La Sala Sinfónica de Auditorio de Tenerife festejó ayer el nonagésimo cumpleaños del músico Armando Alfonso con una sentida y larga ovación. Así le agradeció, de paso, el concierto en el que llevó a la Orquesta Sinfónica de Tenerife por un recorrido que empezó en Bach, continuó con Chaikovski y terminó con Brahms. El maestro demostró su buen estado de forma y experiencia. No en vano fue el director de la formación durante más de 17 años.

El Auditorio de Tenerife se llenó ayer para ofrecer un merecido homenaje a Armando Alfonso, el pianista, profesor y compositor que durante 17 años fue el director titular de la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST). Nacido en París en 1931, se puso al frente de la formación cuando aún se conocía como Orquesta de Cámara de Canarias. Bajo su batuta se transformó en la actual Sinfónica y se estrenaron más de cien obras en la Isla.

Este año cumplirá 90 años y la formación de la que fue uno de sus principales impulsores ha querido dedicarle el mejor homenaje que puede ofrecer: música. Tras casi una década sin ponerse al frente de una orquesta, el maestro se subió al atril del principal escenario del Auditorio y dio toda una lección. Dirigió, en total, más de una hora y media de concierto con un programa que arrancó con Bach para seguir luego con Chaikovski y Brahms.

Fue un recital lleno de amor y lo fue por varios motivos. Primero, porque sonó la Suite nº3 en Re Mayor (Aria) que el maestro dedicó a su esposa, fallecida hace apenas dos meses. Las emociones volaron durante los seis minutos que duró la que el propio Alfonso calificó como una de las composiciones más hermosas que se han escrito nunca. Pero también hubo mucho amor por la música, un afecto que mantiene al maestro en forma y lleno de energía.

Antes de que arrancara el recital, el actual director honorario de la Sinfónica, Víctor Pablo Pérez, habló con admiración del que fue su antecesor muchos años antes de que él cogiera la batuta para liderar una de las etapas más prósperas de la formación del Cabildo de Tenerife. “Solo puedo expresar mi más profundo agradecimiento porque sin el esfuerzo que tanto él como los músicos de aquella época hicieron hoy no tendríamos la orquesta que tenemos. Pese a las enormes limitaciones que afrontaron, tanto presupuestarias como de falta de infraestructura, sacaron adelante el proyecto de forma ejemplar”, explicó.

Pérez aseguró que es habitual que los directores de orquesta tengan una carrera bastante larga porque “para que alcancemos nuestra madurez profesional debemos pasar al menos los 60 años. La diferencia entre los instrumentistas y los directores es que los primeros pueden estudiar con su instrumento. Los directores tenemos que encontrar nuestro instrumento, que es la orquesta, para poder conseguir la experiencia que necesitamos”.

El concierto contó, asimismo, con la presencia del consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, Enrique Arriaga. El representante institucional se subió al escenario al comienzo del acto para presentar al maestro. “Gracias a todos por asistir al merecido homenaje que tanto el Cabildo como la orquesta hemos querido darle a Armando Alfonso. Es un placer y un honor tenerlo dirigiendo de nuevo en nuestro Auditorio”, explicó.

Según se detalló en el programa del concierto de ayer, que agotó todas las entradas disponibles, aún quedan miembros en la orquesta actual que ya figuraban en las filas musicales del maestro Alfonso. El agradecimiento sincero de todos los componentes al veterano director quedó patente al final de la velada, cuando muchos de ellos se acercaron para agradecerle la experiencia. Muchos, además, le pidieron en ese momento el favor de sacarse una foto junto a él. Tanto Arriaga como el director de Cultura del Cabildo de Tenerife, Alejandro Krawietz, acudieron a su encuentro para felicitarle por el concierto y asegurarle que había sido una cita “maravillosa e inolvidable”.

Trayectoria

Alfonso vivió desde muy pequeño en un ambiente musical. Su padre, Javier Alfonso, fue también pianista y compositor, además de catedrático en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. En este centro se formó él y cursó las carreras de piano y de composición. Posteriormente continuó formándose en el Conservatorio Nacional Superior de París, donde empezó a acercarse al mundo de la dirección. Además de compositor e investigador musical, Alfonso fue durante muchos años profesor de varias asignaturas en el Conservatorio de Santa Cruz de Tenerife. Ha dirigido a las orquestas más importantes de España y escrito varios libros. Asimismo, en 2002 fue elegido académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Miguel Arcángel.