31 de julio de 2020
31.07.2020
Nuevo varapalo al sector turístico | Frenazo británico a la recuperación

Los turoperadores prevén retomar las conexiones con Canarias el 10 de agosto

Reino Unido baraja realizar test para reducir la cuarentena a los viajeros procedentes de países con restricciones | El Estado trabaja para levantar el 'veto' antes de diez días

30.07.2020 | 23:00
Turistas en el aeropuerto del Sur.

Los turoperadores y aerolíneas retomarán las conexiones de Reino Unido a Canarias a partir del 10 de agosto. Eso, al menos, es lo que han traslado al sector turístico de las Islas, que confía en que la buena evolución de los datos epidemiológicos del Archipiélago, junto con la presión ejercida por la propia industria turística británica sobre el Gobierno de Boris Johnson, permitan revertir la actual situación. La decisión de Reino Unido de imponer cuarentena a los viajeros procedentes de España, así como desaconsejar los desplazamientos a todas sus comunidades -incluido Canarias y Baleares- supuso un fuerte varapalo para la actividad turística de las islas. La conectividad aérea del Archipiélago tras la irrupción de la pandemia iba camino de alcanzar el 48% de la capacidad aérea del mismo periodo del ejercicio anterior. Sin embargo, el endurecimiento del criterio de Londres provocó que las 22.000 plazas semanales que ofertaban Jet2 y TUI para las Islas desaparecieran de la noche a la mañana, dejando tras de sí una cascada de cancelaciones y un frenazo en las reservas de otoño-invierno, la temporada alta de las Canarias.

Pese a que la conectividad con Reino Unido se recupere, la situación aún será complicada. La ocupación de los aviones antes del varapalo británico ya era baja, en torno a un 40%. El sector, que recibe con los brazos abiertos que se retomen las conexiones cuanto antes, es consciente de que la confianza de los turistas que aporta su principal mercado emisor visitantes -suma más de un tercio del total- "está tocada". No solo por el temor a los rebrotes -pues en Canarias la tasa de contagios es de 5,8 cada 100.000 habitantes frente a los 13,9 de Reino Unido-, sino por la inseguridad que suscita la posibilidad de que desde la oficina del número 10 de Downing Street se tomen en el futuro nuevas medidas en el mismo sentido que ahora.

Sin cambios "inminentes"

El Gobierno británico estudia ahora la posibilidad de hacer test a los viajeros obligados a hacer cuarentena por proceder de algún país, como España, que ha sido incluido en su listado con riesgo de Covid-19 para reducir el periodo de aislamiento de catorce días, según indicó ayer el propio ministro de Sanidad, Matt Hancock. Aun así, el Ejecutivo de Johnson no prevé modificaciones "inminentes" porque, según justificó el propio Hancock, es un asunto importante y científico que debe ser bien valorado.

Hasta que ese estudio no haya concluido, se mantendrán los catorce días de cuarentena obligatoria a los viajeros llegados de países como España -excluida el pasado fin de semana de la lista de territorios seguros-, y no habrá cambios hasta que se demuestre que estos pueden aplicarse "de forma segura", aseguró, según recoge Efe. Es más, el ministro expresó "su inquietud" al entender que existen indicios de que está surgiendo "una segunda ola que claramente se está moviendo por Europa", por lo que deja abierta la puerta a una ampliación de las restricciones a más países.

La industria turística del país teme perder ingresos por valor de 8.700 millones de euros entre el próximo mes y septiembre debido, principalmente, a la cuarentena impuesta por Reino Unido. Por cada reserva turística realizada desde el país británico, se han producido unas 160 cancelaciones, según el agregador global de reservas TravelGateX. Los empresarios quieren evitar una hecatombe, pero aseguran que resulta difícil en estas circunstancias. En Canarias, la medida británica cortocircuitó la reactivación turística. Algunos de los hoteles que ya habían abierto sus puertas valoran volver a cerrar y otros, que todavía no habían retomado su actividad, han retrasado tal decisión. A esto se suma el efecto contagio sobre los sectores que pivotan en torno al turismo, como el del transporte, el de la restauración o el comercio. Algo más de una quincena de guaguas turísticas -que emplean a más 400 trabajadores- están al borde de la quiebra y elaborando el estudio previo a la declaración de situación concursal; algunos restaurantes, ante la falta de clientes, se ven abocados al cierre y los comerciantes observan cómo la caída de turistas lastra sus ventas -en junio retrocedieron un 11,9%, el segundo descenso más pronunciado del país-.

Corredores turísticos

La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, anunció ayer que el Gobierno ya ha presentado corredores turísticos seguros con el objetivo de levantar antes de diez días el veto impuesto por el Gobierno británico. "Nos han dado un plazo de diez días para la revisión", esgrimió ante los micrófonos de Onda Cero, al tiempo que recalcó que la voluntad del Estado es que Londres "adelante esa decisión" en base a los datos epidemiológicos de las zonas vacacionales donde los británicos suelen viajar, pues presentan un "bajo riesgo" y mejores cifras que Reino Unido, como es el caso de Canarias. El sector turístico del Archipiélago confía, además, en que la presión ejercida sobre Johnson por el frente común que han formado las aerolíneas, operadores y multinacionales turísticas para evitar en sus negocios "cicatrices permanentes" surta efecto cuanto antes.

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