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Íñigo Vila Director de la Unidad de Emergencias de Cruz Roja Española

Íñigo Vila: «No podemos saber si el acuerdo con Rabat influye en las llegadas»

«Las necesidades de los migrantes que llegan a Grecia y a Arguineguín son muy similares Septiembre y octubre son meses intensos en las llegadas por una cuestión meteorológica», afirma el director de la Unidad de Emergencias de Cruz Roja

Íñigo Vila, director de la Unidad de Emergencias de Cruz Roja, en La Palma. E. D.

El director de la Unidad de Emergencias de Cruz Roja, Íñigo Vila, ha participado en la atención de crisis migratorias dentro y fuera de España, así como en catástrofes naturales como tsunamis, terremotos o el volcán de La Palma. Vila apunta que la llegada de migrantes podría intensificarse en los próximos meses.



¿Qué ha supuesto para una organización como Cruz Roja la gestión de la crisis migratoria en Canarias, que ya se alarga más de dos años?

Desde Cruz Roja intentamos estar siempre preparados para ayudar a aliviar el sufrimiento humano. La migración nunca se ha ido, independientemente del número de personas que lleguen. Existen diferentes rutas y los flujos van cambiando, pero desde que empezaron a arribar a las costas españolas las primeras embarcaciones precarias, a finales de los años 90, entendimos que la migración venía para quedarse. Es cierto que se registran picos y valles en el número de llegadas,  que dependen de múltiples factores, pero siempre existirán movimientos migratorios.

¿Qué trabajo llevan a cabo en los países de origen para evitar que miles de personas decidan embarcarse en una travesía tan peligrosa como es la ruta canaria?

Nosotros hacemos mucho hincapié en la importancia del trabajo en origen. Las migraciones se producen por diferentes cuestiones, desde hambruna hasta falta de seguridad por un conflicto bélico, pero nadie quiere abandonar su casa. La inversión en los países de origen es fundamental. Cruz Roja trabaja en mucho proyectos de cooperación internacional y cooperación al desarrollo en diferentes países africanos, aunque nosotros solo ponemos un granito de arena. El objetivo es lograr crear unas condiciones de desarrollo con las que la población local se sienta segura y tenga la sensación de tener una oportunidad de futuro. Conseguir esta meta y lograr unos resultado reales es una cuestión de compromiso político a largo plazo. Las intervenciones puntuales solo maquillan las cifras y la realidad.

Detrás de cada migrante hay miles de historias personales. ¿Hay alguna que les haya impactado especialmente?

La realidad de cada migrante es única y cada uno tiene su contexto, sus razones, su pasado y su familia. Nosotros les atendemos nada más llegar a la costa y es una atención muy rápida. No tenemos mucho tiempo para profundizar en los motivos que les han llevado a lanzarse mar en una patera tan precaria en la que arriesgan su vida durante días en el mar, a los que se les suman los días de tránsito desde sus países de origen y los días de espera en la costa antes de zarpar. Cuando llegan les hacemos un triaje sanitario para ver en qué condiciones están, les damos cobijo, algo de comer y algo de beber. Después ya pasan a disposición de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, quienes les realizan un registro documental.

La cifra de llegadas de migrantes a Canarias ha bajado en los últimos meses. ¿Se puede achacar esta reducción a la nueva etapa de las relaciones diplomáticas con Marruecos?

Nosotros no podemos saber si el descenso en el número de llegadas está vinculada a las relaciones con Rabat o tiene que ver con factores como la vigilancia en la costa africana o con las condiciones meteorológicas. Desconocemos el motivo por el cual se han reducido las llegadas. El único factor que podemos valorar el meteorológico. Cuando hace buen tiempo se abre una ventana para poder navegar en mejores condiciones y se producen más salidas de pateras hacia Canarias, Baleares o la Península.

Tienen conocimiento de que en la costa de Marruecos se haya incrementado la vigilancia para evitar la salida de las pateras o para interceptar las barquillas.

Esta cuestión no entra dentro de nuestro protocolo. Cruz Roja solo valora la salud de las personas que llegan y las incidencias que han podido producirse durante el viaje, pero no preguntamos a los migrantes sobre los controles impuestos en las costas de salida.

La inmigración irregular no solo llega a Canarias, también lo hace a través de otras rutas como la del mar de Alborán. ¿Qué diferencia hay entre los migrantes que arriban a la Península y los que lo hacen al Archipiélago?

La verdad es que no hay diferencias. Es cierto que el riesgo es mayor en la ruta canaria por una cuestión de distancia. Entre más días están en el mar, mayor posibilidad hay de llegar en malas condiciones. Siempre digo que cada patera tiene su historia. Unas tardan más y otras menos, unas se desvían y otras no, algunas se pierden, otras se quedan sin motor y se quedan a la deriva... Estas circunstancias se pueden dar tanto en el mar del Alborán como en el Atlántico. Para nosotros, la gestión de sus llegadas es exactamente la misma en cualquier punto de España, ya que trabajamos de manera estandarizada en todas las ubicaciones.

¿Están llegando más mujeres y niños migrantes que hace unos años?

En lo que va 2022, el 10,9% de los migrantes que han llegado a Canarias son mujeres. En el mismo periodo de 2021, las mujeres supusieron el 11,1%; y en 2020, la cifra era del 9,5%. Se produce una fluctuación muy ligera, pero la media siempre roza el 90% hombres y 10% mujeres. Para nosotros controlar este dato es muy importante, porque son grupos más vulnerables y requieren una atención especial para la que tendríamos que adaptar nuestro protocolo de actuación y nuestras infraestructuras.

¿Están preparados para el repunte de llegadas que se espera en los próximos meses? ¿Qué previsiones maneja Cruz Roja?

Septiembre y octubre son meses muy intensos en las llegadas de migrantes por una cuestión meteorológica. Entre enero y marzo se reduce el número de pateras que atendemos, porque el tiempo dificulta su salida. Es imposible saber cuánto se incrementarán las llegadas en los próximos meses, porque son muchos los factores que influyen. Si bien cuando vemos que hace buen tiempo alertamos a los equipos para que estén preparados.

¿Podría repetirse en Canarias un colapso de los recursos de acogida como ocurrió en 2020?

Después de lo que se vivió en las Islas en el último trimestre de 2020 los ministerios de Fomento, Interior y Migraciones han puesto los medios necesarios para poder atender a los migrantes en mejores condiciones. No sabría decir si se puede repetir una situación similar a la de ese momento, porque no es una cuestión de número sino de frecuencia. Si las llegadas son escalonadas en el tiempo se podrán gestionar, pero si durante varias semanas llegan a diario miles de migrantes, la cadena de la atención se puede atascar. Es un gran engranaje que tiene que ir acompasado. Es cierto que la capacidad de acogida de Canarias se ha reforzado y ahora se cuenta con los medios necesarios de contingencia y de refuerzo. En los casos en los que se producen picos de llegadas a determinadas islas, Cruz Roja mueve a su personal entre islas o lo trasladamos desde Península para relevar o reforzar a los equipos locales.

Como director de la Unidad de Emergencias de Cruz Roja, ¿hay alguna emergencia que le haya dejado huella?

Todas tienen alguna particularidad. Lo curioso es ver lo distintas y lo parecidas que son a la vez. Cuando atiendes a migrantes en España y después haces lo mismo en Grecia o en los campos de refugiados de Tanzania te das cuenta de que existe una distinción geográfica, pero todos somos iguales. Las necesidades de los migrantes que llegan a Arguineguín y de los que atendemos en Ritsona (Grecia) o en Nyiragongo (Tanzania) son muy similares. El factor humano es común en todas las crisis migratorias.

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