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Basketball Champions League

El Lenovo sabe sufrir (71-78) y se planta en la final

El cuadro lagunero aguanta la remontada del Hapoel Holon (69-68) para mantener vivo el sueño de lograr su segundo título continental

Los jugadores del Lenovo celebran la victoria. BCL

Con sufrimiento, tras no haber aprovechado rentas que hasta en tres ocasiones fueron de 12 puntos, no tener un buen día en el tiro de tres (5/18), y pese a incluso verse por debajo en el marcador (69-68) en el momento más delicado. El Lenovo Tenerife ha sabido apretar los dientes para doblegar al Hapoel Holon (71-78) y plantarse en la final de la Basketball Champions League. El gran partido de Marce Huertas, que acabó con 17 puntos y nueve asistencias (23 de valoración), y la enorme implicación interior (44 a 31 en rebotes, con 23 de ellos obra de Shermadini, Guerra y Wiltjer fueron factores a la postre capitales para que el cuadro de Txus Vidorreta ya esté a un solo paso de lograr el que sería su segundo título continental.

Pese a que Sastre erró el triple del primer ataque, la puesta en escena canarista apenas ofreció fisuras, ya que atrás los aurinegros hicieron que los pequeños del Holon estuvieran incómodos (un tiro entre Ragland y McGee en los cinco primeros minutos), además de controlar con solvencia su propio rebote. En el otro lado de la cancha, Shermadini se supo buscar sus propios tiros, Wiltjer explotar su capacidad para irse al poste y Huertas leer perfectamente los pasillos generados al negarle la opción de ejecutar el 2x2. En menos de tres minutos ya ganaban los isleños 0-7, lo que llevó a Guy Gooden a pedir tiempo.

A la vuelta del parón insistió el Lenovo con su solidez atrás y con los tres mismos protagonistas previos (Marce, Gio y Kyle) delante (5-13) contra un rival que estuvo casi siete minutos con una sola canasta en juego, y que cuando por fin vio aro fue respondido de inmediato con los triples de Fitipaldo y Doornekamp (8-18). Llegó a tener el Canarias -y pese a no estar del tono atinado en los libres- una máxima de 12 (8-20, 9'), pero ahí pasó por su primer bache.

Momento delicado que se tradujo en casi cuatro minutos y medio sin anotar frente a un rival muy atrevido desde el 6,75 para firmar un parcial de 8-0 (16-20). La sequía la rompió Shermadini (antes de irse al banco con su segunda falta) gracias a una conexión con un Huertas que de nuevo sacó tajada de que su par se hundiera demasiado (19-26). El brasileño aumentó su impronta con una puerta atrás hacia Sastre y otra resolución propia en el 2x2. Regresaba así el Canarias a su máxima de 12 (25-37, 17'), y con la sensación de ser ahí muy superior a su adversario.

Pero como en el capítulo anterior, el Canarias mostró algunas costuras, no sabiendo cerrar su rebote, siendo penalizado a causa de entrar en bonus demasiado pronto y por culpa de un aumento en la presión defensiva del Holon que derivó en un par de pérdidas. Recibió así el cuadro isleño otro 8-0 (33-37) que dio aire a su oponente. Esta vez fue Guerra, gracias a su insistencia interior, el que acabó con la racha rival merced a dos libres; a ello se añadieron dos acciones defensivas de Salin sobre Ragland para que los canaristas pudieran correr y elevar de nuevo su renta hasta casi la decena (33-42) justo antes del intermedio.

A pesar de no poder evitar el despertar de Ragland (11 puntos al descanso), cometer un elevado número de pérdidas para lo que es habitual en él (nueve, tres de ellas regaladas al tratar de sacar el balón desde la zona a un hombre del perímetro), y de no estar acertado en el tiro de tres (3/10) ni en el libre (7/12), al cuadro canarista saldó la primera parte sin que le temblaran las rodillas más de la cuenta. Confianza que le dio el estar muy sólido en las labores reboteadoras de los dos aros (25 a 16 en la batalla global con nueve segundas opciones) y saber convivir, gracias a los grandes minutos de Guerra (siete puntos y otros tantos rebotes), a los excesivos minutos de Shermadini en el banco (solo jugó nueve) por culpa de las faltas.

Por tercera ocasión (con un triple de Salin nada más arrancar el tercer acto) el Canarias se puso 12 arriba (33-45), pero por tercera vez no supo asestar un golpe más contundente a su rival. Sí aguantaron los isleños el arreón del Hapoel (liderado por Ragland) a pesar de desperdiciar varios lanzamientos liberados y añadir a su debe algunas pérdidas (pasas y falta en ataque).

Varias acciones positivas atrás enmendaron el desacierto delante hasta que de nuevo salió a relucir el oficio canarista en la parcela ofensiva. Así, con un palmeo de Guerra, otra puerta atrás de Sastre, dos libres más del balear y la capacidad de Huertas para leer nuevamente el 2x2 permitieron al Canarias afrontar con cierto colchón (51-59) los diez últimos minutos del duelo.

Renta que quedó en apenas un suspiro tras desperdiciar los aurinegros sus dos primeros ataques del cuarto acto (triple liberado de Salin y dos libres de Shermadini), todo lo contrario que el Hapoel Holon, que en apenas un minuto se vio capaz de todo gracias a dos triples seguidos de Johnson (57-59) ante un Canarias que llevaba tarde a la rápida circulación de su rival.

Evitado el comodín previamente, al cuadro isleño no le quedó otra, ahora sí, que apretar el botón rojo. Solución de urgencia en la que Huertas conectó dos veces seguidas con Shermadini para el 57-63. El brasileño alargó su buen momento con un robo por anticipación sobre Ragland y una forzada asistencia para el triple de Doornekamp (59-68). Estabilizada la situación, el Lenovo tampoco fue capaz de dar un empujón definitivo y tras dos malas acciones ofensivas se vio solo con cuatro de renta (64-68) antes de los cinco minutos decisivos.

No sirvió el tiempo de Vidorreta, pues el Canarias se colapsó por completo en ataque, con malos tiros y agotando la posesión de 24. En su salsa, el Hapoel Holon alargó su recuperación hasta un 10-0 que, por primera vez en todo el partido le daba ventaja en el marcador (69-68). De tener el pase a la final más que encarrilado (por sensaciones y por resultados) a verse envuelto en un problema muy gordo.

Una canasta de Shermadini, un par de buenas defensas y varios errores seguidos desde el perímetro de los israelitas evitaron males mayores antes de que Huertas volviera a asumir la responsabilidad (71-74) y el Canarias hiciera del tiro libre su aliado para abrir la brecha (71-78 a 53 segundos del final). Suficiente, ahora sí, para dormir el duelo de manera definitiva y certificar el pase canarista a la final del domingo.

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