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La estela de Naram-Sin

La estela de Naram-Sin.

La estela de Naram-Sin o de la Victoria se encuentra actualmente en el Museo del Louvre, mide dos metros de alto por un metro de ancho y está tallada en arenisca rosácea. Data de la segunda mitad del III milenio y fue encontrada en 1902 en Susa, a donde, según algunas fuentes, llegó como botín de guerra al rey Shutruk-Nakhkhunte I.

(L)

Naram-Sin, hijo de Manishtusu y nieto de Sargón, nació sobre el 2254 a.C. y fue el cuarto rey del Imperio acadio que llegó con él a su cénit en el plano comercial, político e ideológico. Su mandato se caracterizó, al igual que el de sus antecesores, por la continua necesidad de sofocar revueltas en las ciudades mesopotámicas y afianzar los dominios de la periférica y de las regiones del Mar Inferior. Gracias a una inscripción hallada en Nippur, tenemos constancia de una supuesta gran revuelta simultánea de dos coaliciones formadas por las ciudades acadias encabezadas por el rey de Kish, Ipkhur-Kish y por ciudades sumerias lideradas por el rey de Uruk, Amar-Girid. Los súbditos de Naram-Sin, celebraron la victoria pidiendo a sus dioses que el rey fuera elevado a la categoría de dios.

«[…] En el campo de Sin los dos empezaron a batallar y lucharon el uno contra el otro... Por el veredicto de Ashtar-Annunitum, Naram-Sin, el poderoso, resultó victorioso sobre los kishitas en la batalla de Tiwa... También, él llenó el río Éufrates con sus cuerpos, conquistó la ciudad de Kish y destruyó su muralla».

En la estela de la Victoria aparece una inscripción en acadio muy dañada:

«Naram-Sin, el poderoso... Siduri y Satuni, los montañeses de Lullubum reunidos juntos... en batalla... hacia... las montañas... levantó un túmulo sobre ellos... y dedicó este monumento al dios...».

La estela conmemora una victoria de Naram-Sin sobre los lullubitas, un pueblo de los montes Zagros que trataba de atentar contra la estabilidad territorial del reino acadio. Es evidente la función pedagógica y propagandística de esta estela que se sirve de un marcado dramatismo para mostrar la anarquía que hay bajo el rey, este le pone fin aplastando con su pie a su enemigo. Lo que pretendía la estela era mostrar el dominio de Naram-Sin sobre estas poblaciones primitivas y generar una sensación de protección en su pueblo.

Pero el rey no está solo, el dios Shamash es representado en los discos solares que hay en el cielo. Podemos analizar algunos detalles para comprender mejor la escena, como la corona con cuernos que porta el rey, símbolo de divinidad. Apreciamos también su marcada condición atlética que, además, supera en tamaño al resto de personajes como un claro símbolo de superioridad y divinidad. A Naram-Sin se le representa portando un arco, una flecha y un hacha, tres armas que simbolizan su poderío militar. Recordemos otras figuras representadas con iconografía rey-héroe como la de Gilgamesh.

Otro aspecto que llama la atención de la representación es la aparición de estandartes en el campo de batalla que nos hace pensar que las tropas, procedentes de distintas regiones del reino, portaban estas insignias para identificarse. Los lullubitas aparecen desnudos y sin casco, en un claro intento por mostrar su condición primitiva y su atraso militar, frente a los vencedores que están bien equipados. En la parte inferior izquierda observamos a algunos soldados lullubitas alzando los brazos pidiendo misericordia, otros directamente se esconden entre los árboles. En la parte superior, frente al rey acadio, aparece el líder lullubita agonizando en el suelo y, a sus espaldas, un comandante suyo que, horrorizado, pide clemencia a Naram-Sin.

Esta pieza es, sin duda, una de las mejores manifestaciones artísticas acadias que pierde rigidez con respecto a sus antecesoras y que consigue reflejar al a perfección la victoria y el poder del rey Naram-Sin.

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