Entrevista | Sergio Rodríguez Jugador tinerfeño del Real Madrid

Sergio Rodríguez: "No miro a medio plazo, quiero disfrutar cada momento"

"Jugando en el Real Madrid y al máximo nivel, tengo gasolina más que suficiente para seguir"

Sergio Rodríguez, antes de uno de sus entrenamientos en el pabellón Islas Canarias.

Sergio Rodríguez, antes de uno de sus entrenamientos en el pabellón Islas Canarias. / Carsten W. Lauritsen

Sergio Rodríguez se apresta a comenzar la que será su vigésima temporada completa como profesional. Ya con 37 años, pero con la ilusión y la magia intactas, tal y como demostró en al recta final del pasado ejercicio, donde resultó clave para que el conjunto blanco conquistara su undécima Euroliga. Ahora se propone no pensar en el futuro, sino disfrutar de lo inmediato y de cada momento.

¿Se ha acostumbrado ya a que sus veranos sean tan largos?

Sí, he pasado por muchos tipos de verano, no solo desde que soy profesional, sino también desde los 13 años en los que empecé a estar ligado a las distintas selecciones. En unos disputé competiciones importantes, y disfruté de un muy buen ambiente, acabando generalmente con medalla; pero es verdad que desde 2017 solo fui con España a los Juegos de 2021, y eso me ha permitido descansar y trabajar en aspectos en los que durante la temporada es complicado incidir. También aprovecho para afrontar las temporadas con mi club de una manera más reposada.

¿Cómo pudo haber un punto de inflexión tan grande entre el Sergio Rodríguez de los primeros meses de la pasada temporada y el de la recta final del curso?

Bueno... Fue un cúmulo de circunstancias, tanto del equipo en general como mías particulares. Volvía a Madrid después de seis años y con mucha confianza pues conocía al club, a los compañeros y lo que pedía el entrenador. Pero a la vez entraba en juego una gran exigencia y un proceso lógico de adaptación. Jugué 83 partidos de los 88 que disputó el equipo, y siempre traté de trabajar lo mejor posible para estar disponible. Pero cuando militas en el Real Madrid sabes que la temporada se basa en pequeños fogonazos. Todo se decide por momentos y, aunque no jugara tanto al principio, sabía que en cualquier instante todo podía cambiar. En un club así siempre llega ese momento de vida o muerte en el que te juegas un título, y ahí hay que estar muy concentrado. La experiencia de los años previos me ayudó a mantenerme tranquilo, sabiendo que el camino era largo y que la temporada me daría esa oportunidad.

La Euroliga lo cambia todo...

¡Sí! Totalmente. En el Madrid tienes que ganar todo, y este pasado año, pese a la desilusión de una Copa del Rey que no salió como esperábamos, llegamos a las otras tres finales y logramos dos títulos. Ganar la Euroliga es un premio tremendo. Por formato y por nivel el más complicado de alcanzar. Y además en unas circunstancias únicas, remontando un playoff contra un gran rival, con lesiones y gente que no estaba disponible...

Pese al más 1 que había en su contrato, ¿llegó a temer, por su rendimiento, que el Real Madrid decidiera no renovarle? ¿A un profesional le da tiempo de pensar en esos momentos por su futuro?

Bueno, quiero aclarar que ese +1 realmente no existía. En mi regreso firmé un año y ahora he renovado. Volver para mí era un paso importante, una prioridad como profesional, y también un deseo en lo personal. Sobre todo en los últimos años he intentado no ponerme vistas a medio plazo, sino a muy corto plazo, y aunque sé que todo esto se acabará más pronto que tarde, quiero disfrutar cada momento. Solo pensaba en estar preparado para hacerlo bien. Cuando llegue ese instante de no seguir más, quiero que sea de una manera natural.

¿Fue complicado trabajar en el día a día con un entrenador al que, casi desde el primer día, se le puso en cuestión?

En el Madrid siempre hay mucho ruido alrededor, y en general todo el mundo entiende que eso es así. A veces afecta al grupo y en otras ocasiones no. Son puestos y plazas muy apetecibles, lo que genera mucho run run. Y es verdad que hay momentos en los que te puedes parar a pensar qué puede pasar, pero al final, con tanta exigencia y tantos partidos, en el día a día casi es imposible plantearte nada.

Pero Chus Mateo no tenía todavía el crédito ganado por Pablo Laso...

Es evidente que era su primer año como entrenador. Pero esas cosas siempre pasan en los clubes grandes, y cuando tienes una racha negativa el grupo siente una presión y una exigencia mayores. Y ahí sabemos que más tenemos que trabajar. Aunque paradójicamente, en casi todos los años que he estado en el Real Madrid, ha sucedido que si todo va yendo rodado, al final no se logran los objetivos planificados; y por contra, cuando has sufrido un montón durante meses, en el momento de la verdad acaban pasando cosas buenas.

Es un premio simbólico, pero me imagino que haber sido galardonado por la Federación Española como el mejor nacional es algo que refuerza...

Recibir un premio se agradece siempre, y te hace sentir que has hecho las cosas bien, y más después de un año bonito en el que volví a casa y me sentí importante de nuevo en el Real Madrid; más aún con el título de la Euroliga. Estoy muy agradecido a la Federación.

Con la 23/24 casi a la vuelta de la esquina, la del Real Madrid es la apuesta más continuista de la próxima ACB. Algo muy parecido a lo que ha realizado aquí el CB Canarias. El grupo ya se conoce a la perfección, pero a la vez es un año más viejo...

El pasado curso teníamos un equipo larguísimo, y ahora se ha reducido un poco, pero con un fichaje como el Facu [Campazzo], que a nivel ACB y Euroliga es un jugador diferencial. Tenemos una base de gente muy joven, como Musa, Hezonja, Deck, Abalde, Alocén...; otros jugadores que se encuentran en una edad muy buena, en su plenitud, como son los casos de Tavares, Poirier, Yabusele, Campazzo...; y después estamos varios veteranos que trataremos de ayudar en lo que podamos. La base es fuerte y con gente preparada para asumir responsabilidades. Físicamente el grupo es espectacular, porque podemos hablar de quintetos con hasta cuatro jugadores por encima de los dos metros. Quizá los mayores distorsionamos un poco la media de edad de la plantilla, pero supongo que más de la mitad está por debajo de los 28 años. Esto es el Madrid, eso implica salir a ganar, y para ello hay que estar preparados, saber asumir la responsabilidad, y tener un cierto bagaje previo.

¿Qué supone para Sergio Rodríguez la vuelta de Campazzo? ¿Le libera de responsabilidades mayores y, sobre todo, constantes?

No lo sé. Se verá según avance la temporada, pero está claro que para nosotros su fichaje es muy importante. Nos da un salto de calidad tremendo, porque además conoce la casa. Para mí, creo que tenerlo es un plus ya que nos ayudará a todos a ser mejores.

Acabará este contrato con 38 años. ¿Se ha planteado ya el verse jugando con 40 o simplemente se agarra a esa máxima que tanto ha repetido de que solo le preocupa seguir divirtiéndose sobre una cancha?

Hace un año habría sido imposible pronosticar lo que acabó pasando. Por eso prefiero ir poco a poco, ir disfrutando de la temporada, y ya luego se verá. Yo me encuentro bien y con ganas, aunque con la familia cada vez los viajes cuestan más y el cuerpo y la cabeza te pide más escapes para estar con ella... Pero jugando en el Real Madrid, al máximo nivel, y con los objetivos ambiciosos que tenemos por delante, tengo gasolina más que suficiente para seguir.

Vio la pasada semana in situ a España contra Eslovenia. ¿Qué sensación le dejó?

Pues una sensación rara. Tuve la oportunidad de hablarlo en Málaga con Felipe Reyes, Carlos Jiménez, Álex Mumbrú, Carlos Cabezas, Juan Carlos Calderón... Que cuando empieza el partido tienes ganas de estar ahí. Pero a la vez es algo que miro con orgullo, por lo que están viviendo y por la generación muy especial de gente joven, como Aldama y Núñez, que está llegando. Estos momentos te sirven para verte reflejado en ellos y recordar lo que uno vivió, la ilusión de las primeras veces.

El año pasado se hablaba de un relevo generacional y España acabó ganando el oro del Eurobasket. Este verano parece que continúa dicha transición. ¿Ve a los de Scariolo con opciones de repetir podio?

Es difícil. Es cierto que ha habido bastantes bajas en otras selecciones, y nosotros llevamos un bloque hecho, consolidado y ganador, y eso será un plus cuando lleguen los partidos importantes. Tenemos un grandísimo entrenador, gente que compite muy bien y talento.

¿Hay algo del Sergio Rodríguez más joven en el Juan Núñez que estamos viendo estas semanas?

Sí. Me gusta mucho como juega. Es cierto que no he compartido con él el día a día, pero le he visto en el Ulm, ahora con la selección y antes en categorías inferiores. Se nota que se divierte, y eso es bueno para cualquier jugador, en especial para un base, que debe estar cómodo en la cancha para que el resto sienta confianza.

Estando en directo en el torneo de Málaga, sin Lorenzo Brown, sin Ricky Rubio... ¿Se le llegó a pasar por la cabeza qué hacer si le hubieran llamado de urgencia para jugar la Copa del Mundo?

No, no. Primero porque considero que mi etapa en la selección se acabó. Viví un momento espectacular e histórico, compartiendo con compañeros y entrenadores instantes únicos que nos permitieron jugar partidos muy bonitos y ganar muchas medallas. Pero eso ya se terminó, porque cuando tomas ese tipo de decisiones, volver atrás no tiene sentido. Además, tenemos a un equipo campeón de Europa y al que se le está incorporando gente que, en categorías inferiores, viene ganando medallas de una manera muy regular, lo que les ha permitido desarrollar un gen ganador. Ni me lo plantearon ni me lo planteé yo, porque a eso se añade que estoy en un momento de mi carrera en el que me encuentro muy enfocado a la preparación para el inicio de la competición de clubes, y eso requiere unos pasos determinados.

¿La de Ricky Rubio es una decisión que a lo mejor otros jugadores necesitarían pero que no se atreven a dar?

La carrera de Ricky es extensísima, ya que empezó a jugar con 14 años. Y aunque se nota que se divierte jugando, seguro que hay momentos en los que no está tan cómodo como en épocas anteriores. Tiene todo mi apoyo, como él sabe. Hay momentos en los que necesitas parar porque son muchos años, y es algo normal que pase. Incluso yo en 2019 sentí esa necesidad de tomar aire y ver qué estaba haciendo bien y qué debía hacer para seguir mejorando. Pienso que es algo que se debe normalizar, aunque a la vez la exigencia en el deporte profesional es tan alta que a muchos les puede resultar complicado detenerse, ya que tal vez piensen que quizá pierdan oportunidades que a lo mejor luego no se pueden volver a dar; que salirte de la rueda suponga irte al abismo... Pero casos como el de Ricky ayudan a entender que se pueden dar momentos en los que es necesario frenarte para coger de nuevo impulso.

Uno de los que empieza a brillar con la absoluta es Santi Aldama, uno de los únicos dos pupilos de Scariolo que jugarán la NBA 23/24. Usted se marchó tras dos temporadas de profesional y aún así algunos pensaron que lo hizo algo pronto. Ahora, en cambio, el éxodo para jugar allí desde la NCAA es enorme...

Es lógico que esto haya cambiado. Yo me marché con 20 años tras haber jugado ya con la selección. Pero tanto antes como ahora no se sabe cuál es el camino idóneo; la gente debe ir por sensaciones. Para mí irme a la NBA era un sueño. Fue como una culminación, mientras que ahora es como un proceso de maduración que permite al jugador vivir una experiencia y en un entorno especiales y de privilegio; y si no cuaja en NBA pues regresar a Europa.

Pero a la vez ese proceso del que habla hace que la figura del jugador español de calidad en ACB sea cada vez más escasa...

Sí... Incluso una contradicción en relación a los resultados que estamos obteniendo en las categorías inferiores. Pero la exigencia es máxima, ya que tenemos, tras la NBA y la Euroliga, la tercera mejor competición del Mundo. Aquí se necesitan resultados inmediatos. El proceso en la NBA de mayor tranquilidad, de un periodo más amplio de desarrollo, no existe en Europa. Y eso no pasa solo en la ACB, también, por ejemplo en la Euroliga.