Entrevista

Hombres G: "De jóvenes, por inconscientes, no sabíamos lo buenos que éramos"

El cuarteto madrileño se encuentra de gira y celebrando su cuarenta aniversario; un tour especial en el que repasan una carrera marcada por la independencia y el favor del público que este sábado les trae, de nuevo, a Murcia. El Cuartel de Artillería es el lugar elegido para volver a cantar eso de "Sufre, mamón, devuélveme a mi chica..."

Hombre G, con David Summer (sentado, en el centro).

Hombre G, con David Summer (sentado, en el centro). / La Opinión de Murcia

Amparo Barbeta

Cualquiera diría que tiene ya 60 años... El líder de Hombres G se comporta, desenvuelve y habla como todo un chaval, aunque él se vea "viejillo". Quizás, seguir cantando las canciones que compuso hace cuarenta años le ayude. El sábado, David Summers y su banda demostrarán su eterna juventud en el Cuartel de Artillería de Murcia.

Dicen que lo que está de moda, pasa de moda, pero cuarenta años después ahí sigue Hombres G.

Siempre hemos huido de eso y creo, sinceramente, que lo nuestro no fue una moda, sino algo más bestial. En aquella época, la de la Movida madrileña, los tecladitos y los peinados raros, nosotros huíamos de todo eso. En los ochenta no queríamos ser un grupo de los ochenta y eso lo hemos mantenido. Nunca hemos querido pertenecer a ningún movimiento musical, ni ser de una pandillita determinada. Siempre hemos hecho la guerra por nuestra cuenta y lo seguimos haciendo. No vamos a hacer reguetón porque esté de moda. 

No le veo.

Yo tampoco.

Llenaban en los ochenta y llenan ahora.

No sabría explicar el porqué y solo podemos estar agradecidos al público. Lo que nos pasa a nosotros no le ha pasado nunca a nadie. Es increíble y un milagro que estemos aquí los cuatro, los mismos. Llevamos toda la vida juntos. Hemos hecho más de 4.000 conciertos y nos lo seguimos pasando igual. Nos hemos hecho viejos juntos, tocando en recintos enormes y siempre con un público entregado que va desde los diez años a los de nuestra edad, que rondamos los 60. Estamos enormemente agradecidos al público que ha transmitido nuestra música a sus hijos y a una nueva ola de chavales que, con la película, nos ha descubierto. 

Cuarenta años al pie del cañón son muchos años. 

Son muchos, pero a mí se me han pasado volando. Te lo aseguro. Creo que puedo decir que cuarenta años no es nada.

¿Quién envejece mejor, sus canciones o usted?

Creo que mis canciones, porque a ellas no les duele nada.

¿Pensaba que a estas alturas íbamos a estar hablando de Hombres G?

Ni de coña. Yo pensaba que me iba a sentir ridículo cantando Sufre mamón con 50 años. Y, de hecho, se lo decía a mi exmujer. Le decía: "Nunca me dejes salir al escenario con 50 años a cantar esto que será hacer el ridículo". Y llegó el día que cumplí 50 años y dije esto por el micro, y ahí estaba. Y la canté. Han pasado diez años y, con 60, la sigo cantando. Y me temo que lo haré con 65. Esta canción parece no tener techo. Es increíble. El público es el que no nos deja retirarnos, la verdad...

¿Se ha valorado el fenómeno como se merece?

¿Por quién? Por el público, sí, sin duda. Otra cosa son los críticos o los que dan premios y esas cosas. Y no, por ellos no lo creo.

¿Cree que han sido injustos con ustedes?

Creo que es el precio que hemos pagado por ser libres, hacer la guerra por nuestra cuenta y no pertenecer a ningún tipo de gremio o pandillita. La independencia siempre se paga, pero te juro que si tuviera que volver a empezar, lo haría de la misma manera. No hay nada que valore más que mi independencia y mi libertad a la hora de trabajar. Hemos tenido la suerte de tener el favor del público y eso nos ha hecho vender muchísimos millones de discos y llenar en los conciertos y ese es el mayor premio que puede tener un artista, te lo aseguro. Es verdad que, ahora que ya somos más viejos, empiezan a reconocernos y nos están dando los premios que nos habían negado. Nos están todo el día agasajando. Es triste, pero así es.

Si mira atrás, ¿qué piensa del David de los ochenta o de los Hombres G del inicio?

Que éramos muy buenos y no lo sabíamos. Éramos muy inconscientes. Hicimos, sin saberlo, unas canciones preciosas que han perdurado cuarenta años y no han envejecido. Eso es complicadísimo. Aprendimos sobre la marcha y sin querer hicimos unas canciones súper bonitas para la época. Hay canciones que escribí con 18 o 20 años que, al cantarlas, aún me emocionan.

¿Se siente, profesionalmente, menos libre que antes?

Sí. Pero sigo siendo igual de libre. Sigo escribiendo lo que me da la gana y no me corto con nada. Lo que pasa es que nunca he escrito nada con intención de hacer daño a nadie. Todo lo contrario. Para mí la música tiene que ser un bálsamo y las canciones tienen que servir para hacer felices a la gente y alegrarles el corazón. Por eso no me pongo ningún veto y no pienso que tenga que cambiar ni una coma de lo que he escrito. 

¿Nos ofendemos ahora más que antes? 

El problema es que muchos se ofenden por tonterías. Y, los que se ofenden de verdad, no son tantos, pero hacen mucho ruido. Somos muchos más los que flipamos por esas ofensas y ese revisionismo estúpido radical que hay. Tendemos a pensar que todo es un horror y la gente está mal de la cabeza, pero esos son solo unos cuantos que hacen mucho ruido a la vez.

¿Falta sentido del humor?

Se lo quieren cargar. El sentido del humor no tiene ningún sentido sin el sarcasmo y la burla. Antes nos podíamos reír de todo y eso era sanísimo porque el sentido del humor te salva de situaciones terribles y ayuda muchísimo en la vida. A nosotros mismos nos ayudó a gestionar nuestra vida. Nos reíamos de todo. Uf, es que nosotros nos divertimos mucho. 

¿Cómo se pueden condensar cuarenta años en un concierto y no defraudar a nadie?

Pues no es fácil porque el público se las sabe todas y las quiere escuchar. Solemos tocar dos horas y media, una treintena de canciones. Imagínate seleccionar treinta canciones de 140... Es difícil. Pero bueno, sabemos que el público va a ser feliz desde la primera canción hasta la última. Nosotros salimos, cantamos, tocamos y el público es el que hace el espectáculo.

¿Ha sentido nostalgia al hacer la selección?

Yo siempre miro hacia adelante y no he sentido nostalgia, pero tengo que reconocer que los tiempos pasados fueron muy buenos y no me puedo quejar. He tenido una vida privilegiada, con un nivel de diversión máximo y haciendo lo que me gusta. Nunca he parado de trabajar. Hemos hecho casi 4.000 conciertos en nuestra vida y este año haremos 48 en recintos muy grandes. Lo estamos petando y nos lo vamos a pasar de puta madre. Mientras esto siga así seguiremos y, si el cuerpo aguanta, estaremos 40 años más.

¿Qué canción le incomoda cantar con 60 años?

Ninguna, porque si hay alguna que me incomoda no la canto.

Le damos la vuelta, ¿cuál es su favorita?

Es muy difícil elegir una, pero me gusta mucho tocar y cantar Lo noto, porque me retuerce el alma. Luego te diría que Sufre mamón porque me lo ha dado todo. Estoy hablando contigo hoy porque un día hice este trabajo. Así de claro. Con Temblando también he tenido experiencias en directo increíbles... En Los Ángeles, ante 90.000 personas cantándola, casi toqué el cielo.