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CRÓNICA PARLAMENTARIA

¿Qué valoración hace usted sobre lo que sea?

En el pleno menudearon los chismorreos y comentarios sobre la crisis del PP, y ni el presidente del Gobierno ni el vicepresidente se resistieron a hacer alusiones maliciosas

Casimiro Curbelo habla con manifestantes por la situación de un comedor escolar en el exterior del Parlamento. | | M. PISACA

A ver si termino rápido esta crónica para disfrutar de la entrevista de Teodoro García Egea en La Sexta. Es obvio que este hombre equivocó no solo su vocación, sino su tiempo. Nació en una época equivocada, nació para matar bisontes y contar con los dedos de una mano, con los que actualmente basta y sobra para saber cuántos apoyos le quedan a Pablo Casado. En cambio Isabel Díaz Ayuso es un producto plenamente poscontemporáneo: la verdad es irrelevante, mi hermano compra mascarillas en China desde pequeñito, yo defiendo la libertad en Madrid frente al soviet de La Moncloa. Por supuesto que en el pleno parlamentario de ayer menudearon los chismorreos y comentarios sobre la crisis del PP, y ni el presidente del Gobierno ni el vicepresidente se resistieron a hacer alusiones maliciosas. A medida que se precipitaban los acontecimientos hasta dejar en mantillas a Pasión de gavilanes los chismes disminuyeron. Lo que estaba pasando era tan grotesco y disparatado que nadie podía reaccionar con la suficiente rapidez.

Desde el principio de la legislatura se hizo notorio que la mayoría gubernamental –PSOE, Nueva Canarias, Podemos y la ASG liderada por Casimiro Curbelo– estaba decidida a desdibujar todo lo posible la tarea de la oposición. Una de las estratagemas ha consistido, obviamente, en participar intensamente en las sesiones de control al Ejecutivo. En una democracia parlamentaria sana y robusta sería una actividad perfectamente normal. Pero en la democracia representativa degradada (y a menudo degradante) que padecemos cotidianamente no es así. Como explicó Luigi Ferrajoli hace más de cuarenta años, contra la sana doctrina consensual imperante, el Gobierno, en nuestras democracias parlamentarias, no depende de los grupos parlamentarios, que no tienen autonomía propia y funcionan como sujetos subalternos al servicio del Ejecutivo. Queda claro constantemente; ayer mismo, en una intervención de Jorge González, diputado socialista por La Palma, fue muy patente: «En La Palma estamos haciendo todo lo que se puede, y si se puede, un poco más». Supuestamente estaba formulando una pregunta a Sebastián Franquis, consejero de Obras Públicas y Transportes, pero en realidad se estaba respondiendo a sí mismo, en nombre del Gobierno de sus amores. ¿En qué lugar de la lista electoral en 2023 caería el bueno de don Jorge si se mostrase ya no crítico, sino escéptico con la labor de Ángel Víctor Torres y sus consejeros? Aunque los diputados más avezados o más listos intentan evitarlo, ocurre muy a menudo.

En la jornada de ayer no fueron menos de cinco las preguntas que en la sesión de control formularon los portavoces de la mayoría al Gobierno. Ninguna de ellas tenía, en realidad, ninguna carga inquisitiva que supusiera un control crítico a las acciones del Ejecutivo. Generalmente suelen adoptar una fórmula ridícula: ¿Qué valoración hace usted, señor presidente o señora consejera, sobre Tal Cosa Muy Importante y Decisiva, bendito y ensalzado sea? Previamente el diputado habla un par de minutos para dejar bien claro que, diga lo que diga el presidente o el consejero en cuestión, su trabajo la parece inestimable, colosal, prodigioso, óptimo sin duda. A veces linda con lo grotesco, como ayer cuando María del Río Sánchez, diputada de Sí Podemos, le preguntó a Noemí Santana sobre el proyecto de Renta Ciudadana, que su señoría definió como un hito histórico, dándole oportunidad a la consejera de Derechos Sociales de subrayar que, a su juicio, el proyecto de Renta Ciudadana, además de cumplir un mandato estatutario, es un hito histórico. Lo cierto es que estas pendejadas autoreferenciales hasta el delirio o el ridículo solo empobrecen el debate parlamentario y obstaculizan la dación de cuentas del Ejecutivo. Y lo peor es que de eso se trata.

Manuel Domínguez, que en los años previos a su nombramiento como presidente del PP de Canarias se estaba quietito en su escaño y ponía cara de cajero aburrido en una sucursal de pueblo, ahora está muy guerrero, aunque algún alma de corazón oscuro juró que se le estaba poniendo un acento gallego cosa mala. Le preguntó muy bien al presidente Torres qué ocurría con la emigración. Por desgracia hace unos días Domínguez dijo que, a su juicio, si otras comunidades autónomas no acogían migrantes, había que mandárselos en avión. No se pueden articular discursos de estadista después de soltar semejantes chorradas, porque Torres le puede contestar como le contestó ayer: «Enviar a los migrantes en avión a la Península. ¿Esa es su preocupación humanitaria?» Haciendo uso de las preguntas masajeadoras, Luis Campos preguntó, en cambio, si en la Conferencia de Presidentes Autonómicos se incluirá el asunto de la migración africana o aumentar la asignación por vivienda desaparecida a los palmeros damnificados por la erupción volcánica. Torres cantinfleo un rato para coincidir con Campos que, en efecto, sería estupendo tratar esos asuntos porque son cardinales para toda España. Curiosamente luego le contestó al coalicionero Pablo Rodríguez que la agenda de las reuniones de presidentes autonómicos ya venía hecha desde Madrid: una lástima. Y es que, en efecto, ni la CPA es un órgano que tome decisiones en materia de gastos o inversión ni el Gobierno canario tiene peso alguno para introducir en la agenda asuntos obligatorios. Además Torres le afeó a Rodríguez que haga un uso partidario del drama de la migración. La tendencia del presidente de considerar uso y abuso partidarios cualquier opinión o posición que no sea la suya o la de su partido es realmente preocupante. Por supuesto Nira Fierro ejerció su derecho a formular una pregunta irrelevante pero llena de admiración por el secretario general del PSOE, un hombre cada vez más providencial y, por qué no decirlo abiertamente y pese a los lúgubres profetas de la catástrofe que anidan en la oposición, cada más alto, más guapo y más elegante.

Casimiro Curbelo anunció que La Gomera está instalando cinco parques eólicos, cinco, que al parecer bastarán para suministrar de electricidad a toda la isla en muy poco tiempo. Curbelo es un firme defensor de las energías renovables. De hecho está dispuesto a renovarlo todo en La Gomera, salvo a sí mismo. Nieves Lady Barreto preguntó de nuevo sobre la diferencia de precios de los combustibles en las islas periféricas y Román Rodríguez le explicó que no se podía hacer nada y, sin embargo, el Gobierno había hecho mucho (sic). María Australia Navarro quiso saber por qué Canarias no se había llevado un céntimo en la convocatoria del Ministerio de Inclusión, Rodríguez replicó que le preguntara a la consejera de Derechos Sociales, que por otras vías el Ejecutivo disponía de unos 190 millones de euros para los problemas de inclusión social. Realmente hay diputados capaces de inmolarse por su gobierno: el joven socialista David Godoy llegó a defender en una intervención calmada y pasmosa las tasas desempleo de menores de 25 en el archipiélago, que no eran buenas, no, pero mucho mejores que hace diez años, que conste en acta.

Lo más interesante de la jornada fue, sin duda, la comparecencia de Román Rodríguez a solicitud de CC sobre el desarrollo actual y la necesaria flexibilización futura del REF. Por supuesto estaba, en primera línea, la negativa cerrada del Ministerio de Hacienda a ampliar los plazos de inversión de la RIC, como si el covid no hubiera existido. Un tanto asombrosamente Rodríguez aseveró que eso no equivalía a que Madrid pisotease el REF, lo que motivó una réplica fulminante de su antecesora en la Consejería de Hacienda, Rosa Dávila. La exconsejera tuvo que recordarle a Rodríguez en la Cámara regional había solicitado por unanimidad la ampliación del plazo de la RIC, «y si eso no es un pisoteo, un pisoteo que costará millones de euros, desaparición de empresas y pérdidas de cientos de trabajos cualificados, es porque en dos años y medio usted se ha acostumbrado a los pisotones». Para la diputada de CC «lo suyo es un paripé», «los grupos que apoyan al Gobierno», insistió, «presentaron inicialmente a la Mesa del Parlamento un escrito para que no fuera tratada la propuesta de CC para que la Cámara solicitara a Madrid la ampliación del plazo de la RIC, y ustedes la retiraron varias horas después». Rodríguez hundió la cabeza entre los hombros mientras la diputada continuaba, recordando el manifiesto de defensa del REF –suscrito por patronales, colegios profesionales y académicos – y su exigencia de seguridad y estabilidad jurídica. Rodríguez recordó enmiendas de Nueva Canarias en el Congreso de los Diputados solo para que Dávila le aclarara que estaba interpelando al consejero de Hacienda, no al líder de NC. ¿Qué había hecho él, Román Rodríguez, exactamente para la defensa y flexibilización del REF? Al vicepresidente solo le quedó el recurso de afirmar que seguirá luchando. Peor no dijo cómo, ni dónde, ni con quién.

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