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Atletismo
Paolo Camossi Entrenador de Marcell Jacobs

«¿Los límites de Marcell? No sabría qué decir; no los he visto»

Paolo Camossi María Pisaca

La capacidad innata y el espíritu de mejora de Marcell Jacobs requerían de alguien que canalizara correctamente su energía. Ese ‘escultor’ es Paolo Camossi. Campeón Mundial Indoor’01 en Triple Salto, lleva seis años de relación con Marcell. Los resultados hablan solos.

Cuando empezó a entrenar a Jacobs hace algo más de seis años, ¿vio en él a un campeón olímpico?

Sí... pero en salto de longitud. Porque tiene un talento increíble y te sorprende cada día en la pista por lo que hace. Pero sinceramente pensé que íbamos a ganar en el salto de longitud.

¿Y por qué el cambio?

Siempre tuvo problemas físicos y dolores, sobre todo en la rodilla. Con la más mínima dolencia que tenía debía parar por lo menos dos semanas, por lo que era imposible tener una continuidad de entrenamiento. Hasta que llegó una situación desagradable, en una prueba donde era el gran favorito, pero en la que salió de la final con tres nulos. Fue un momento de mucha dificultad emocional, de confianza, de todo... Ahí decidimos que debíamos tomarnos una pausa de verdad con el salto de longitud porque era demasiado peligroso para él; y emprender un camino en los 100 metros. Y lo que fue un momento triste ahora lo recordamos cómo el segundo más hermoso nuestra vida, porque obviamente el primero es Tokio. Ese fracaso nos llevo a esta nueva aventura.

¿Es un camino sin retorno para él?

Sí, es sin retorno, aunque no sea fácil, porque yo nací con el salto, y él nació con el salto. Y aún hoy mismo bromeamos con hacer un salto. Pero ni loco, ni aunque me pague dinero, porque es demasiado peligroso. Y hemos hecho el trato de que cuando Marcell haya decidido terminar su carrera, en su última prueba, haga salto de longitud.

¿Y cuándo puede llegar ese día?

Nosotros apuntamos a siete años. Apuntamos a llegar a Los Ángeles 2028. Ya luego veremos lo que pasa, pero Marcell es relativamente joven y hay atletas que incluso a los 35 o 37 años son competitivos.

¿Lo veremos doblar en el 200?

Haremos algo este año; tal vez el próximo año unas tres carreras, y ya en 2024 podríamos pensar en un pequeño campeonato, pero el Europeo, no el Mundial.

¿Ha tenido que cambiar mucho a Marcell en estos seis años?

Mucho, mucho. Es otro atleta. El gran trabajo fue devolverle su movimiento natural porque había perdido su facilidad de carrera, y trabajamos para que volviera a correr como la madre naturaleza le dio al nacer. Ha cambiado mucho, sí.

¿Cómo es el entrenamiento que hacen estas semanas en Tenerife?

Es un acercamiento a la carrera. Aprovechamos el calor para que la musculatura se active por sí sola, por lo que se sube la intensidad y a su vez permite que el volumen de trabajo sea menor.

¿Cree que Marcell puede administrar bien en su cabeza y en sus emociones el ser campeón olímpico? ¿Tendrá más presión? ¿Mostrará una mayor motivación?

La suerte es que Marcell es un chico humilde, un chico sencillo, aunque a ratos no lo parezca. Su vida y el enfoque de la competición y del entrenamiento no han cambiado en nada. Son los mismos. A veces nos preguntamos ‘¿qué sientes con esta victoria?’ Y los dos respondemos que nada, y eso es una ventaja. Marcell sabe que ha llegado a la cima, y por eso ahora solo busca divertirse, sin importarle lo que piensen los demás, algo que comparto totalmente con él. Sabemos lo que hemos hecho, sabemos nuestro camino, y sabemos cuál es nuestro nuevo sueño y nuestro objetivo.

«Cuando en 2015 empecé a entrenar a Jacobs vi en él a un campeón olímpico... pero en salto de longitud»

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¿Y cuál es ese sueño?

Seguir siendo el mejor, bajar su tiempo, y llegar a correr dos Olimpiadas más.

Pese a esa humildad que asegura que mantiene su pupilo, ¿no cree que ahora debe trabajar todavía más el aspecto mental?

Para mí el aspecto mental es algo que siempre se debe trabajar, sin importar si has ganado o no los Juegos. Porque puede parecer que un deporte como este es una batalla contra otros siete atletas, pero no, es contra nosotros mismos. Es tan importante como el trabajo en pista. De hecho, tras el oro de Tokio, yo mismo me pregunté cómo sería entrenar a un campeón olímpico, y por un momento tuve miedo. Pero la respuesta es que sería como antes, porque parece que los dos nos hemos quedado a 31 de julio; sin cambios.

Está bien en la teoría, pero con tantos condicionantes alrededor no parece sencillo lograrlo...

Una vez Marcell saltó 8.09 y ganó la prueba, pero se fue con la cabeza agachada. Yo vi el salto desde la grada y pensé que pudo ser nulo, pero no. Es un ejemplo de su filosofía de tomarse todo lo que sucede como un pasaje. Nos alegramos, no hay duda, pero es felicidad que te ha dado serenidad y tranquilidad. Y así ha sido cada vez, sin gritos, sin festejos... Bueno, Tokio fue otra cosa, he de reconocerlo. Hay que mantener los pies en el suelo y es lo que seguiré buscando durante mucho tiempo.

¿Todas estas virtudes de las que habla son las mejores armas de Marcell para su futuro más inmediato?

Pienso que sí.

La última, la pregunta que seguro que más le han repetido en estos meses...

¡Jajaja! Ya adivino... El récord [del mundo].”

¿Y es posible?

Como dice Marcell, si un hombre lo hizo, otro hombre lo puede hacer. Para eso tenemos que trabajar mucho y tener los pies en el suelo. Aunque ahora mismo si alguien me pregunta cuáles son los limites de Marcell, no sabría qué decir. Aún no los he visto.

Ese ya es un buen presagio...

Sí, aunque esto es algo que se piensa, pero no se dice.

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