El grito de Daida al sol, el viento y las olas

Daida Ruano, 18 veces campeona del mundo de windsurf, protagoniza el documental benéfico ‘Daida, Back to the Ocean’, dirigido por Pablo Ramírez, donde relata su lucha contra un cáncer de ovarios

Daida Ruano

Daida Ruano / Alexander Vera / Borja Suárez

Pepa Pallarés

La grancanaria Daida Ruano es leyenda del deporte tras conseguir 18 campeonatos del mundo de windsurf. Se dice pronto. Casi una veintena de reconocimientos por ser una líder y tener el mundo a sus pies. Nadie lo había logrado antes. Esta isleña, la mayor exquisitez deportiva nacida del sol, el mar, el viento y las olas de Pozo Izquierdo junto a su inseparable hermana gemela Iballa, sufrió de repente un parón en su vida. Algo que revoluciona todo. Se llamaba cáncer, en su caso de ovarios. Nunca lo imaginó. Con algo más de una treintena de años y su carrera en pleno apogeo, se enfrentó de repente a una cruda realidad que pasó a ser pesadilla. Todo está plasmado en el documental Daida, Back to the Ocean, (Daida, vuelve al océano en español). Daida, protagonista en primera persona de la cinta, confiesa que tras pasar la enfermedad ha tenido «un final feliz por dos motivos fundamentales».

Todas esas vivencias quedan plasmadas en este filme del director cinematográfico y amigo personal de Ruano Pablo Ramírez, también de Pozo Izquierdo. Hoy domingo, a las 13.30 horas, la cinta se exhibe en la Academia Nacional de Cine en Madrid, en una preselección en la que compite con siete documentales más y que tendrá su resolución en noviembre, cuando se sabrá si es candidata a los Goya.

Back to the Ocean relata en 25 minutos cuatro años de grabaciones de la vida de Ruano, desde que comenzó en el deporte del windsurf, su meteórica y duradera carrera, y después, la dureza tras conocer que padecía cáncer de ovarios. Se filmó incluso todo el proceso durante sus tratamientos con la quimioterapia. Y también, después, tras superarlo. Acaba con el verdadero «final feliz» de Daida. Ahora, la deportista de élite solo pretende que el documental sea ejemplo y logre la solidaridad de todos para combatir esta lacra.

«Se me pusieron los pelos de punta», dijo, cuando le comunicaron que el documental que protagoniza había sido preseleccionado para optar al mayor galardón que otorga la Academia Cinematográfica del Cine Español. No solo por el premio en sí, sino por su posible repercusión. «No quiero hacer spoiler», comentaba esta semana la campeona contenta. Se disculpaba por no desvelar unos episodios importantes para ella que se reflejan en la cinta. Es modesta hasta para reconocer que el corto Daida, Back to the Ocean ya se ha presentado en 34 festivales de cine de todo el mundo y ha obtenido siete premios. Varios de ellos, el primero, como el del Festival de Cine de Málaga, que le otorgó el oro en la modalidad de documental por el Derecho de la Mujer. Y queda medio año de recorridos por otros festivales.

Sencillez y sensación de buena persona es lo que transmite esta leyenda mundial cuando relata que lo más difícil de todo el proceso de la grabación, iniciada con filmaciones realizadas por Pablo a ella y a su hermana Iballa antes de su enfermedad, «ha sido tener que recordarlo». Se refiere a todo el lento paso desde que le comunican que padece cáncer de ovarios y el camino que recorrió para combatir una pesadilla en un cuerpo de deportista.

Con su bagaje profesional volando entre las olas, una Daida hoy ocupada entre camillas en su centro de fisioterapia, habla con humildad y reconocimiento de todas las personas que han sufrido o padecen esta enfermedad. «Este documental solo pretende que todos en general sepan lo que significa pasar por una enfermedad así». Por eso, pretende que cuanta más visibilidad tenga, «habrá más conciencia humana de todo lo que está pasando con esta terrible dolencia. Ahora Daida Ruano, casi sin quererlo, se convierte también en campeona mundial, pero su meta se resuelve en otras lides.

Nacida en 1977, desde chiquilla y junto a su hermana gemela Iballa, formaron el tándem perfecto que pasó a revolucionar la historia del deporte del windsurf en Canarias, elevando a la localidad costera de Pozo Izquierdo, antes solo conocida por ser zona baldía y demasiado ventosa, a la categoría máxima del deporte y epicentro mundial de esta modalidad de vela. Solo ellas y su predecesor, Dünkerbekc, llamaron a gritos a los organizadores del circuito mundial del wind hasta lograrlo.

Toda la recaudación de la producción que dirige su amigo de la infancia Pablo Rodríguez tiene fines benéficos.

El filme se ha rodado con profesionales, unos 40, pero que colaboraron de manera altruista.

Daida, Back to the Ocean busca dar voz a la enfermedad, concienciar y donar lo ganado a la Asociación Española Contra el Cáncer. Daida, arropada siempre por su familia y amigos, también lo ha estado por el director del corto, Ramírez, que casual y tristemente, vivió en paralelo a Daida esta dolencia en su familia cuando se la detectaron a su madre. Le diagnosticaron también un tumor que lamentablemente se expandió y no superó.

«¿Quién en su familia o allegados no ha sufrido algo así?», se pregunta Pablo Ramírez, que reconoce la labor generosa «de cámaras, técnicos de sonido, maquilladores... todos lo hicieron altruistamente».

Explica que «lo que ya se ha recaudado con los premios ganados nos ha ayudado a costear los viajes que hacemos a festivales. Y lo que sobra, se dona. Aquí nadie gana nada económico». La meta es una mayor promoción para que el documental, al igual que, coincide Daida, forme parte de alguna plataforma televisiva para darle más visibilidad. No buscan publicidad, «solo concienciar y que los fondos se destinen a la asociación contra el cáncer», reitera.

Ramírez se inició «casi de niño en el mundo de la fotografía acuática y el cine, al igual que en el windsurf». Eso le hizo amigo desde pequeño de las gemelas y le dio la posibilidad de grabar desde joven las filigranas que ya hacían sus amigas Daida e Iballa sobre la tabla. Volaban, literalmente.

Ruano volvió a la competición tras su cáncer, que combatió entre 2011 y 2012. En esta etapa, la campeona alternó sus sesiones de quimioterapia con la práctica del windsurf, deporte que era su terapia alternativa. Al siguiente año y ya recuperada, volvió a la competición internacional hasta que en julio de este año 2023 se retiró. Un adiós al mundo de la competición que cerró por todo lo alto cosechando su último premio que la volvió a encumbrar como campeona del mundo. Su victoria 18 en su palmarés mundial y, cómo no, lo logró en Pozo Izquierdo. «Ahora quiero ser feliz», dijo al despedirse.

De los dos motivos que le han dado la felicidad, Daida solo desvela uno: superar el cáncer.

El segundo, dice pillina y evitando hacer spoiler, «que lo vean en el documental». Y vuelve a sonreír con gesto de eso: felicidad.