engordan la estadística oficial del desempleo.