08 de noviembre de 2019
08.11.2019
Gran Canaria

Encontrado un gran cementerio aborigen en una cueva de 17 siglos

La necrópolis es la más grande descubierta en la Isla grancanaria, con 50 cuerpos "Es una comunidad entera, con huesos de gente joven, adulta y anciana", dice uno de los descubridores

07.11.2019 | 23:30
Los restos de huesos amontonados en el acceso a la cueva.

Un grupo de aficionados a la arqueología ha descubierto en una zona de difícil acceso el mayor cementerio dentro de una cueva por sus dimensiones de la época aborigen en Gran Canaria, y que podría ser también el que reúne el mayor número de restos humanos, con casi medio centenar de cuerpos. A la espera de la confirmación con métodos avanzados, podría datarse entre los siglos IV y V de la era actual, en la primera época de la población norteafricana que se asentó en la Isla, que se caracteriza porque se enterraban de forma comunitaria, sin distinciones sociales.

Jesús Díaz Mendoza, Ayose González y Jonay García forman El Legado, un grupo de amantes de la arqueología que se han encontrado con una de sus grandes experiencias este verano. "Nos dedicamos a ir por el campo buscando yacimientos y vestigios arqueológicos. Sacamos fotos, las estudiamos y las publicamos en Facebook, es una pasión". Precisamente, en una de estas incursiones en una zona que ya ha dado muchos vestigios de gran trascendencia para la historia de la Isla (cuya localización se omite para evitar que sea expoliado) se toparon con un hallazgo que puede aportar mucha información sobre el pasado de Gran Canaria. "En una caminata descubrimos esta cueva, que se encuentra en una zona de difícil acceso, pero se aprecia el interior desde lejos y pudimos verlo con un dron. Nos sorprendió enormemente el hallazgo, y lo comunicamos al Cabildo", relata Jesús Díaz.

El arqueólogo Javier Velasco, del Cabildo de Gran Canaria, asegura tras inspeccionarlo que se podría tratar de una de las primeras necrópolis dentro de una cueva de la población aborigen, por lo que podría datarse entre los siglos IV y V. La estructura mide 14 metros de ancho y seis de fondo, por lo que se considera el mayor descubierto hasta ahora. Además, puede ser también uno de los mayores por el número de cuerpos hallados, ya que a la espera de los estudios que se están realizando podría albergar más cuerpos, teniendo en cuenta que está junto a otras cuevas similares, por lo que conformarían un conjunto único. Los restos ya se están analizando con las nuevas técnicas del carbono 14 y otros estudios modernos.

Velasco, uno de los grandes expertos grancanarios sobre centros funerarios prehispánicos, apunta que el espacio puede aportar una información trascendental sobre la época. Hay que tener en cuenta que los hallazgos de este tipo se realizaron entre finales del siglo XIX e inicios del XX, cuyo tratamiento no responde a los actuales cánones de trabajo. Muchos de esos vestigios fueron trasladados al Museo Canario, donde se conservan.

Los restos localizados se encuentran amontonados y desperdigados, aunque Velasco evita hablar de un expolio con la terminología científica contemporánea, ya que la sociedad local hace algunas décadas lo usaba dentro de su forma de vida. "Los huesos están desperdigados por causas naturales, la lluvia, el viento y las aves han afectado, y además ha habido un desprendimiento en esa zona que ha provocado que se encuentren mezclados. También hay pieles usadas típicas en la cultura aborigen para momificar. Además, hace muchos años los pastores y agricultores usaban los huesos para abono", añade el integrante del grupo El Legado. La cueva ha perdido la visera, se ha caído un muro y la erosión ha acabado con el camino de acceso, lo que ha evitado que pueda haber sido más alterada por la mano humana.

El cementerio en cueva es el método de enterramiento más habitual en la sociedad aborigen en sus 1.300 años, desde su llegada a comienzos de la era posterior a Cristo, hasta la Conquista castellana, con un parón sin explicación todavía de un siglo. Incluso, se siguió realizando este tipo de enterramientos tras la llegada de la población peninsular, pese a que era una práctica perseguida. Tal vez, según la experta de la empresa Tibicena Verónica Alberto, como una forma de respuesta social y de lograr la intimidad que ofrecían estos lugares.

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