Claves médicas para lidiar con la regla en el deporte de élite

Las deportistas coinciden en una exigencia muy básica: que aumenten los estudios científicos enfocados a paliar los efectos secundarios del periodo

O. G.

uando las deportistas hablan de cómo la menstruación afecta al día a día de sus entrenamientos todas coinciden en una exigencia muy básica: que aumenten los estudios científicos enfocados a paliar los efectos secundarios del periodo. Los datos hablan por sí solos: desde la década de los 50 se han publicado alrededor de 1.335 artículos científicos a este respecto, es decir, de media, menos de 20 al año. Los expertos reconocen que la mayor parte de los esfuerzos en este campo siguen enfocados a los cambios endocrinos que sufren los hombres. Pero la situación está cambiando. Así lo afirma Concepción Ruiz Gómez, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte y vocal de la Sociedad Española de Medicina del Deporte. Aunque reconoce que «queda mucho por hacer», recuerda también que en los últimos años se está estudiando cada vez más la relación entre el ciclo menstrual y el rendimiento deportivo. «Se necesita más investigación para mejorar la comprensión de cómo afecta la menstruación al rendimiento de las deportistas. El objetivo es mejorar la toma de decisiones y desarrollar estrategias efectivas para maximizar el rendimiento y mantener la salud».

El hecho de que el ciclo menstrual influye en la preparación física de las mujeres está fuera de toda duda. La doctora Miriam Al Adib, ginecóloga y obstetra, licenciada en Medicina y Cirugía en la Universidad de Extremadura, subraya que aunque la actividad física ejerce un efecto positivo sobre el ciclo, «también es cierto que las fluctuaciones hormonales pueden influir en el rendimiento deportivo». Y entra en detalles. En la fase premenstrual se puede experimentar fatiga, irritabilidad y cambios en el estado de ánimo. Eso se recrudece durante los días que dura la menstruación, que es cuando las mujeres pueden sentir molestias abdominales o dolor en la parte baja de la espalda. Pero las consecuencias no paran ahí. «En muchos casos podría producirse una amenorrea hipotalámica, que es una ausencia de regla porque el cerebro deja de dar la orden al ovario de mantener el ciclo. Esto es un mecanismo de adaptación donde el cuerpo prescinde del gasto energético que supone mantenerlo», señala.

Por su parte, Ruiz Gómez también enumera las consecuencias positivas y negativas que conlleva. Porque, aunque parezca mentira, la ciencia dice que también hay cosas buenas. Lo malo ocurre durante la fase premenstrual, menstrual y ovulatoria e incluye aumento de peso por retención de líquidos, la subida de la glucosa sanguínea basal, del volumen de respiración por minuto en reposo, la disminución (y posterior aumento) de la temperatura corporal, los cambios en el estado de ánimo, las modificaciones en el sueño... Para compensar, los expertos han observado efectos beneficiosos en los momentos posmenstruales y posovulatorios. Entre ellos están una mejor disposición para asimilar la carga de entrenamiento, el predominio de estados de ánimo favorables para la ejecución de carga física, un mayor volumen de oxígeno máximo y la segregación de hormonas como la progesterona, la testosterona o el cortisol.

Los remedios

Cuando se habla de buscar remedios a los cólicos o el dolor de cabeza, las doctoras insisten en que el primer paso es acudir a una ginecóloga, ya que, en estos casos, siempre se debe optar por un tratamiento personalizado. «Existen opciones como los antiinflamatorios no esteroides, pero hay otras alternativas que también deben valorarse», afirma la doctora Al Adib. En el caso de optar por fármacos, siempre deben estar supervisados por un facultativo que conozca al dedillo su composición, ya que en el deporte al más alto nivel los análisis antidopaje son una constante. En el mismo sentido se pronuncia la doctora Ruiz Gómez, que habla también de remedios ya estudiados dentro de la medicina deportiva. «Controlar factores como el sueño, el descanso, la nutrición... Eso ayuda a reducir el número de lesiones, ya que la menstruación parece aumentar la probabilidad de hacerse daño en los músculos o ligamentos», indica.

Otro punto que ambas resaltan es la necesidad de conocerse a una misma. «La ciclicidad hormonal también puede hacer que las mujeres experimenten cambios físicos y emocionales. Es importante que cada mujer aprenda a conocer su propio cuerpo y a identificar los cambios en su ciclo menstrual para poder adaptarse a ellos y rendir al máximo en su actividad física», asevera Miriam Al Adib. Y Concepción Ruiz Gómez insta a registrar los síntomas para poder ajustar los entrenamientos y controlar la alimentación y, de paso, contribuir a la investigación.